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Red Internacional

Los trabajadores médicos del HECA anunciaron hoy que, hasta no contar con personal suficiente, la guardia externa del nosocomio atenderá solo urgencias y derivaciones de otros efectores.

Martes 25 de enero | 00:03

Ante la nueva ola por Covid-19, la falta de personal se percibe en los tres niveles de atención, dando lugar a guardias restringidas, largas horas de espera para los pacientes y el desgaste del personal que viene de dos años sin descanso de una pandemia que trastocó los débiles cimientos de los gobiernos y su apatía por la salud.

Desde hace semanas es cada vez más evidente el problema que significa la nueva ola para algunos efectores de salud.

En varios efectores públicos la atención se ha visto reducida como consecuencia del aumento de casos entre el personal y la saturación que esto implica por la falta de reemplazos. A esto se suma la demanda constante que tiene el personal que provocan una sobrecarga sobre los trabajadores, quienes solo reciben silencio y la falta de respuestas de las autoridades Municipales y Provinciales.

Pasan las semanas y la omisión del gobierno municipal y provincial se traduce en largas esperas para que los pacientes reciban la atención que se merecen y la sobreexplotación del personal, quedando muchas tareas en pocas manos.

El problema de salud es algo que se puso en cuestión no sólo la pandemia si no también la negligencia con la que se manejan las autoridades que por otro lado no tienen pruritos a la hora de descontar días de paro a los profesionales de la salud o mantener contratos precarios al personales que estuvo al frente de la pandemia sin descanso. En lugar de contratar más personal para repartir las tareas y repartir las horas de trabajo, el gobierno decide dar la espalda a esta realidad donde los que pagan los platos rotos son siempre los mismos: los trabajadores esenciales y los pacientes.

Guardias restringidas y personal atareado

La semana pasada, ante la indiferencia de las autoridades locales, el personal de salud del Hospital de Niños de Zona Norte y luego el Eva Perón, se vieron obligados a restringir las guardias. Si bien esto sucede por el aumento de contagios entre el personal, salta a la vista la deficiencia de las autoridades para ver este problema y anticiparse ante esto.

Por su parte, el Hospital de Emergencias ¨Clemente Alvarez¨ esta semana tuvo que seguir la misma medida, atendiendo sólo las consultas y derivaciones evaluadas como emergencias.

A su vez, muchos centros de salud y dispensarios se encuentran saturados. No solo la falta de insumos es una constante, sino que hay un reducido número de personal para la gran cantidad de pacientes y sus demandas, lo que sobrecarga de tareas a este ínfimo número de profesionales cuyo desgaste se siente a diario en cada consulta.

Es que no es sólo un problema de deficiencia. Es una práctica consciente que tiene el gobierno producto del desfinanciamiento de la salud, donde en lugar de pensar en un sistema integral, repartiendo las horas de trabajo y contratando nuevo personal, se destinan millones a pagar una deuda ilegítima que sólo agudizará un problema que está latente desde antes de la pandemia.




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