Cultura

MÚSICA // ROCK NACIONAL

Se cumplieron cincuenta años del inicio del rock nacional

Un grupo de jóvenes van a trascender como los iniciadores del rock en castellano en Argentina. Eran Los Beatniks, que grabarían los temas “Rebelde” y “No finjas más” editados el 2 de junio de 1966. En medio de la luchas obreras, con tomas de fábricas, paros generales y movilizaciones estudiantiles contra la dictadura de Onganía.

Viernes 3 de junio de 2016 | Edición del día

Estos jóvenes eran Javier Martínez, Mauricio Birabent (Moris), Alberto Ramón García (Pajarito Zaguri), Jorge Navarro y Antonio Pérez Estévez. Todos ellos influenciados por los Rolling Stones, The Beatles, Bob Dylan, Elvis Presley y la prosa de los escritores Beatnik, como Jack Kerouac.

Lo cierto es que en la bohemia de aquellos años se empezaba a gestar un una vanguardia poética, artística y musical. Ocurría en Buenas Aires, Rosario y La Plata. Eso quedaría plasmado en ese simple grabado de manera independiente y distribuido por ellos mismos en los lugares donde tocaban, que podría ser Villa Gesell o la mítica La Cueva de la avenida Pueyrredón, a veces subidos a un destartalado camión, tocando frente a un público atónito. Transitando en plena avenida Corrientes, bajo la amenaza de ser detenidos por la siempre represiva Policía Federal.

Toda esta generación expresaba desde el arte, lo que sucedía en el país. Una generación cansada de la moral y las buenas costumbres de la inmaculada familia católica, la del hijo doctor, la de Susanita, la de El Club del Clan.

Sus canciones no eran versiones de otras canciones en inglés. Eran de su propia autoría y expresaban el hastío a la dictadura. Y hay que aclarar que el mote de “Rock Nacional” no es lo más apropiado para definir este proceso, pero claro, las grandes productoras de la industria cultural necesitaban etiquetar este nuevo movimiento con una rotula que sirva para vender.

Más bien se puede decir que desde el rock se funda un nuevo movimiento que quería expresar lo que ocurría por aquellos años en la juventud. En los estudiantes, o la juventud obrera. Algo que diga sobre ellos un sentido de libertad creativa y sexual.
En poco tiempo surgirían nuevas bandas, y los mismos integrantes de Los Beatniks, formarían nuevas bandas con distinta suerte.

Moris seguiría su carrera como solista, para luego exiliarse en España, donde enseñaría a cantar rock en castellano a los propios españoles. Javier Martínez formaría la impresionante y primera banda de blues en castellano Manal. Pajarito Zagúri formaría Piel de Pueblo, La Barra de Chocolate entre otras, pero siempre fiel a su estilo under, alternando con trabajos de albañilería por los barrios de la zona sur de Capital Federal.

Rebelde me llama la gente / rebelde es mi corazón / soy libre y quieren hacerme / esclavo de una tradición. / Todo se hace por interés / pues este mundo está al revés.

En épocas donde los zafreros luchaban contra el cierre de los ingenios azucareros en el norte argentino, la noche de los bastones largos cerraban universidades, la iglesia aliada a la dictadura. En esa época tan convulsiva el rock en Argentina era una manera de oponerse a este sistema de empaquetamiento juvenil.

No mucho después se sumaría Pappo, Claudio Gabis, Luis Alberto Spinetta, Lito Nebia, Alejandro Medina, Vox Dei, La Cofradía de La Flor Solar entre otros grandes.
Con el tiempo el rock fue cambiando, y gran parte quedó bajo la industria del espectáculo. El mercado generaría tragedias como Cromagnon, la policía asesinaría a Walter Bulacio y a Ismael Sosa.

Pero no todo el rock se transmuto para ese lado. En cualquier punto del país, y no solo del país hay jóvenes y no tan jóvenes que surgen con su música influenciados por los inicios de estos geniales músicos. Seguro que vociferando contra este sistema capitalista, acaparador, asesino y esclavizador.

Reivindicar los 50 años de los inicios del rock en Argentina, es reivindicar todo un proceso artístico y urbano, que no estaba para nada separado de lo que ocurría en las fábricas, en los barrios obreros, en las universidades públicas, en los bares, en los clubes de barrio y en la misma calle. Seguro habrá nuevos pibes subidos a un camión tocando en una plaza, quizás con equipos que no suenen muy bien, pero con ganas de decir lo que no se dice de ellos en los grandes medios masivos del sistema.







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