Mundo Obrero

Para burlar un control del Ministerio de Trabajo

Obligan a 25 trabajadores a esconderse en un techo ante inspección

Ocurrió el mes pasado en Bollos y Rellenos S.A, una fábrica de empanadas que alberga a 50 trabajadores en negro ubicada en la localidad de San Miguel del GBA, cuando recibió una visita del Ministerio de Trabajo. Mientras la mitad del personal estaba oculto, la otra parte fue obligada a mentirles a los funcionarios sobre sus condiciones laborales. Precarización laboral al servicio de las patronales.

Gonzalo Amarilla

Abogado @CeProDH Consejero Superior UNGS Zona Norte del GBA

Miércoles 9 de diciembre de 2020 | Edición del día

Seguramente el lector habrá comido alguna empanada en los nuevos locales al paso que surgieron en las distintas ciudades de la zona norte del GBA. Bollos y Rellenos S.A es una de las proveedoras de estas empanadas. También realiza medialunas y pizzas. A la vez de que se expande y obtiene grandes ganancia, la explotación a sus empleados cada vez es peor.

En el mes de noviembre, luego de varias denuncias, funcionarios del Ministerio de Trabajo aparecieron en las instalaciones de la empresa ubicada sobre la Avenida Balbín al 4225, motivo por el cual los empleadores obligaron a la mitad de los empleados a subir al techo para que no sean descubiertos y con los restantes los obligaron a mentir sobre los horarios de sus jornadas de trabajo y los valores de los salarios bajo amenaza de sufrir despidos. Se fijaron varias audiencias en el Ministerio entre la patronal y el sindicato de Camioneros y Pasteleros pero todavía no informaron novedades. Hasta el momento, la fábrica viene funcionando de forma habitual.

Según sus trabajadores, esta fábrica que tiene 50 empleados (en la que la mayoría no se encuentra registrado y quienes lo están es por media jornada), produce más de 40.000 empanadas por día. Es decir que con 3 días de producción cubren el sueldo de todos sus trabajadores.

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La empresa les paga semanalmente en negro y por debajo del salario del convenio colectivo que igualmente es una miseria. Un trabajador nos comentó: “Trabajamos más de 12 horas por día. Tengo familia y llego al sábado con $300. Nunca cobramos aguinaldo, eso es mala palabra acá”. Los trabajadores también denuncian malos tratos por parte de sus supervisores, condiciones de seguridad e higiene reprobables.

Los empleados en su mayoría son jóvenes. Ellos no escapan a la precarización que atraviesa la juventud en general. Trabajos informales, changas, Rappi o Pedido Ya son los pocos trabajos que se consiguen. Es necesario que los trabajadores de Bollos y Rellenos tengan su propia comisión interna para organizarse y pelear por sus derechos. Es momento de poner un freno a esos empresarios explotadores y “chupasangre”. A ellos no les importa, si tenemos accidentes, nos enfermamos o nuestras familias sufren necesidades en estas fiestas.







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