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Residentes y concurrentes: sin respuestas concretas a sus reclamos

El pasado lunes en la reunión con autoridades del Ministerio de Salud, no fueron escuchados nuestros reclamos. Sólo una promesa de nueva reunión incorporando a otros actores, como los gremios, legisladores, autoridades de la UBA, entre otros. Nuestra precarización no es su preocupación, la salud tampoco. Lo deberemos imponer.

Melina Michniuk

Lic. en Psicología. Residente en el Hospital Elizalde

Miércoles 19 de febrero | 12:14

El pasado lunes volvimos a movilizarnos. En la reunión con Ferrante, donde entro una delegación de compañeras y compañeros, volvimos a exponer nuestros reclamos. Recibimos una nueva promesa de una mesa de trabajo con los gremios, legisladores, autoridades de la UBA, entre otros.

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En la puerta del ministerio, luego de esperar varias horas, escuchar esas novedades no generó ninguna expectativa. Los más de 200 compañeras/os que habíamos concentrado votamos una serie de medidas para continuar la pelea: que la apertura de las sesiones de la legislatura el 2/3 arranque con residentes y concurrentes en las calles, junto a las enfermeras y todos las y los trabajadores de la salud. Vamos a ser parte y convocar a la jornada de lucha el 8/3, Dia Internacional de las mujeres, donde la pelea por el aborto legal está más que vigente. A su vez, definimos llevar la consulta sobre la ley de residentes a todos los hospitales, para que todos los compañeros puedan opinar sobre su contenido. Además, opinamos es importante llevar todo este debate nuevamente a los hospitales, recuperar nuestra fuerza en las asambleas para que todas y todos podamos definir como seguir.

¿Y ahora qué? La deuda es con la salud pública

Como vimos, la política del gobierno es bicicletearnos. Las reuniones dilatorias en las que no se resuelve ni se avanza en nada son para desmovilizarnos, mientras no nos dan ninguna respuesta. Nuestra pelea no es solo contra Larreta, esto pasa a lo largo y ancho del país desde hace años, son el gran legado de las políticas del FMI y el Banco Mundial en los ´90 y ningún gobierno lo cambió. De hecho, el nuevo gobierno nacional también ya está demostrando que prefiere entregar millones al FMI, de una deuda que es un fraude impagable, “ahorrando” plata a costa de los jubilados que ganan un poco más de la mínima y de trabajadores como nosotros, nuestras familias y nuestros pacientes.

Mientras tanto los que ganaron con Macri como los banqueros, el campo, la megaminería y las farmacéuticas, se la siguen llevando en pala. Nuestro salario perdió poder adquisitivo con el macrismo, y ni hablar de los concurrentes que trabajan sin salario, mientras que las grandes farmaceúticas amasaron fortunas. Su facturación interanual tuvo un aumento del 70,7%. Un robo obsceno, a costa de la salud de todos nosotros.

Nosotros, además de padecerlo, también vemos las consecuencias a diario de la crisis que atraviesa el país en los hospitales y centros de salud donde ponemos en práctica nuestros conocimientos para salvar vidas, recuperar, atender, cuidar a los pacientes con los pocos recursos que tenemos y muchas veces casi sin dormir. Faltan insumos y medicamentos, las familias no tienen plata para pagar los tratamientos, se quedaron sin trabajo, o viven de “changas” y no llegan a fin de mes. Hablamos todos los días con ellos y sabemos su situación: que tienen viviendas precarias, barrios enteros sin cloacas, condiciones de pobreza que mantienen con vigencia enfermedades que son del siglo pasado, como la tuberculosis o la sífilis, ni hablar de la desnutrición.

Estudiamos carreras muy importantes para la sociedad, con mucha dedicación y esfuerzo, pero el futuro y presente al que nos enfrentamos es de trabajar ultra precarizados. En el mejor de los casos como residentes, y sino gratis como concurrentes, o directamente como monotributista en alguna obra social. En todos los casos sin los derechos que nos corresponderían.

Si queremos conquistar nuestra ley, tenemos que saber que estamos plantándonos contra la precarización de la salud que todos los gobiernos mantuvieron, y que eso implica pelear por invertir las prioridades.

Por eso es clave realmente volver a poner en pie las asambleas por hospital y nuestro cuerpo de delegados, la única forma de organizar nuestra enorme fuerza, lejos de los métodos de las actuales conducciones sindicales, a las que debemos arrancarles un paro para poder salir a luchar codo a codo residentes, concurrentes, enfermeras, administrativos, médicos de planta, junto a los tercerizados, monotributistas y junto a los pacientes y sus familiares.

Es importante coordinar entre todos porque sólo los trabajadores de la salud junto a los pacientes y sus familias, somos los principales interesados en que no sigan destruyendo el sistema de salud a costa de un puñado de especuladores.

Desde la izquierda, además, proponemos implementar turnos de 6 hs, con sueldos que alcancen para vivir. Abrir concursos transparentes en todo el país, para ampliar los tres niveles de atención. Con la plata que se destina a pagarle a los buitres, podríamos construir cientos de hospitales y salitas nuevas.

En Argentina existen laboratorios estatales que fabrican varios insumos y medicamentos esenciales a un costo mucho más bajo que las grandes farmaceúticas. Proponemos aumentar el presupuesto para los laboratorios estatales y al CONICET, y así producir los medicamentos para enfermedades ambulantes, sino también crónicas.

Y para acabar con las desigualdades y el negocio de las prepagas, proponemos implementar un sistema de salud universal, público y gratuito. Sólo así, la salud será un derecho y no un negocio.

Que no nos digan que no se puede, que no hay recursos. Hay que hacer como planteó nuestro compañero Nicolás del Caño y el Frente de Izquierda en campaña un gran ahorro nacional, empezando por desconocer soberanamente la deuda con el FMI porque es un fraude y utilizar esa plata para la salud, educación y que ningún pibe muera por hambre. Es falsa la idea de que se podía cumplir la deuda y frenar el ajuste. Mientras se negocie para pagar, la contrapartida va a ser una política que haga caer los costos sobre sectores de la clase trabajadora y el pueblo, nunca sobre los banqueros. Es lo que está pasando aunque lo quieran tapar con discursos de "solidaridad". Para evitar la crisis y un posible “default”, se hace necesario además de desconocer la deuda y no pagarla, nacionalizar la banca y el comercio exterior para que no fuguen los capitales y poder volcar así millones al servicio de las necesidades del pueblo trabajador.

Esta tarea, tenemos que asumirla en conjunto residentes y concurrentes, enfermeras, y todos los trabajadores de la salud y en general, junto a estudiantes, familias y jubilados movilizándonos e imponer en las calles otro programa, otra política al servicio de las mayorías. Esa es la solidaridad que tenemos que desarrollar, pelear juntos por nuestros intereses. Desde la agrupación Marrón en Salud peleamos con esta perspectiva.







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