×
×
Red Internacional

En tribunales de Viedma la justicia determinó la culpabilidad de Elvio Pazos. El juez Chironi establecerá la pena durante las próximas semanas. La política de abandono de los gobiernos para con la vida de una joven mujer trabajadora en contexto de violencia de género.

Miércoles 30 de marzo | 22:15

Tras la finalización del juicio por jurado se determinó la culpabilidad del femicida de Carolina Rivero. Se trata de su ex –pareja, quien la asesinara en la casa que ella había abandonado pocos días antes del suceso, el 30 de octubre de 2020. Sólo resta una segunda instancia en la que el Juez Marcelo Chironi defina la condena por el delito.

El abogado de Pazos, como tantas otras veces en las que se trata de defender a femicidas, pidió atenuantes por problemas de tipo psicológicos y un trato diferenciado para que pueda realizar algún tipo de tratamiento. Por otra parte, tanto Fiscalía como la querella dieron cuenta de una enorme cantidad de pruebas que demostraron que la violencia ejercida por Pazos no tuvo ningún atenuante, fue premeditada y es la consumación de un contexto de violencia que se manifestó en reiteradas ocasiones.

Como denunciara la madre de Carolina durante las movilizaciones que se produjeron en San Antonio Oeste en repudio al femicidio: ella había denunciado varias veces a Pazos ante la Comisaría de la Mujer y en Fiscalía. Pero esta justicia patriarcal y de clase no tomó ninguna medida real que le sirva a Carolina para salir de ese contexto de violencia.

La explicación profunda de esto es el abandono de los gobiernos para con las mujeres trabajadoras. Días antes del ataque de Pazos, Carolina había conseguido empleo por sus propios medios, empezando a trabajar en el área de barrido y limpieza del municipio de San Antonio Oeste. Y es en esta situación que finalmente pudo proyectar una vida por fuera de la casa que compartía con su ex-pareja. Porque durante todo el tiempo en que ella presentaba denuncias a la justicia, el gobierno no garantizó ninguna medida elemental. Es que en la provincia de Rio Negro casi no existen casas refugios para mujeres que sufren violencia, menos que menos una política de empleo y abordajes terapéuticos para las mujeres, sus hijes y familiares. La justicia determinó culpabilidad, pero la vida de Carolina es una foto de lo que sufren decenas de miles de mujeres subproducto de las políticas de estos gobiernos.




Comentarios

DEJAR COMENTARIO


Destacados del día

Últimas noticias