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Sanders llama a votar por Biden, el candidato del establishment demócrata

Joe Biden es repulsivo: racista, capitalista, imperialista. Este lunes, Sanders se olvidó sus diferencias para darle un respaldo total a su campaña. ¿Qué significa esto?

Lunes 13 de abril | 22:43

Drew Angerer/Getty Images

Joe Biden es un personaje repulsivo: racista, misógino, imperialista responsable de esas trampas mortales en que se han convertido las prisiones. Y también está siendo acusado de agresión sexual por una ex empleada.

Este lunes, Bernie Sanders dio su apoyo expreso a Joe Biden en una transmisión en vivo por redes sociales. No fue un respaldo tímido, fue un respaldo personal y político, con joyas como estas:

"Su apoyo significa mucho. Creo que la gente se sorprenderá de que tengamos diferencias sobre algunos temas y que estemos tan cerca en muchos otros".

  •  Joe Biden
  • "Hablemos de los temas en los que somos más cercanos. Hablemos de la economía."

  •  Bernie Sanders
  • Como se vio en el livestream, sus fuertes cruces durante los debates se redujeron a que Biden declarara (y Sanders asintienra con la cabeza) que "no están en desacuerdo en ningún tema importante". Según Bernie Sanders, Biden, un criminal de guerra, un racista, acusado de acoso sexual, es su "buen amigo".

    Biden hizo un claro acercamiento discursivo a la base de Sanders, hablando de la juventud y los sindicatos. Pero en términos de política concreta, Biden no se ha movido en absoluto.

    Sólo hizo pequeñas concesiones a la base sandersita: prometió la condonación de la deuda de las universidades públicas, un salario mínimo de 15 dólares la hora y una ligera reducción de la edad jubilatoria, pero no dijo nada sobre el Medicare for All, una de las principales promesas de campaña de Sanders. De hecho, Sanders ni siquiera lo mencionó. Este apoyo es una traición casi explícita a todo lo que Sanders había hecho.

    Esta traición es particularmente atroz en medio de una horrible pandemia que hasta ahora causó 23 mil muertes y dejó más de 16 millones de desempleados - y eso ni siquiera cuenta a los indocumentados que son una porción importante de la clase trabajadora en EE.UU. Joe Biden ha estado escondido en casa durante la mayor parte de la pandemia, y sólo ha presentado un tibio plan para combatir la crisis actual, sin políticas para abordar la creciente miseria de la clase trabajadora y los oprimidos. En cambio, durante la transmisión en vivo, Biden defendió el repugnante rescate corporativo, diciendo que era un "buen plan" con mal control de parte del gobierno. Bernie Sanders respondió, "Joe tiene toda la razón. Entre muchas otras provisiones, pusimos - no era mi primera prioridad de ninguna manera - 450 mil millones de dólares para las grandes corporaciones..."

    Sanders no denunció los millones de dólares que el estado le va a entregar a la gran burguesía, optando por el enfoque de que "no era mi primera prioridad". Por supuesto, Sanders votó a favor de este proyecto de ley hace unas semanas, pero dejó claro en ese momento que lo hacía con la nariz tapada porque porque la ayuda no era suficiente para la clase trabajadora. Incluso esa retórica ardiente desapareció por completo y Sanders defendió la política de [la presidenta de la Cámara de Diputados Nancy] Pelosi y Biden de que el principal problema con el rescate corporativo masivo es la falta de supervisión.

    Para hacer las cosas peores, Joe Biden está entre los candidatos más repulsivos del Partido Demócrata, aunque sólo sea porque los años que estuvo en el Congreso nos alcanzaron para que sepamos exactamente quién es. Escribió la reforma de la ley Penal de 1994 que generó un encarcelamiento masivo [sobre todo de afroamericanos y latinos, NdelT], votó a favor de la guerra en Irak, impulsó el programa de drones de Obama, y hasta el día de hoy - ¡incluso en medio de una pandemia! - se opone a Medicare for All. Además fue Biden quien ayudó a confirmar el nombramiento del juez Clarence Thomas a la Cortes Suprema. Thomas integra el ala conservadora y fue acusado por Anita Hill de acoso sexual, cuestión que Biden ayudó a silenciar. También luchó contra la integración racial, apoyó las políticas de inmigración de Obama y fue un defensor de los rescates corporativos del 2008. Joe Biden está entre las figuras más derechistas del Partido Demócrata. Y Bernie Sanders acaba de apoyarlo y llamar a que lo voten, sin críticas a él o al establishment del Partido Demócrata, el mismo partido que inclinó la balanza para asegurar la victoria de Biden.

