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Richard Ashcroft, un músico del pueblo

El 22 y 24 de octubre pasado hizo sendas presentaciones en el Personal Fest y el Gran Rex, respectivamente. ¿Quién es este flaco desgarbado que alguna vez llego a criticar a los mismísimos Stones?

Sábado 29 de octubre de 2016 | 11:34

Si algo tiene Ashcroft es una personalidad avasallante y tímida a la vez, de mirada arrogante y tierna por momentos, con sus gafas oscuras que sirven de escudo. Su pose rockstar y su andar prepotente acapara la atención en cualquier escenario. Además cuenta con un profesionalismo a la hora de tocar y brindar un espectáculo con mucho power, digno de un artista de su nivel. El músico se encuentra realizando su primera gira mundial, que lo trajo hasta tierras sudamericanas.

Haciendo un poco de historia

Perteneciente a una familia de clase trabajadora en los suburbios de Wigan fue creciendo entre la muerte de su padre y la contención de su madre peluquera. Sus problemas estomacales y sus momentos de soledad inspiraron al joven Richard a incursionar en la música. The Verve (1989-1999), la banda a la que el pertenecía llego a vender alrededor de 30 millones de copias, y su disco más aclamado, Urban Hymns (Himnos Urbanos) unas 10 millones de placas en el momento de mayor auge del famoso britpop, donde bandas como Oasis y Blur dominaban la escena en los noventa. Pero no vamos a hacer una biografía clásica de él sino a plasmar algunas impresiones que nos dejó este músico inglés de 45 años en su paso por la Argentina.

En una de las últimas entrevistas dijo lo siguiente sobre la industria y el negocio de la música: “Yo admiro a Radiohead, es un banda increíble, pero no importa si el último disco es un loop interminable, el establishment se siente cómodo con ellos porque son de la misma clase social mientras que a mí me querían muerto de sobredosis en un cuarto de hotel a los 28 para vender mis discos”.

Luego prosigue y profundiza un poco mas en cuanto a la sociedad y las clases. “Las clases en Inglaterra están bien definidas y cuando uno puede salir de su clase se encuentra con que la sociedad se enfrenta con sus propios miedos y demonios. Yo salí de un lugar como del que salió Diego Maradona y eso es algo que la “parte intelectual” de la cultura rechaza. Les gusta cuando les va bien a The Stone Roses o a Oasis, pero sólo por un tiempo. Después dicen: Ok, ya está, no crean que son más inteligente que nosotros. Ellos deciden qué es lo bueno y lo malo de la cultura, y cuando ellos dicen que vos sos lo malo te quieren muerto. Por eso yo fui el que marcó el camino que mi vida iba tomar. Y eso les enseño a mis hijos que tienen que hacer su propia historia sin importar lo que los demás digan”.

En GEBA (Gimnasia y Esgrima de Buenos Aires) dio su primer recital en uno de los boxes del recinto patrocinado por una de las marcas de celulares. Una hora quince minutos de rock/pop ingles con toques electrónicos y hippoperos bastaron para llamar la atención de algunos que ni siquiera sabían el nombre del artista espigado.

“Riiicaaaarrdooo Riicaarrdoo” en un tono bien argento de cancha se podía escuchar a algunos grupos de personas como telón de fondo entre tema y tema del ex líder de The Verve, que por primera vez pisó suelo argentino para deleitar a sus fans con sus canciones.

Ashcroft molesto al finalizar el recital llegó a criticar duramente a la empresa organizadora por no darle el trato a los fans que se merecían y poner esas “típicas vallas” del sector vip relegando a la gente en los costados del escenario. No es el primer músico que se queja de este negocio de los vips en los campos, tampoco será el último pero siempre será bueno que los artistas tengan conciencia y critiquen a las empresas que solo buscan la rentabilidad en deterioro del arte. También hizo foco en algunos detalles de sonido y monitores que molestaban.

Pero focalizando más en su segundo concierto que dio en el mítico teatro de calle Corrientes lo primero que se puede decir es que el oriundo de Wigan salió a escenario como un Lord Ingles para ir transformándose a medida que pasaban los minutos.

Abrió el show con "Out of my body" de su reciente disco These People. Una canción potente mezcla de funky y música de boliche (por momentos parecía estar en una discoteca) escuchando algo formidable de un rockero de pura cepa. “ La fiesta” siguió con "Sonnet", uno de sus mayores éxitos de Himnos Urbanos y una de las melodías clásicas de los noventa. "Break the Night With Colour" lo tiene a Richard totalmente protagonista con su voz de aspecto nasal, sus ecos y su toque mas rockero con guitarras distorsionadas. Ya con la camiseta de la Argentina incorporada y el 10 de Richard en su espalda hizo la hermosa balada "They don’t own me" con una cortina melódica preciosa de fondo que tranquilamente podría cerrar cualquier final de película. Durante el concierto Ashcroft apareció con una máscara haciendo alusión a este mundo capitalista totalmente contaminado.

"A song for the lovers" es tal vez su balada solista más reconocida (con un videoclip extraordinario de estilo narrativo), guitarra acústica en mano y una atmósfera intimista con el público. "This is How it feels" y "Music is power" dan esa “luz” y energía que muchas veces intenta transmitir el cantante. “Son salvajes, salvajes, salvajes días en que vivimos. Si lo sé, a veces todos queremos entregarnos” para concluir con un “la música es poder”. La banda (que por cierto tiene un estilo funky muy interesante por momentos) quedó sola por un espacio de unos minutos activando la melodía hasta que volvió el artista a escena para terminar el tema mucho más power.

Llegó el turno de "Science of Silence", tal vez el momento mas aguerrido de la noche. "Lucky Man" y "Space and Time" nos vuelve a retrotraer a la época mas gloriosa del britpop con esos hits de radio.

En uno de los cambios de vestuario Ashcroft lució con orgullo una remera del club St Pauli de Alemania, perteneciente a la clase trabajadora y de izquierda.

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Luego de unos minutos fuera del escenario el músico vuelve solo con algo más del mejor repertorio de los chicos sucios de Wigan. "Weeping Willow" acústica es tal vez su canción más tranquila del repertorio…y dentro de ese clima llega la melancólica y bellísima balada "The Drugs Don’t work" que va terminando de darle forma al concierto entre lo acústico y lo eléctrico con la banda entrando sobre la canción misma.

Llega el final a todo trapo bien arriba con "Hold on" y la mejor canción que escribieron Jagger y Richard en el último cuarto de siglo según el ex líder de The Verve, la aclamada "Bitter Sweet Symphony" (muchos recordaran el famoso vídeo de Ashcroft caminando por las calles inglesas chocándose a la gente sin mirar para atrás jamás). Fue la canción mas coreada de la noche, cuasi una canción de protesta transformada con el tiempo. “Porque es una sinfonía agridulce, esta vida, intentas llegar a final de mes, eres un esclavo del dinero, luego te mueres”.







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