Política

NOTA DE TAPA

Salarios ajustados

En el día de ayer el Jefe de Gabinete volvió a dejar clara la posición del gobierno ante el malestar salarial que recorre los gremios. Jorge Capitanich rechazó la reapertura de paritarias e insistió en que no van a modificar el impuesto al salario. Lo mismo había hecho ante el pedido extendido de un bono de fin de año.“Si los empresarios quieren y pueden pagar que paguen” habría dicho la Presidenta, lavándose las manos. El gobierno no va a adelantar un peso a los estatales nacionales y a los jubilados el turno les llegó la semana pasada. Para ellos tampoco habrá plus de emergencia. Los cinco millones y medio de ancianos que cobran la mínima tendrán que arreglarse en estas fiestas con 3.300 pesos. Sin embargo, ya entrado el año electoral en varias provincias los gobernadores debieron ceder, reconociendo de hecho el avance de la inflación. Y también algunos opositores aprovechan para hacer demagogia. Desde el Frente Renovador el mismo Sergio Massa determinó que en los municipios que le son afines los intendentes pagarán el bono y hace discursos pidiendo que el aguinaldo y los sueldos de diciembre sean eximidos del impuesto al salario.

Ruth Werner

@RWlaruta99

Martes 18 de noviembre de 2014 | Edición del día

Fotografía:DYN

Las mediciones de precios realizadas por distintas consultoras informan de una inflación anual, calculada como mínimo en un 35%, mientras otras estimaciones afirman, incluso, que podría llegar a más del 40%. La pérdida es grande para la clase trabajadora en blanco que recibió en paritarias aumentos promedio del 25,7 %. Pero para los que están en negro la brecha es directamente alarmante. Estamos hablando del 33,1% de la fuerza de trabajo y de sueldos que son un 20 por ciento promedio más bajos que los de sus pares en blanco.

El diario Clarín en su edición del 17 de noviembre, realiza un análisis a partir de datos del propio INDEC. Si medimos el salario promedio y lo comparamos con el de principio de la década, cada vez son menos los alimentos que pueden comprar los que viven de su salario. En 2001 un trabajador podía adquirir 69 kilos más de pan francés que ahora, y algo similar ocurre para la casi totalidad de los 65 alimentos que el INDEC informaba en ese entonces. Además, otro informe del organismo estadístico intervenido por el oficialismo, publicado para el segundo trimestre de este año, y que se refiere a la Evolución de la Distribución del Ingreso en 31 aglomerados urbanos, muestra que, por persona y al mes, el 50% de la población apenas sobrevive con $2.300. El 60% de los hogares, apenas alcanza los $2.800 por mes. Sólo cuando se consideran los ingresos individuales de las personas, puede verse que la mitad de la población llega a los $5.000. Como conclusión es válido decir, entonces, que la mitad de los trabajadores no llega a cubrir la canasta familiar valuada en 12 mil pesos. A quienes perciben la Asignación Universal por Hijo (AUH) no les ha ido mejor. Varias organizaciones sociales han denunciado que se encuentra un 15% por debajo del nivel que tenía cuando se lanzó a fines de 2009. El sector de trabajadores en blanco que puede apenas puede costear la canasta familiar, recibe el recorte del impuesto al salario, como si tuviera “ganancias”. A partir de los 12.450 pesos ya comienzan los descuentos. Con esta política el gobierno acentuó la regresividad del sistema impositivo argentino: el 50% del salario de un trabajador se va en impuesto, mientras siguen exentas actividades financieras y especulativas, se subsidia por millones a los empresarios, y se paga la deuda externa.

De cara a fin de año y con una inflación que no cesa, el descontento crece en distintos gremios, y ha escalado con paros contundentes entre los docentes y los bancarios. No sorprende, son los trabajadores que en los primeros meses de 2014 ya estuvieron, sobre todo los maestros, en primera línea encarando medidas de fuerza con un amplio protagonismo de las bases. Los docentes bonaerenses acaban de realizar un paro de 48 horas y la pulseada sigue abierta. En el caso de los bancarios los gerentes de algunas entidades privadas han anunciado que darán sumas de fin de año a fin de contener la bronca de sus empleados.

Pero los empresarios y el gobierno se mantienen duros contra los distintos reclamos. Mucho más tibios, los dirigentes del transporte automotor, ferroviario, aeronáutico y marítimo acaban de reunirse con el Ministro de Trabajo para exigir un bono de fin de año y la eliminación del impuesto al salario. Pero se fueron con las manos vacías. Dicen que si no hay respuestas “analizarán medidas”.

Se necesita una medida de fuerza unificada de todos los trabajadores, pero la realidad es que los dirigentes sindicales han dejado librados los reclamos a la suerte de los arreglos por empresa renunciando a dar una pelea de conjunto de la clase trabajadora. El 20 de noviembre la CTA opositora convoca a una jornada de lucha con movilización pero no hay una medida de lucha unificada. Cada vez son más los sindicatos que piden un plus de emergencia para compensar la caída del salario real pero no pasan de las declaraciones.

El sindicalismo clasista y combativo y el Frente de Izquierda y de los Trabajadores vienen reclamando la reapertura inmediata de paritarias, un aumento salarial que cubra la canasta familiar actualizado automáticamente por inflación; un bono de fin de año de 4.000 pesos para todos los trabajadores y de 3.000 pesos para jubilados y beneficiarios de planes sociales (como exige el proyecto presentado por el diputado Nicolás del Caño del FIT en el Congreso Nacional). Pelea también por la eliminación del impuesto al salario, la reincorporación de los despedidos de Lear y el fin de los despidos y las suspensiones.







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