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Red Internacional

Editorial. Salario Básico Universal y paz social

Por momentos el análisis de la situación política en Argentina da la sensación de que estamos metidos en una olla a presión social cuidadosamente tapada para evitar que reviente. ¿Salario Básico Universal o reparto de las horas de trabajo?

Leo AméndolaTW/IG: @aladelos

Martes 24 de agosto de 2021 | 14:32
🖋️ EDITORIAL | El Salario Básico Universal y la paz social - YouTube

La semana pasada un sector de los movimientos sociales volvió a aparecer en el debate público.

Son sectores que son flanco de ataque por derecha y que aparecen con virulencia desde algunas usinas mediáticas. Ataques que hay que repudiar y rechazar de plano, porque buscan deslegitimar el reclamo y las necesidades que atraviesan a una parte muy significativa de los sectores populares

Además de repudiar todos los ataques que vienen desde la derecha, es bueno debatir y pensar hacia dónde va la flecha de esa fuerza potencial que tienen los sectores populares que no están aglutinados debajo del paraguas del sindicalismo tradicional.

Cómo parte de una solución de mayor alcance al de los programas sociales vigentes desde algunos sectores aparece la idea de la Renta Básica Universal o Salario Básico Universal equivalente a la tercera parte del Salario Mínimo, Vital y Móvil (SMVM), es decir alrededor de $ 9.072 (si se considera el SMVM de julio) y que estaría destinado a las personas en edad de trabajar sin ingresos fijos.

Siempre es bueno volver a los clásicos para pensar.

León Trotsky, de quién se cumplió un nuevo aniversario de su asesinato en México, en manos de un sicario estalinista, en sus escritos sobre la Francia de los años 30 plantea definiciones cruciales para pensar el rol de las formaciones sociales y sus partidos en momentos de transición política y social. Hay una lógica que se deja ver en el análisis de esos momentos por el revolucionario Ruso. Cuanto más profundo es el problema a resolver, más agudas deben ser las medidas a tomar.

En parte son definiciones que después quedaron plasmadas en el conocido Programa de Transición, para buscar un puente entre las reivindicaciones presentes y la solución última a los problemas de la sociedad humana y por lo tanto del capitalismo, que sólo podrá venir de la mano de una revolución social.

Pensando en la argentina de hoy, si la situación social y económica amenaza con multiplicar la degradación de las condiciones de vida, las medidas de fondo deberán, necesariamente, ser más radicales en su cuestionamiento del orden actual para poder satisfacer los problemas que se le plantean a las grandes mayorías.

Toda expectativa en una lógica de solución evolutiva de estos problemas “desarma” a quienes tienen que ser protagonistas de los cambios por venir. Por ejemplo la lógica de los Grabois que en este caso plantea la idea del salario universal hasta que se pueda resolver el problema del empleo. ¿Cuándo? ¿cómo? no se sabe.

Cómo propuesta de una solución de fondo para el problema al que apunta, que es el del empleo y desempleo y que necesariamente tiene que tocar intereses profundos, arranca mal.

No solo por la imposibilidad de vivir dignamente con $9000 por mes, sino porque la propuesta así planteada no es el subproducto de la lucha consciente y organizada de un sector de la clase trabajadora expulsada de la llamada “economía formal”.

En todo caso, las movilizaciones masivas funcionan como base de maniobra para negociaciones entre representantes del estado y en general miembros de la misma coalición de gobierno hacia adentro de esos movimientos.

El planteo, en lugar de transformarse en un motor para la acción del movimiento de masas, se rige por la lógica de la contención. Aliviar para que no explote. Es una lógica opuesta a pensar cómo esa potencial social, que organiza a cientos de miles e incluso millones en los principales centros urbanos, se transforman en fuerza para cambios revolucionarios. Qué son los necesarios, los imprescindibles.

En palabras del propio Juan Grabois: si muchos grupos incluso algunos de izquierda, no estuvieran integrados a este esquema de contención, estarían haciendo cosas mucho “peores” para la “paz social”.

El debate sobre el empleo y reducción de la jornada de trabajo

Decíamos que el debate de la renta básica universal responde en última instancia al problema del empleo, el subempleo ( y el sobre empleo del otro) el empleo precario, las condiciones de subsistencia de millones.

Y se cruza así con el debate por la reducción de la jornada de trabajo, que genera simpatía entre sectores de la clase trabajadora y que tomado cómo una propuesta militante por los grandes sindicatos y los movimientos sociales, podría transformarse en una enorme campaña de alcance nacional, que genere una campaña militante, con muchísimo empuje, con debates, con asambleas, con movilizaciones. Un verdadero movimiento por la reducción de la jornada laboral.

Pero hay que ser claros en algo, quienes están al frente de esas organizaciones justamente no quieren ningún movimiento que aparezca por fuera de la lógica del régimen político actual, del cual sindicatos y movimientos sociales, son parte de una manera u otra.

Los distintos proyectos

Los dirigentes de algunos sindicatos como Yasky o Pallazo plantean un proyecto con varias limitaciones que no es el mismo que sostiene el frente de izquierda.

Aun así, cambiaría muchísimo la predisposición, el estado de ánimo de miles de trabajadores/as al ser parte de un debate de cuál es el mejor proyecto, contraponerlos, discutir cómo logramos. Un debate real en la base de los gremios implicaría un terrible sacudón a la rutina que atraviesa la vida política y sindical en las grandes centrales. Yasky por ejemplo es dirigente de la CTA. No conocemos un solo lugar donde se haya debatido su proyecto.

Si la situación social y económica se hace aún más frágil, y las consecuencias del acuerdo con el FMI siguen hundiendo al país en la pobreza, será más necesario que lleguemos con más fuerza quienes hoy peleamos por ejemplo porque el reparto de las horas de trabajo no sea un lema de campaña sino una pelea concreta para miles de trabajadores.

La batalla electoral que se presenta hay que ubicarla en cierta medida trazando esa diagonal. No solo por la posibilidad de obtener cargos que se será una parte importante sino de que las posiciones de la izquierda clasista y por la independencia de clase lleguen con mayor capacidad para hacerse fuerza material, preparándonos para los combates venideros, cuando sea el movimiento de masas arrancado a la fuerza de la rutina, el que defina.




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