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Red Internacional

Los aportes no abonados por la provincia de Río Negro al Anses serían descontados compulsivamente a 1500 maestros y maestras prontos a jubilarse. La suma rondaría en el 20% de su jubilación durante dos años.

Viernes 29 de octubre | 19:30

En el transcurso de esta semana se dio a conocer la indignante definición del gobierno de Arabela Carreras ante la imposibilidad de miles de docentes de jubilarse. Entre regularizar las sumas no remunerativas para poder cumplir con los aportes obligatorios o que esa deuda contraída por la misma patronal la paguen quienes se jubilan, eligió que esa deuda con el Anses sea cubierta por las propias jubiladas y jubilados docentes. Hace un mes atrás había salido a la luz el escándalo de las sumas no regularizadas que representan casi el 80% del salario docente, por el cual los aportes jubilatorios que se desprenden de las sumas remunerativas del salario docente (apenas un 21% del total) eran escasos y no alcanzaban a cubrir el monto recaudatorio para el Anses.

Ante esta situación se habían parado más de 300 trámites jubilatorios en la provincia de este sector de estatales pero también se presentaba un problema mayor en cuanto a las jubilaciones por venir y las garantías de cumplir el derecho al retiro laboral después de muchos años de aportes.

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Y es que, la olla que se destapó puso en el tapete una situación muy grave para el caso de este sector de trabajadoras y trabajadores. La composición de su salario posee un alto porcentaje de sumas no remunerativas, lo que se conoce como sumas en negro, que no suman aportes ni a las jubilaciones ni a la obra social, por lo tanto se produce un desfinanciamiento de ambas entidades.

Pero la responsabilidad de esta situación no es sólo de la patronal, en este caso el gobierno provincial que desde el 2014 no sólo ha venido firmando acuerdos salariales a la baja, sino que además dichos aumentos irrisorios han sido con la complicidad de la central sindical de UnTER, en una situación que suma precariedad e inestabilidad salarial. Las consecuencias de estos acuerdos en el nombre de privilegiar “tener plata en el bolsillo” hoy están a la luz.

Pero el cinismo de quienes dicen representar los intereses de los y las trabajadores de la educación no llega hasta aquí, sino que además celebraron con bombos y platillos que “producto de la lucha”; si la entrega de un petitorio y la reunión con las autoridades representan algo en esa clave; se había destrabado la situación de esos primeros 300 expedientes de docentes que esperaban su jubilación.

El festejo era a cuenta de una reunión de la gobernadora con autoridades de Anses y el senador Doñate en la capital el pasado 28 de setiembre, en el cual, según un comunicado oficial de Carreras, se había llegado a un acuerdo donde el gobierno se comprometía a hacer algún aporte faltante y a “ver el tema de las sumas en negro”.

Ahora bien, después de un mes se conoce la letra chica de dicho acuerdo donde una vez más el desfinanciamiento que el propio gobierno hizo de los aportes a Anses, recae sobre los bolsillos de todos los y las docentes que a tres años de jubilarse deberán de forma compulsiva abonar un plus de aportes para cubrir el déficit originado por los aumentos con sumas no remunerativas. Se estima que dichos descuentos serían del 20% de sus haberes durante dos años, si bien aún no se ha dado a conocer el parte oficial de dicha información.

Si bien en su momento, la central sindical había adelantado que se llevarían adelante “acciones gremiales” de no cumplir su palabra la Sra. gobernadora, es decir hacerse cargo del 100 % de la deuda con Anses, parece que también están esperando la comunicación oficial de la letra chica que expone una vez más la política de un gobierno ajustador.




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