    El argumento del mal menor se usó historicamente para que la izquierda moderada o progresista vote a candidatos más derechistas: aceptar más y más concesiones y políticas cada vez más derechistas, todo en aras de ganarle las elecciones al Partido Republicano. De esta maneta se evita que la izquierda denuncie claramente que el desastre en el que estamos es el resultado directo de las políticas tanto de los Demócratas como de los Republicanos: de las medidas de austeridad puestas en marcha por gente como el gobernador del estado de New York, el demócrata Michael Cuomo, así como Donald Trump. Ambos son partidos de y para los capitalistas y que están dejando (literalmente) a la clase trabajadora, y especialmente a los afroamericanos y latinos, morir en medio de la pandemia. El argumento del mal menor es un callejón sin salida, que impide a la izquierda luchar por lo que realmente queremos y construir una fuerza que pueda lograrlo. Pero para ser honesto, es difícil decir que Joe Biden es el mal menor contra Donald Trump.

    La elección de Sanders de apoyar a Biden es decepcionante pero no sorprendente. Durante toda la campaña, Sanders había prometido apoyar a quienquiera que fuera el nominado. Dijo esto incontables veces, incluso en uno de los debates televisados. Sanders estaba dispuesto a apoyar, hacer campaña y votar por cualquiera de los candidatos que se postularan para Presidente, incluyendo al millonario ex alcade de New York Michael Bloomberg o Joe Biden. Es exactamente lo mismo hizo en 2016: se presentó como una presión de la izquierda, luchó contra el establishment, y luego cedió y se subordino a Hilary Clinton. Así que, aunque era difícil de ver y aunque no se podría predecir la falsa simpatía, todos sabíamos que este día iba a llegar.

    Pero este nuevo discurso estuvo incluso a la derecha del discurso de Sanders anunciando el final de su campaña. Al menos allí, su frase característica "no yo, nosotros" jugó un papel central. Sanders sigue afirmando que construyó un movimiento, uno que permanecería activo para impulsar las reformas necesarias. Pero sólo unos días después de anunciar que se bajaba de la campaña, olvidó el "no yo, nosotros" y llamó a sus seguidores a votar por Joe Biden en medio de una pandemia que está hundiendo a la clase trabajadora. Y como una bofetada en la cara, fue Joe Biden quien dijo, "Yo no, nosotros. Esa es tu frase, amigo". No se hizo ningún llamamiento a los partidarios de Sanders para que se movilizaran en la lucha contra la "doctrina del shock" que se aplica como respuesta a la pandemia, sólo los llamo a votar para derrotar a Trump. No hubo discusión sobre Medicare for All o el plan de respuesta de emergencia propuesto por Sanders. La marca registrada de Sanders se convirtió en "yo no, Biden".

    Sanders no es socialista, es un liberal del New Deal, así que no podemos esperar mucho más de él. Pero podemos y debemos esperar mucho más de los socialistas, que quieren un tipo completamente nuevo de sociedad libre de toda explotación y opresión, que buscan imponer una democracia de los trabajadores y expropiar al capital. Eso significa que debemos esperar más no sólo del Democratic Socialists of America (DSA, la organización socialista más grande del país) que convirtió su organización en una máquina electoral sanderista, sino también de la organizaciones de izquierda como Socialist Alternative y el Party for Socialism and Liberation (Partido para el Socialismo y la Liberación), que apoyaron a Sanders. Estos grupos sabían lo que Sanders haría: llevar a los socialistas a apoyar a Joe Biden y cínicamente siguen llamando a la clase trabajadora a confiar y votar a Sanders.

    Estas organizaciones no llaman a votar por Joe Biden; incluso el DSA, a pesar del rechazo de algunos sectore, resolvió en su convención que solo apoyaría a Sanders y tweeteó que no apoyaría a Joe Biden. Esto es bueno, pero no suficiente.

    Ahora es el momento de la organización y la lucha de clases. Los trabajadores ya están contraatacando - haciendo huelga, y exigiendo que sus lugares de trabajo les den el equipo de protección adecuado y fabriquen los tan necesarios suministros para los profesionales de la salud. Están siendo heróicos, con los trabajadores de GE exigiendo producir respiradores y trabajadores de la salud jubilados volviendo a sus puestos de trabajo. El jueves, enfermeras de varios estados convocan a una jornada nacional para exigir elementos de protección personal y la nacionalización de la atención médica. Daniel Denvir, miembro de la revista Jacobin abogó por reorientar el aparato de la campaña de Sanders para participar en el activismo. Lo que necesitamos hacer es reorganizar nuestros grupos para que se conviertan en armas de la lucha de clases para luchar contra los que siempre han sido nuestros enemigos: los Demócratas y los Republicanos. Necesitamos ser parte de la lucha de clases; es literalmente una lucha por nuestras vidas.

    Sin embargo, también necesitamos sacar conclusiones políticas. Los socialistas intentaron reformar el Partido Demócrata (una y otra vez), y siempre termina con la esperanza de la izquierda apoyando al candidato de la derecha. Bernie Sanders traicionó a sus partidarios y apoyó a Joe Biden. Aquí es hacia donde el Sanderismo siempre se dirigió: al establishment del Partido Demócrata. Después de la pandemia de coronavirus, nada será lo mismo. No podemos volver a la normalidad. Necesitamos un nuevo partido, y lo necesitamos ahora: un partido obrero, independiente de los capitalistas, que luche implacablemente por el socialismo y por cada reforma que se pueda conseguir en el camino.







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