Política

NO PASA NARANJA

Scioli y su enfrentamiento al ajuste de Macri... cri cri, cri cri

Mientras Cambiemos aplica desde hace un mes un ajuste brutal sobre el bolsillo popular, quien quería gobernar el país desde el kirchneismo habla de sus vacaciones en Mar del Plata.

Daniel Satur

@saturnetroc

Jueves 14 de enero de 2016 | Edición del día

Foto: Twitter de Daniel Scioli

Hace rato que las redes sociales como Twitter y Facebook se convirtieron para los dirigentes políticos en genuinas “pantallas” donde expresan sus reflexiones y muestran sus actividades cotidianas. Las cuentas de Daniel Scioli no son la excepción.

Hace un mes que en Argentina pasa de todo. Mauricio Macri está más que hiperactivo en su afán de descargar el ajuste sobre el bolsillo (y la cabeza) de la clase trabajadora y los sectores populares. La avalancha de DNU (sin llamar a sesiones extraordinarias del Congreso) y los anuncios del equipo de Prat Gay muestran la decisión de Cambiemos de avanzar con todo en el menor tiempo posible.

Mientras tanto Daniel Scioli, quien hasta el domingo 22 de noviembre (día del balotaje) le pedía a la población que confiara en él para conducir los destinos del país y no “volver a los 90”, en este mes apenas se dedicó a dar un par de entrevistas (en las que dijo, por ejemplo, “quiero colaborar con el gobierno”) y a mostrarse entero y fuerte tras la derrota.

Tirate un tuit

Apenas asumido Macri, el exgobernador bonaerense lanzó algunos mensajes por Twitter como para mostrarse “metido” en la realidad política.

El 17 de diciembre, previo “saludo a Su Santidad el Papa Francisco en el día de su cumpleaños”, cuestionó las primeras medidas de Cambiemos.

Por Facebook amplió la idea: “Nuestro compromiso es seguir defendiendo el trabajo y el poder adquisitivo de los más humildes y de la clase media. Una devaluación de estas características sumada a la quita de subsidios, al aumento de tarifas, a la apertura de la economía y la quita de retenciones conlleva a una transferencia muy importante de ingresos de los sectores populares a los sectores concentrados”.

Dos días después lanzó varios comentarios al hilo. “El nuevo gobierno no dejó pasar una semana para concretar un ajuste brutal”; “hoy queda en evidencia que no era una campaña del miedo la que llevamos adelante, sino que era una campaña de la verdad”; “nuestro espacio tiene la enorme la responsabilidad de defender a más de 12 millones de personas que nos eligieron”; y “debemos comenzar a construir un camino de alternancia, con espíritu de unidad porque van a hacer todo lo posible por dividirnos”, fueron parte de sus reflexiones. Ese día remató con una máxima peronista.

Y esa semana avisó que compartió “un almuerzo de trabajo con senadores del Bloque PJ-FPV”, con quienes ratificaron la “voluntad de defender el trabajo, la industria nacional y cuidar los salarios de los trabajadores”. De paso, como para mostrar cierta unidad, agradeció “a los compañeros del bloque por su apoyo en la campaña y las elecciones pasadas”.

Eso sí, de acciones concretas para frenar la avanzada macrista, nada.

Antes de Navidad el excandidato del “proyecto nacional y popular” visitó los estudios de TN y conversó amablemente con los esbirros de Magnetto. Allí mostró sus intenciones de “colaborar con este gobierno” e incluso confirmó su voluntad de acompañar a Macri en el viaje al Foro Económico Mundial de Davos, Suiza, y a Estados Unidos a buscar nuevos fondos para seguir endeudando al país.

Antes de sus deseos de paz, amor y prosperidad del 24 de diciembre, no desaprovechó la oportunidad de felicitar a su amigo Marcelo Tinelli por la “perseverancia y voluntad” con la que logró San Lorenzo vuelva a Boedo.

A fin de año reiteró un deseo que más de uno habrá interpretado como una chanza de niño rico.

