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Red Internacional

A más de un año de la pandemia por covid-19, los contagios continúan en aumento y se sobrecarga a los residentes y concurrentes de salud para atender a los pacientes. Hay falta de personal, como así también de camas de terapia. Trabajadores de los hospitales Tornú y Fernández nos dieron su testimonio.

Martes 13 de abril | 21:27

Hace ya más de un año que en Argentina y en todo el mundo, convivimos con el Covid-19. Sin embargo, la irrupción de la pandemia parece no haber sido suficiente para fortalecer los sistemas de salud. Los casos siguen en aumento y ante la falta de inversión en testeos masivos, camas, vacunación para toda la población y ampliación de personal de salud, quienes se encuentran en la primera línea están sobrecargados de trabajo. Un ejemplo lo constituyen los residentes y concurrentes de salud, trabajadores en formación que son utilizados como piezas intercambiables para poner baches a la deficiente atención sanitaria.

La izquierda diario dialogó con dos residentes de los hospitales Tornú y Fernández de la CABA, quienes nos contaron sobre la actual atención en las salas, no tan distinta a la de 2020.

Celina, residente de 1° año de clínica médica relataba: “Derivan a los pacientes desde las salas de clínica a las salas de cirugía y traumatología. Las camas que fueron quedando libres fueron ocupadas por los pacientes de guardia, lo cual llevó mucho trabajo para ese profesional que está ahí y hoy nos encontramos con más pacientes de COVID-19. Se supone que el hospital tiene mayor beneficio por ese giro de camas, pero no para los trabajadores”. Un año de pandemia no alcanzó para que los gobiernos implementaran la creación de nuevas salas especializadas en COVID-19, ni de la ampliación de camas. Esto trae como consecuencia dejar en segundo plano a las patologías clínicas, la suspensión de la atención de diversas especialidades y que el escaso personal de salud responda a las múltiples demandas.

Celina, continuaba: “En lugar de hacer 4 guardias por mes, se hacen 8 y no es ofrecimiento sino orden. Quiero hacer menos guardias, quiero tiempo y dormir, por más que paguen lo que paguen. No hay personal porque las guardias las pagan de manera miserable y es mucho trabajo”. Se ve como algo constante los magros salarios de los trabajadores de la salud, esa “esencialidad” que luego no se traduce en los pagos correspondientes. Se suma la falta de descanso, (en la Ciudad de Buenos Aires están suspendidas las licencias al personal de salud), cuestión fundamental para poder ofrecer la atención que los pacientes necesitan.

Para cerrar, Celina comentaba la situación de los concurrentes, aquellos profesionales que trabajan completamente gratis con la excusa de la formación, sin seguro, sin ART y sin sueldo: “Entraron sólo dos hace muy poco y están en capacitación, que corre por cuenta nuestra”. Es decir, los mismos residentes que además de formarse y atender las salas de pacientes de COVID-19 (muchas veces sin supervisión) tienen la tarea de capacitar a sus compañeros concurrentes, quienes también atraviesan la precarización laboral.

Los residentes y concurrentes de CABA cuentan con su espacio de organización, la asamblea CABA. Recientemente sacaron un comunicado donde exponen la situación en la que se encuentran y proponen llevar adelante un segundo relevamiento sobre el estado de los efectores de salud, con el fin de tener un control propio, ante la falta de datos fehacientes de parte del gobierno.

En relación al hospital Fernández, Paula, residente, comentaba: “Pasan a los pacientes de clínica a las áreas de traumatología y cirugía, para que las salas de clínica sean de covid, repitiendo el esquema del año anterior”, lo mismo que sucede en el hospital Tornú. Además agrega: “Los médicos de guardia se hacen cargo de los pisos de clínica y también supervisan a residentes y concurrentes de otros servicios”. La multiplicidad de tareas y de responsabilidades están a la orden del día, en lugar de contratar a mayor personal y así distribuir el trabajo para evitar la sobrecarga, ó que todos los residentes de los últimos años pasen a planta permanente de los hospitales y centros de salud. Para cerrar, Paula señalaba que los residentes y concurrentes del hospital se encuentran en “estado de alerta”. Y no es de extrañar esta preocupación, ya que día a día los contagios están en aumento, como así también la ocupación de las camas de terapia intensiva en todo el AMBA.

Tanto en la Ciudad de Buenos Aires, como en las provincias del país, los gobiernos no tomaron medidas que estén a la altura de la gravedad de los hechos, como la centralización del sistema de salud para disponer de todos los recursos para la población, o los testeos masivos que permiten detectar las cadenas de contagios.

Es importante retomar la organización, mediante asambleas por hospital de todos los trabajadores de la salud, para discutir las condiciones de seguridad e higiene y garantizar la atención. Asimismo, es importante que los sindicatos mayoritarios de salud, como AMM, Federación de Profesionales, SUTECBA y ATE, den respuestas acordes al rebrote de la segunda ola.

Los esenciales de la primera línea no son héroes ni heroínas, sino trabajadores precarizados a los que sí les importa la atención de calidad para los pacientes.




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