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Red Internacional

Ocurrió este sábado último en uno de las ciudades más necesitadas de la provincia, en el barrio 2 de abril en Pálpala. La madre del joven denunció ante los medios la violencia de los efectivos ejercida durante el arresto, durante la custodia policial y seguida de amenazas recibidas por los efectivos cuando se intento hacer la denuncia en la comisaria sobre la brutal agresión. La impunidad policial no debe dejarse pasar.

Martes 6 de abril | 19:12

La madre del adolescente de 14 años pudo ofrecer su testimonio sobre el hecho repudiable de violencia que sufrió su hijo menor a manos de la policía jujeña. Sonia Reyes trabaja en un comedor vendiendo comidas para llevar, como toda mujer trabajadora y atravesada por la enorme precariedad social y laboral ella trabaja y sus hijes le ayudan, porque la necesidad ante la crisis les empuja a buscarse el sustento diario para poder sobrevivir.

En la ciudad de Morales y Rivarola donde de por si la crisis golpea de lleno a miles de laburantes expresada en mayor desempleo y precarización, también es reiterada la violencia brutal de la institución policial y de sus efectivos, persiguiendo, hostigando y moliendo a golpes a los laburantes. Esta vez le toco al hijo de Sonia, al hijo de una madre trabajadora.

Sonia relato que el día sábado en la tarde su hijo salió en la moto a realizar el cobro de una entrega, cuando en el trayecto fue perseguido y detenido violentamente por un moto vehículo policial, el mismo luego de detenerlo, continuo con golpes y patadas sobre el joven junto a otros efectivos en patrullero que llegaron después para el arresto.

“Entre varios le patearon en la cabeza, lo pisaron. (El menor) suplicándole perdón y que no lo golpeen mas, le siguieron pegando, uno lo levanto del cuello ahorcándolo y lo metieron al patrullero policial…”.

Adentro del patrullero mismo y ya detenido (relataba el menor a su madre) como continuaron violentándolo a insultos y golpes:

“…Tengo marcada la ropa con las pisadas de los policías, de los botines".

Después de la brutal golpiza recibida luego de la detención, Sonia denunciaba que en esa tarde no le permitieron acompañar ni conocer el estado en el que se encontraba su hijo, por estar “bajo custodia policial”. Ante esto y la preocupación de la madre por buscarle atención médica requerida para su hijo e imposibilitada por las excusas de los oficiales, quiso efectuar la denuncia sobre este accionar policial, recibiendo como respuesta solo amenaza y risas de los policías en la seccional:

“…si denuncia tiene que saber las consecuencias, si usted realiza la denuncia va a tener que pagar 40 mil pesos por la moto, mas la multa…”.

Además la madre comunico con gran dolor y angustia que su hijo al día de hoy esta psicológica y físicamente mal, aun esta todo adolorido y no puede moverse, no puede comer y se descompenso en el hospital. Está en la cama sin poder moverse.

Se muestra una vez más que en los barrios populares dónde a la juventud sólo se nos ofrece precariedad, la policía siente que tiene toda impunidad para golpear y hostigarnos. Es la misma policía que reprime en Campo Verde golpeando niñes y mujeres, la que termino con la vida de Ariel Valerian, la que reprime a les trabajadores que salen a pelear sus derechos.

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No podemos aceptar que está fuerza quede impune, y para eso es necesario organizarse, junto a vecines y trabajadores para terminar con la violencia policial. Ponemos nuestras páginas al servicio de esa pelea.




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