Qué lindo que es estar en Mar del Plata

Scioli arrancó el año con todas las ganas de olvidarse del 2015. Y qué mejor habrá pensado, que hacerlo en la playa, rodeado de sombrillas, ojotas y tejos.

Por esos días estaba en el centro de la escena política argentina la fuga de los hermanos Martín y Cristian Lanatta y Víctor Schillaci, quienes viajaron desde General Alvear hasta Santa Fe “acompañados” por la Policía que Scioli condujo, fortaleció y hasta homenajeó en sus ocho años como gobernador.

Por esos días, también, los intendentes de Cambiemos dejaban en la calle a miles de trabajadores municipales. Incluso a pocas cuadras de donde gobernó Scioli entre 2007 y 2015, en La Plata, algunos de esos laburantes fueron castigados con las balas de goma y los gases lacrimógenos de su querida Bonaerense.

Sin embargo esos hechos, sumados a las primeras consecuencias de la devaluación y la inflación sobre el bolsillo popular, no generaron mucha “inquietud” en el dirigente peronista sobre el que millones de personas depositaron sus esperanzas el 22 de noviembre.

Al contrario, sus mensajes lo mostraron decidido a “soportar” la realidad entre las olas y el viento.

También le comentó al mundo que se encontró con su “amigo Nahuel, el guardavidas de todos los veranos de Mar del Plata”, a través del cuál saludó “a todos los guardavidas por el valeroso servicio que prestan a la comunidad”.

De lo que no se olvidó fue de solidarizarse con Víctor Hugo Morales por su despido de Radio Continental. “Quiero expresar mi solidaridad con @vh590. La libertad de expresión es fundamental para la democracia” y “es inadmisible que un periodista de la trayectoria de Víctor Hugo sea echado por defender sus convicciones”, fueron los dos tuis de Scioli al respecto.

Y no podía faltar su mensaje futbolero en plenas vacaciones.

Un muchacho peronista

El fallido sucesor de Cristina Fernández de Kirchner sin dudas llegó al día de su cumpleaños (ayer) un poco más desestresado que cuando en plena inundación de territorio bonaerense viajó a Italia con Karina Rabolini.

Sin sacarse la malla, Scioli aprovechó para hablar sobre la reunificación peronista que están tramando dirigentes como Sergio Massa, Diego Bossio y Juan Manuel Urtubey, quienes se juntaron el fin de semana en la casa que de Pinamar del excandidato del Frente Renovador.

En diálogo con el periodista Ignacio Zuleta, Scioli se mostró un poco ofuscado porque de esa reunión no salió ninguna “declaración de los asistentes sobre lo que está haciendo el gobierno Macri”. Se refería a algún tipo de condena a la represión “a los empleados públicos en La Plata o a la caída de designaciones de empleados sin examinar con cuidado de qué se trataba y qué tareas desempeñaban”. Lo curioso es que él mismo no hizo declaración alguna sobre esos hechos.

La ausencia de un enfrentamiento decidido de Scioli con las políticas de ajuste de Macri deja en evidencia que, si bien se enfrentaron en las elecciones presidenciales, la agenda política y económica que comparten es mucho más fuerte que cualquier matiz particular.

Así las cosas, mientras miles de empleados públicos son echados por el macrismo y otros tantos sufren la incertidumbre sobre su futuro laboral; mientras el bolsillo de los trabajadores y los sectores populares se desinfla al calor del aumento del costo de vida; mientras la podredumbre de un régimen político-policial-judicial recorrió las rutas junto a los tres prófugos y ante las cámaras de todos los canales; quien quiso calzarse la banda presidencial en pos de impedir “la vuelta al pasado” prefirió undirse en las arenas de la indiferencia y jugar a la paleta con sus frivolidades.

Pero el problema no es Scioli. El problema es que, hasta no hace tanto tiempo, muchos pensaron que con Scioli podían llegar a defenderse los intereses de la clase trabajadora y los sectores populares.







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