Sociedad

CRIMEN SOCIAL

Salta: el hospital de Tartagal desaloja a niños wichís internados en recuperación nutricional

Compartimos las palabras de Octorina Zamora, mujer wichí que denuncia este desalojo por parte del gerente del hospital y de la ministra de Salud de la provincia Josefina Medrano. A continuación, la fuerte exigencia de un derecho elemental como lo es la salud y el no morirse de hambre.

Martes 31 de marzo | 15:16

“Con mucho dolor quiero comunicar que en el hospital de Tartagal han desalojado a los niños internados del edificio de Recuperación Nutricional y se apropiaron del lugar según dicen para guardia pediátrica, y encerraron a los niños y a sus mamá o papá acompañantes en el box de uno de los salones de pediatría, con todas las incomodidades, entre ellas el tener un solo baño. Cuando sabemos que son muchas las veces en que hay muchos internados allí". "¡Justamente en Recuperación Nutricional!", agrega Octorina en una provincia en la que ya murieron 18 niños y niñas por desnutrición, en lo que va del año.

"Ese edificio fue construido con Fondos de la Reparación Histórica, para que beneficie a pacientes tanto del Departamento San Martín como a los del Departamento Rivadavia y fue inaugurado el 8/10/15 en ese entonces por el gobernador Urtubey".

"En estos días, la la ministra de Salud con la complicidad del gerente del hospital decidieron prácticamente echar a los niños que siempre son pertenecientes a los Pueblos Indígenas de diferentes comunidades del Chaco salteño. Una vez más mostrando su lado racista y discriminador, estos personajes toman esta determinación con los pacientes indígenas que se salvaron de morir de hambre como si se trataran de animales cuando los cambian de corral. Sin contemplación, ni siquiera el sentimiento de la lástima. Arremetieron contra los pacientes indígenas sin compasión y todo queda en silencio. Como si fueran ladrones usurpadores y asesinos, no les importa nada. Se aprovechan de la situación dolorosa de la pandemia para continuar su marcha exterminadora" que implica "quitarles derechos a los niños más vulnerables del país".

"Esto no debemos permitirlo, por eso solicito al gobernador (Gustavo Sáenz , NdR) revisar la situación y ordenar devolver el edificio a los niños wichís, yiofwaha, chulupi, tobas y guaraníes que se benefician día a día con la atención profesional y la dedicación para salvar sus vidas. No debemos permitirlo, por eso levanto nuevamente mi voz para denunciar y pedir que cese de una vez por toda la violencia en contra de los niños VÍCTIMAS Y SOBREVIVIENTES DEL HAMBRE. RENUNCIA YA DE LA MINISTRA DE SALUD”.

Esta situación exige medidas urgentes y concretas. El presupuesto para salud debe incrementarse y destinarse a garantizar para todas las comunidades una atención digna, acompañada del acceso al agua y a sus territorios, y el control de ellos y ellas mismas de todos los recursos. Plata hay, desconociendo soberanamente la deuda ilegal, ilegítima y fraudulenta con el FMI y demás acreedores, e imponiendo un impuesto a las grandes fortunas, se puede obtener lo necesario para garantizar derechos elementales para todo y todas.

Las vidas de las y los niños originarios valen más que las ganancias de los capitalistas del campo y la ciudad.







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