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BRASIL - ARGENTINA

Reunión entre Temer y Macri: nada concreto para mostrar

Había altas expectativas de acuerdos de integración, aumento del comercio bilateral pero nada concreto se logró en el encuentro, por fuera de acuerdos consulares e integración en el uso de redes sociales entre cancillerías. Decisiones inexpresivas que no ayudan a generar una “agenda positiva” para ninguno de los dos gobernantes.

Leandro Lanfredi

Trabajador petrolero | Rio de Janeiro

Martes 7 de febrero de 2017 | Edición del día

Michel Temer y Mauricio Macri son presidentes que tienen como marca de intenciones de Gobierno el avance de medidas neoliberales. Avanzan tanto como se los permite la correlación de fuerzas. Evidenciando una relación de fuerzas menos favorable que la brasilera pos-golpe institucional, Macri ni siquiera buscó acompañar a Temer discursivamente. El brasilero lo saludó por la agenda común "de coraje en las reformas”. Algo que, en buen castellano, significa quita de derechos para los trabajadores. Este encuentro binacional de socios en el neoliberalismo, deja a ambos con las manos vacías. Mucho ruido para nada.

Temer, buscando mayor legitimidad a medidas como la reforma previsional, que hará que todos los trabajadores trabajen por lo menos diez años más para recibir una jubilación miserable, quiso venderlas como un marco común. El presidente brasilero afirmó “hemos dicho que nuestro Gobierno es el Gobierno de las reformas, estamos siendo necesariamente osados. Hemos acompañado el mismo coraje que Macri está promoviendo en Argentina”. Macri no siguió al brasilero en ese énfasis discursivo.

El encuentro fue tratado con cierta pompa y expectativa de resultados más concretos. Macri llegó a enfatizarlo en su discurso. Había expectativa de que los resultados del encuentro bilateral les diese algún “ánimo”. Pero no es lo que se puede ver por los resultados alcanzados: una solicitud al Banco Internacional de Reconstrucción y Desarrollo (BIRD) para elaborar marcos técnicos y fitosanitarios comunes con el objetivo de disminuir las barreras comerciales. El marco deberá quedar para las calendas griegas, aunque Macri haya dicho que sería “un marco histórico”.

Macri y Temer decidieron también organizar servicios consulares comunes a las comunidades en diáspora, autorizar el libre tránsito e integración de bomberos y ambulancias en ciudades fronterizas, organizar el intercambio de información y acciones comunes en terceros países a través de sociedad entre las respectivas agencias de comercio exterior, y como miembros de la “derecha moderna”, decidieron organizar un intercambio para uso común de redes sociales en las cancillerías de los dos países. Exacto: una integración de Facebook, Twitter e Instagram. Tal vez el encuentro sirva para obtener algunos Me gusta.

Por fuera de esto, hubo señales a México y al Acuerdo Transpacífico, pero solo en el discurso.

En Argentina, editorialistas proponían que se provechase el encuentro para avanzar en el comercio bilateral. De esa manera, cuando Brasil salga de la recesión, podría ayudar a aumentar la actividad económica del otro lado de la frontera.

En Brasil, Temer busca una agenda positiva luego de decisiones desgastantes, como el nombramiento de su brazo derecho Moreira Franco como ministro, buscando blindarlo con fuero de privilegio de la operación judicial que investiga los entramados de corrupción en Petrobras (Lava-Jato). También nombró al “tucano” (partidario del PSDB) y represor Moraes para la Corte Suprema (STF), quiso hacer del encuentro algo más de lo que podía ser. La expectativa se agrandó con una carta del presidente golpista publicada en los diarios O Globo y en Clarín.

La carta titulada “Brasil y Argentina: tiempo de convergencia pragmática” afirma: “Nuestra unión es aun más necesaria en un mundo que, inmerso en incertidumbres, cede a influencias desagregadoras. Frente a nacionalismos exacerbados y de crecientes presiones proteccionistas, tenemos que acercarnos y articularnos cada vez más –en las dimensiones política, económica, científica y tecnológica, de seguridad pública. Nuestra respuesta a tendencias aislacionistas debe ser más integración”.

Al menos pudieron compartir la caracterización de la situación. Macri habló de los desafíos en el escenario internacional que deben ser encarados juntos por los dos países. Sin embargo, ninguna gran integración salió de la tertulia presidencial, más allá de señales de intenciones de intentos de acuerdos con México, aprovechándose de las tensiones con Estados Unidos dirigido por Trump.

Macri fue más enfático en el tema de buscar acercar a México, diciendo: “El cambio de escenario hace que México mire hacia el sur. Hablé ayer con Peña Nieto deseándole un acuerdo razonable con Estados Unidos”.

La carta de Temer generaba expectativas en mayores resultados prácticos de libre comercio o por lo menos una presión común de sus gobiernos de derecha contra Venezuela. Temer escribió en su artículo "es tiempo de que trabajemos lado a lado con los demás socios por el rescate del espíritu original del Mercosur: libre mercado y democracia. Hacia adentro del bloque, revitalizaremos el mercado común, bajo la primacía del estado de derecho". Sin embargo, ninguna medida de libre comercio, ninguna declaración contra Venezuela salió del encuentro.

El punto álgido del encuentro de manos vacías tal vez haya sido la afirmación de Macri de que "Brasil y Argentina pueden ser socios en todo menos en el fútbol". Si el objetivo son Me gusta y Retweet, como en la sociedad de divulgación de la diplomacia de ambos países en las redes sociales, seguramente la frase del argentino rendirá algún fruto común.

Vea toda la ceremonia, incluyendo los protocolos de firma de los acuerdos supramencionados y los discursos completos de los jefes de Estado, una ceremonia que duró extensos 23 minutos con 58 segundos de transmisión.







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