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Red Internacional

Las patronales del campo convocan a paro y movilización; los transportistas vienen de parar por diez días; los especuladores financieros presionan por una devaluación. Mientras el salario pierde contra la inflación, sectores empresarios intentan imponer mayores condiciones de precarización laboral. Además, se persigue y estigmatiza a las organizaciones sociales y de desocupados. Pero la CGT y las CTA siguen sin luchar. La movilización del 9 de Julio volverá a exigir el llamado a luchar contra el ajuste.

Jueves 30 de junio | 17:20

La crisis social, los problemas con el dólar y la inflación sacuden la economía nacional. Mientras Alberto Fernández y Cristina Kirchner se critican mutuamente, los precios no paran de subir, la pobreza golpea con fuerza y sigue un ajuste ordenado por el FMI.

En esta situación distintos sectores golpean par defender sus intereses. Aprovechando la crisis y las tensiones que cruzan a un Gobierno débil y dividido, distintas fracciones de las patronales salen a reclamar.

La Mesa de Enlace que agrupa a las grandes patronales del campo acaba de anunciar una paro y cese de comercialización de granos para el 13 de julio. Los reclamos son por la escasez de gasoil y los problemas para acceder a los fertilizantes. Pero el reclamo va claramente más allá. En comunicados y declaraciones los voceros de este sector empresarios ya dijeron que “es necesario que haya menos intervenciones dañinas, que se baje el gasto público y que se ponga fin a la crisis energética”. Además, rechazaron las “intervenciones distorsivas” o los “cambios de reglas de juego permanentes”.

Más corto y sencillo. Las entidades que hablan en nombre de las patronales del campo exigen que el Estado no avance en cuestionar o afectar -aunque sea mínimamente- las enormes ganancias que vienen logrando en el marco del entorno internacional creado por la guerra en Ucrania.

No es ese el único sector patronal que pelea y reclama. Los transportistas -que agrupan a numerosos dueños de camiones- vienen de protagonizar diez días de paro, con cortes en diversas rutas de todo el país. El reclamo incluyó no solo la escasez de gasoil sino, también, el precio del flete que se paga por transportar granos. Este miércoles, tras largas negociaciones en el Ministerio de Transporte, tres de las cámaras del transporte de cargas y los dadores de cargas acordaron un aumento del 16% en esa tarifa. El aumento regirá a partir del mes de julio.

Los especuladores financieros no parecen quedarse atrás. En las últimas dos semanas la presión sobre el dólar se hizo más que evidente, expresada en las subas del dólar blue y las cotizaciones no oficiales de esa divisa. Presiones que, en general, apuntan a forzar una devaluación. Este miércoles por la noche, haciendo referencia a esos movimientos, el presidente Alberto Fernández habló de una “mini-corrida” cambiaria. Sin embargo, es evidente que el Gobierno nacional no puede presentarse como una víctima de esta situación. Durante todo su mandato ha garantizado las ganancias de los grandes bancos.

Palabras y reuniones: hay que romper la tregua y luchar por los intereses de la clase trabajadora

Mientras sectores patronales defienden sus intereses, las conducciones oficiales de la clase trabajadora se mantienen en la tregua. Hasta hace algunas semanas hablaban de movilizaciones y reclamos frente al crecimiento de la inflación. Luego dijeron que había que “tener creatividad” para reclamar y todo sigue como si nada.

Los dirigentes sindicales están demasiado “ocupados” en la interna del peronismo. Mientras Héctor Daer viene de reunirse con Cristina Kirchner, otros dirigentes maniobran para no quedar pegados a un acto con Alberto Fernández en la CGT. Los dirigentes de las CTA tampoco se quedan atrás. Si bien hablan en un lenguaje más combativo, no convocan a ninguna medida de lucha.

Razones para pelear hay. La clase trabajadora viene siendo duramente golpeada por la suba de precios. Los sectores más golpeados son los millones de trabajadores y trabajadoras que están en la informalidad o fuera de convenio. También las millones de familias desocupadas que reclaman contra el ajuste que impulsa el Estado por el acuerdo con el FMI. Es contra ese reclamo que se monta un discurso de estigmatización y persecución. Atacan a las organizaciones sociales y de desocupados no oficialistas con el objetivo de debilitar el derecho a la protesta.

Pero, además, es necesario rodear de apoyo las luchas y reclamos que están en curso. Entre otras, en la Provincia de Buenos Aires los trabajadores del neumático -agrupados en el Sutna- están en lucha por imponer a la patronal el pago al 200 % de las horas trabajadas durante el fin de semana. En Córdoba hay conciliación obligatoria pero los trabajadores de Bagley-Arcor lograron ponerle un límite al intento patronal de imponer mayores condiciones de explotación los fines de semana. La misma pelea está planteada en Mendoza, por parte de los trabajadores vitivinícolas en Peñaflor.

Las conducciones de la CGT y la CTA no pueden mantener la tregua. Hay que pasar de los lamentos y declaraciones a los hechos. Hay que imponer asambleas en los lugares de trabajo para discutir el llamado a un paro nacional activo y a un plan de lucha que sirva para empezar a defender los intereses de la clase obrera. Una pelea común donde confluyan los trabajadores ocupados y sus organizaciones junto a los movimientos sociales y de desocupados.

Pero, además, resulta esencial que las mayorías trabajadoras empiecen a discutir un programa propio para darle una salida propia a la crisis en curso. Desde el PTS planteamos la necesidad de discutir un programa que ponga en cuestión las ganancias del gran empresariado. Solo así se puede impedir que la crisis siga golpeando sobre las grandes mayorías populares. Una medida esencial que proponemos es pelear por imponer la reducción de la jornada laboral a 6 horas, 5 días a la semana, con un salario como mínimo igual a la Canasta Familiar. Aplicando esta medida solo en 12.000 grandes empresas podrían crearse más de 1.000.000 de puestos de trabajo.

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Hay que pelear por imponerle a la CGT y las CTA romper la tregua. Las organizaciones del sindicalismo combativo y la izquierda tienen que plantear esta lucha en todos los lugares de trabajo. Este 9 de Julio esta será una de las banderas que levantaremos en las calles. Nuevamente seremos decenas de miles en las calles para denunciar el acuerdo con el FMI y pelear contra el ajuste. Ahí volveremos a hacer oír fuerte la exigencia de paro nacional y plan de lucha.




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