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Red Internacional

Candidatos a diputados y legisladores porteños del Frente de Todos participaron de un acto en la sede de la Unión ferroviaria con dirigentes de la CGT que dejó pasar el ajuste del macrismo y que hoy ya están negociando la reforma laboral fabrica por fabrica. Un modelo sindical no apto para cambiar la "correlación de fuerzas". Más que un apoyo a las candidaturas termina siendo un apoyo a esta dirigencia repudiada entre los trabajadores.

Lunes 8 de noviembre | 19:01
Foto - BAE Negocios

Leandro Santoro, Gisela Marziotta, Alejandro Amor y Maia Daer, candidatos a diputados nacionales y legisladores porteños, llevaron, este jueves, la campaña del Frente de Todos a un acto convidado por Sergio Sasia, el Secretario General de la Unión Ferroviaria, en una sede del sindicato.

En el acto estuvo presente el Ministro de Trabajo nacional Claudio Moroni y otros dirigentes de la CGT, la central sindical que ha dejado hacer a su antojo al macrismo durante los 4 años de gobierno y que ahora se prepara para negociar la reforma laboral que piden los empresarios y el FMI.

Según informó BAE Negocios, además del anfitrión, participaron del convite Guillermo Moser (Luz y Fuerza), Luis Pandolfi (Lavaderos Industriales), Ramón Luque (Federación del Papel) y Pedro Milla (Federación de Petroleros) quienes conforman junto a la UF, el bloque Sindicatos en Marcha para la Unidad Nacional (Semun), hoy metidos de lleno en la rosca por la elección de las nuevas autoridades de la central.

En momentos en los que la discusión del modelo sindical en Argentina ocupa la agenda pública, las y los candidatos del Frente de Todos fueron gustosos a la mesa de la burocracia más rancia y traidora. Sasia es el garante de la precarización y terciariazación de los trabajadores del Ferrocarril (herencia menemista que tiene un emblema en uno de los responsables del asesinato de Mariano Ferreira, José Pedraza), de los despidos durante el macrismo, la pérdida de salario; y de la persecución que hoy lleva a cabo la Lista Verde hacia la oposición, frente a las elecciones del gremio de diciembre.

Al día de hoy, el oficialismo (Lista Verde) en la Unión Ferroviaria en la Línea Roca, en un escandaloso hecho antidemocrático, impide que la oposición (Frente de Unidad Lista Multicolor) se presente a las elecciones, ya que la Junta Electoral, que negó la presentación, está compuesta exclusivamente por la lista oficialista.

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Santoro y sus compañeros de lista, entre quienes se encuentra Maia Daer, esposa de uno de los actuales líderes de la CGT, Héctor Daer, dan su apoyo a una dirigencia que se ha convertido en lo que se dice un verdadero yunque para, la tan mentada por estos días, "correlación de fuerzas".

Al contrario de lo que opina el primer candidato a diputado nacional por la Ciudad del peronismo, que por estos días mandó a gobernar al periodista Alejandro Bercovich, la correlación de fuerzas no la da la naturaleza. La relación de fuerzas se construye. Por ejemplo, en diciembre de 2017, las calles cambiaron la correlación de fuerzas contra el macrismo que venía de triunfar en las elecciones de medio término y amenazaba con el "reformismo permanente" que luego tuvo que archivar.

La gran ausente en aquella ocasión, como durante todo el mandato, fue la CGT que, incluso, amagó con levantar el paro que había llamado para el día 18. A partir de entonces, comenzó el operativo “Hay 2019” y, se encargó, junto con todo el Frente de Todos de garantizarle a Macri un final de mandato sin sobresaltos desactivando cualquier tipo de lucha aún cuando éste nos entregaba de manos atadas al FMI.

Durante los dos años del gobierno del Frente de Todos dejó pasar el ajuste que llevó adelante Martín Guzmán, reconocido hasta por la propia Cristina Fernández, y, ahora, se prepara para negociar la reforma laboral que piden los empresarios y el FMI. Algo que ya ha realizado recientemente, el burócrata Pignanelli del SMATA (sindicato de los trabajadores mecánicos), por ejemplo, en Toyota de Zárate, firmando un acuerdo para aumentar la producción, achicando las horas de descanso, avanzando de hecho sobre derechos laborales. Lo que pide la derecha en el país la burocracia de la CGT lo negocia en las empresas. Y no podemos olvidar que el plan de la derecha se basa en el convenio de la UOCRA, otra entregada de la burocracia de la CGT a los empresarios, en este caso de Gerardo Martínez.

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Caben las preguntas entonces, sobre qué rol tuvo el ajuste en curso en la construcción de la actual "correlación de fuerzas" que Santoro esgrime para justificar la sumisión del gobierno al FMI, por ejemplo, pero también sobre qué rol tuvo la CGT ante este ajuste y entrega. Un modelo sindical no apto para la lucha. Por el contrario, que opera como un freno para cada pelea que se presenta y como garante del avance de las patronales sobre los convenios colectivos de trabajo. Este acto más que un apoyo a la candidatura de Leandro Santoro es un apoyo del Frente de Todos a la burocracia sindical pro empresaria.

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