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Red Internacional

Desde Boedo.San Lorenzo: crónica de una muerte anunciada

El Ciclón quedó afuera de la pelea por el título local y peligra su permanencia en la Sudamericana. La renuncia de Davobe y una realidad institucional más que preocupante ¿Cuál es la salida posible?

Pablo Artecona@Partecona - Lic. Comunicación Social (UBA)

Miércoles 12 de mayo | 00:00
Ilustración: La marcha de San Lorenzo de Karina Beltrán, incluida en el libro Otros 13 ensayos cuervos.

Racing le ganó a San Lorenzo por dos a cero en Avellaneda, en la fecha final de la fase regular de la Copa de la Liga y lo dejó afuera de todo. Si bien el equipo de Diego Dabove venía bien posicionado faltando sólo una fecha, la derrota lo dejó afuera (por diferencia de gol) de los mejores cuatro clasificados de su zona ¿Increíble? Nada más alejado de la realidad.

San Lorenzo venía alternando victorias sin convencer en sus actuaciones y nunca encontró un estilo de juego. Más allá de ello, las eliminaciones de la Copa Libertadores, la Copa Argentina y la casi eliminación de la Copa Sudamericana (San Lorenzo aún no ganó en tres encuentros) dan un panorama certero. Pero analizar únicamente lo deportivo en San Lorenzo es apenas ver la punta del iceberg. En una nota anterior habíamos señalado cuestiones que son nodales sobre la interna del club de Boedo. Un presidente ausente o atravesado al menos en varios intereses personales, y una comisión directiva que no comisiona y aprueba todo sin cuestionar. Por citar un ejemplo de esto, los balances del club están en rojo (según la cuenta del Contador Público Matías Plescia, integrante de la agrupación opositora Volver a San Lorenzo), se aprobó hace apenas diez días un balance con un pasivo de USD 56.000.000, el cual se venía escondiendo por lo alevoso. En referencia al tema, nadie del oficialismo salió a dar ninguna explicación, aunque los números hablen de un descalabro por sí mismos. Como si esto fuera poco, y adicionado a una suma importante que trascendió que el club de Boedo le debe a Fabricio Coloccini (un jugador suplente de 39 años que cobra su sueldo en dólares y al cual le deberían 2,5 millones de la moneda estadounidense), también habíamos señalado el peligroso protagonismo que cobró desde hace algunos unos años el polémico empresario y reconocido hincha de Vélez Christian Bragarnik. Éste no sólo está en la mira por la poca transparencia de sus negocios, (tanto en Argentina como en México), sino que además representa a varios jugadores y directores técnicos con los que el club de Boedo ha tomado servicios, y claro, también deuda.

Otro párrafo aparte, es necesario para describir a una Secretaría Técnica que ha declarado que hace tres años que no encuentra el equipo y ha cambiado a seis entrenadores distintos en ese lapso. ¿Cuántas explicaciones debería dar cualquier trabajador a su jefe si durante tres años no encontrara resultados, en caso de tener la suerte de continuar con ese empleo? No será esta nota la defensora de esas situaciones, ni mucho menos, pero el ejemplo pareciera válido para poder dimensionar la gravedad de la situación. Por estas horas, Hugo Tocalli estaría presentado su renuncia, pero Leandro Romanogli junto a Alberto Acosta (los otros dos integrantes de la Secretaría) se harían cargo del primer equipo, ante la salida del técnico Diego Dabove, quien renunció inmediatamente después del partido ante Racing. El ambiente está caldeado en Boedo y ya son varios los socios que proponen adelantar las elecciones.

Hay de todo en el club de Boedo, menos paz. La renuncia de Diego Dabove no es la única que se esperaba para calmar las agitadas aguas de la institución. Lo peor del caso, es que hay varias jabonerías de Vieytes gestándose simultáneamente, y se sabe que esta situación no se resuelve únicamente, poniendo un nuevo entrenador con promesas de fomentar la cantera. La gente quiere respuestas certeras y no más excusas. Quiere transparencia y no negociados, quiere un club y no una Sociedad Anónima encubierta (como algunos ya se atreven a señalar). En fin, San Lorenzo es el único grande que no clasificó entre los mejores ocho de la Copa de la Liga, y el único que a esta altura no pelea por nada, más que por su orgullo. Ya no alcanza con aquella lejana Copa Libertadores del 2014, el club necesita refundarse y para eso hace falta oposición, política, agrupaciones y propuestas. Gente que quiera al club, que sea del club y que lo ponga por delante de sus propios intereses. San Lorenzo no es para ratos libres, ni para pasatiempos. Es un club que tiene más de 4 millones de hinchas, peñas y filiales por todo el mundo, y hasta un hincha de lujo en Hollywood (Viggo Mortensen), y otro reconocido simpatizante, en el Vaticano.

Los equipos son grandes por sus hinchas y por el prestigio deportivo que se han ganado durante años y esta gente que maneja hoy al club de Boedo lo ha hundido en lo deportivo, y lo está fundiendo en lo económico. No hace falta ser gurú para ver lo que pasa. Esto no es para cualquiera y no se arregla como a un show televisivo. Ojalá que se despierten los verdaderos cuervos, sus hinchas, antes de que uno de los clubes más grandes de la Argentina sea convertido en cenizas. Así como pasó con la causa “Volver a Boedo”, debe gestarse el verdadero cambio de abajo hacia arriba, no confiando en mesías con falsas promesas de bienestar, sino en la capacidad del trabajo y el compromiso de la masa popular. Esa que lo hizo grande y que será quién lo salve de su autodestrucción.




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