Política

NOTA DE TAPA

Scioli y Massa en el centro de la tormenta

Una vez más el pueblo trabajador de la provincia de Buenos Aires enfrenta las consecuencias de las inundaciones, con enormes pérdidas materiales y la muerte de dos jóvenes de 14 y 22 años.

Christian Castillo

@chipicastillo

Martes 4 de noviembre de 2014 | Edición del día

Más de 5 mil bonaerenses tuvieron que dejar sus casas y ya son 23 los partidos afectados por el temporal.

La desidia de los gobiernos provinciales y municipales, que no ejecutan las obras hidráulicas necesarias para prevenir estas catástrofes, los convierte en los principales responsables de un nuevo crimen social.

Porque aunque desde el gobierno nacional y provincial resalten que las lluvias caídas superaron todos los récords históricos, el problema de fondo es que durante años desde el estado en sus tres niveles (municipal, provincial y nacional) se benefició la construcción en función de la especulación inmobiliaria y se abandonó a su suerte especialmente a las familias de menores recursos que, dado el alto valor de alquileres y viviendas, no tienen otro remedio que vivir en zonas desfavorables, muchas veces a la vera de los arroyos y ríos. El llamado "boom de la construcción" se hizo en desmedro de gran parte de la población, ya que la construcción de edificaciones de lujo y barrios privados afectó la infraestructura urbana, perjudicando directamente a los barrios cercanos a esos emprendimientos.

Y si hay algo que no pudo tapar el agua es el cinismo de los funcionarios del oficialismo de Scioli y del Frente Renovador de Massa, que lejos de asumir sus responsabilidades políticas, se cruzaron en acusaciones que tienen más que ver con la disputa electoral hacia el 2015 que con dar respuestas a las necesidades imperantes de los miles de afectados.

La utilización política de esta tragedia por parte de Scioli, Massa y los funcionarios de uno y otro bando son indignantes pero no sorprendentes. Ya habíamos visto el mismo desprecio por las condiciones de vida de los trabajadores el año pasado, cuando Bruera tuiteaba que estaba colaborando con las víctimas de la terrible inundación en La Plata el 2 y 3 de abril, mientras vacacionaba en las playas de Brasil.

Ahora Scioli le reprocha a los intendentes massistas la proliferación de barrios privados en los municipios de Tigre, San Fernando y Quilmes. “Cuando se da una desigualdad tan grande de que hay una cobertura de un 50 por ciento del territorio solamente de barrios cerrados, esto va en detrimento del resto de la población por las consecuencias que tienen las tierras que se elevan y que perjudican al resto” dijo ayer el gobernador.

Desde el Frente Renovador le recordaron que esos barrios son autorizados por el gobierno provincial, en decretos que el mismo Scioli firmó y que gran parte de la provincia se encuentra bajo el agua mientras las obras hidráulicas prometidas en numerosas oportunidades, siguen sin hacerse y que al 31 de julio de 2014 se ha ejecutado solo el 9,5% de lo presupuestado en el programa para Control de Inundaciones.

Como si no fuese suficiente el intento de deslinde de responsabilidades de unos y otros, Sergio Sequeira, Subsecretario de Políticas Sociales de Luján, pedía a la gente que "rece para que pare de llover" y el ministro de Desarrollo Social Eduardo Aparicio, sostuvo que con las inundaciones se demostró que "Dios es justo, de arriba nos mira a todos por igual”.

Pero no todos son iguales para este gobierno. Porque a los miles de trabajadores que perdieron todo, Scioli les ofrece endeudarse “barato”, con créditos a tasas del 15% de interés, mientras a las patronales agropecuarias les ofrece beneficios y exenciones impositivas, como en el Inmobiliario Rural.

Una vez más queda demostrado que Scioli está más preocupado por pintar de naranja las rutas y por saturar de policías las calles que por resolver los problemas de grandes sectores de la población como vivienda, salud, educación o infraestructura urbana. Y que Massa y el Frente Renovador comparten esta política. Frente a esto, nuevamente es la solidaridad popular la que resalta, con centros de acopio de mercadería, colchones y ropa que se improvisan para dar apoyo a los afectados.

Por eso ambos partidos se preparan para votar un presupuesto que destina solo el 1.52% a infraestructura y obra pública, lejos del 11% que van a usar para pagar la deuda y del aumento del 66% en la cartera de seguridad. Un presupuesto donde hay una caída en las partidas de educación, salud y desarrollo social, tanto respecto a la inflación como frente al aumento promedio de todo el presupuesto.

Para dar una salida de fondo a este nuevo crimen social, desde el PTS en el Frente de Izquierda proponemos el inmediato resarcimiento a todos los afectados por el monto del conjunto de las pérdidas sufridas, y la declaración de una emergencia que suspenda el pago de la deuda usuraria, los subsidios a las empresas privatizadas y disponga un impuesto progresivo a las grandes fortunas y las grandes propiedades urbanas, para costear un plan que permita hacer las obras hídricas e hidráulicas necesarias y también para avanzar en la construcción de viviendas populares y resolver la situación de precariedad laboral de más de un millón de familias en nuestra provincia.







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