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CRISIS POLÍTICA EN ITALIA

Renunció el primer ministro italiano: ¿cuál es la crisis de fondo?

Hace dos semanas, la salida del gobierno del pequeño partido liberal Italia Viva provocó una crisis que terminó con la renuncia de Giuseppe Conte. El escenario político y la situación de la clase obrera.

Jueves 28 de enero | 17:24

La crisis de gobierno abierta el 15 de enero por el partidito liberal de Matteo Renzi, ex secretario del Partido Democrático y hoy líder de Italia Viva (IV), parecía, desde hace unos días, resuelta, gracias al voto de confianza obtenido, por un estrecho margen, en el senado, lo que le permitía al gobierno continuar en funciones. Aún sin pasar por la formalidad del voto de desconfianza o rechazo en el parlamento, la situación inestable se volvió evidentemente demasiada y los principales partidos del gobierno -Partido Democrático (PD) y el Movimiento 5 Estrellas (M5S)- como el mismo premier Giuseppe Conte, no se atrevieron a seguir con un “Conte bis”, que todavía goza de un amplio consenso popular, el 80% del electorado según dicen las encuestas. Prefieren no ir a las urnas ahora, pero esta táctica resulta extremadamente frágil ante el juego de partidos y presiones que la clase dominante y sus distintas fracciones ejercen sobre el régimen político.

De esta forma, Se confirma lo que escribimos hace dos semanas respecto del problema de fondo: “la gestión de los fondos europeos ponen en competencia diversos sectores de la clase dominante y de la sociedad entera -desde los banqueros hasta la burocracia sindical y los cuentapropistas- y potencialmente abre un escenario de ’guerra de movimiento’ entre las fracciones de los capitalistas y por lo tanto entre sus partidos”.

En conclusión, existe una contradicción, todavía por resolver, entre el discurso del actual gobierno, incluidas algunas políticas de contrapesos y medidas cosméticas, dada la grave situación socio-económica en una franja creciente de la población, y una alternativa todavía más abiertamente pro-Confindustria (la principal asociación empresaria), pro-Unión Europea y contra los trabajadores. Seguir las recetas económicas de Bruselas, orientación defendida a viva voz por IV, es justamente la dirección hacia la cual muchos capitalistas empujan abiertamente, sin eufemismos, lo cual no puede ser ignorado simplemente por el hecho de que su partido más decidido es hoy irrelevante con apenas un 3% de intención de voto.

Consultas en curso: posibles escenarios

El presidente de la república, Sergio Mattarella, deberá ahora consultar a las fuerzas parlamentarias sobre la factibilidad de un nuevo gobierno. De no lograrlo, deberá disolver las cámaras y llamar a nuevas elecciones. Una decisión, esta última, que ya no será posible dentro de pocos meses, por estar entrando en el último semestre de la presidencia de Mattarella (llamado “semestre blanco”) durante los cuales no está permitido anticipar las elecciones.

Los actuales partidos del gobierno ven peligroso entrar en ese semestre blanco sin una mínima estabilidad que le daría el apoyo del parlamento: este último estaría en todo caso obligado a sostener un gobierno, incluso formando uno nuevo, pero ya no podría amenazar más con un voto de desconfianza para ir a las urnas. Una situación que podría generar escenarios de parálisis entre los partidos y de “ingobernabilidad” desde el punto de vista de los negocios del gran capital. Es por esto, que se prefiere intentar un relanzamiento a suerte y verdad, arriesgando incluso elecciones inmediatas.

En este sentido, vistas las últimas declaraciones realizadas por los partidos, que reportamos más abajo, no cambian los escenarios que venimos señalando:
“un centro derecha que regresa al “sentido común institucional”, un renovado eje PD+M5S todavía más liberal, más allá de nostalgias de un inexistente “progresismo” anti-derecha. o soluciones intermedias, de transición, con intervenciones más directas “técnicas”, de representantes del gran capital y de los bancos”.
Lo que se ha clarificado en estas dos semanas es que ni el PD ni el M5S tienen la intención de postular sus dirigentes como nuevo premier: o Conte o ninguno de los nuestros, dicen.

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Siguiendo esta línea, el secretario general del PD Zingaretti, en su informe al partido, aprobado por unanimidad por el grupo dirigente, afirmó: “No quisimos nunca ni tampoco hemos auspiciado elecciones políticas anticipadas y tampoco, las queremos ahora. No existe partido político que desde agosto del 2019 haya cargado sobre sus espaldas el honor de llevar a su término la legislatura, garantizando un adecuado nivel de gobierno. Por ello, han hecho bien aquello que, en estos días, después de la apertura de la crisis en la oscuridad, han señalado este peligro, ya que él mismo, es real (…) dado que la derecha pide y apunta a las elecciones, si no se encuentra una solución dentro de un compromiso aceptable, que exprese autoridad, el riesgo se vuelve concreto. Por esta razón también, en estas horas, estamos comprometidos en el intento de dar vida a un gobierno nuevo, influyente y reformista donde pese el rol del PD”.

Zingaretti ya había expresado en Twitter su apoyo a Conte como único eje para dar continuidad a las políticas “reformistas” y “progresivas” del actual gobierno y planteado no poner vetos para recomponer un acuerdo con IV.

Los dirigentes de IV, que vienen de cierto éxito en crear confusión, han abierto inmediatamente las puertas para un premier proveniente del M5S, nombrando en modo explícito a Luigi Di Maio, actual Ministro de Relaciones Exteriores. Éste, por su parte, contestó: “Ponen en juego mi nombre con el claro objetivo de ponerme en contra del presidente Conte. Saben perfectamente que estoy trabajando a su lado, con la máxima lealtad, para encontrar una solución a esta inexplicable crisis”.

Algunas declaraciones formales e informales del M5S apuntan hacia sus propias filas, en apoyo del actual premier y con ninguna intención de sustituirlo, arriesgando el caos dentro del mismo. Incluso lo confirmó Vito Crimi, encargado por el M5S de las consultas con Mattarella.

Todas las declaraciones de estos días, por parte del centroderecha (Fuerza Italia, la Liga y Hermanos de Italia), plantean elecciones inmediatas, con el argumento de que IV ha reconocido hoy que todavía no han logrado obtener números más favorables para sostener un "Conte tres". Giorgia Meloni (Hermanos de Italia) y Matteo Salvini (Liga), se apoyan sobre esto, para plantear elecciones como única salida para desbloquear la crisis. En todo caso, la duda que se les plantea a estos dos líderes de la derecha es la posibilidad de en lo inmediato Fuerza Italia dé un vuelco a favor del gobierno. Esta fuerza tiene todavía un peso parlamentario para nada marginal, el cual podría aumentar pero inclinando seriamente el sistema de alianzas y poder que ha llevado a los tres partidos de la derecha al gobierno en la gran mayoría de las regiones.

En la dirección contraria, trabajan el PD y el M5S: su primer resultado es la creación, con desertores del M5S y otros del Grupo Mixto (senadores que no están en las coaliciones principales), de un nuevo grupo de senadores llamado “Europeísta Maie Centro democratico”, que pueda resultar atractivo para otros parlamentarios de centroderecha, que quieren mantener en pie el gobierno. El intento ya fue puesto a prueba en la cámara, por ahora sin obtener las adhesiones necesarias para declarar la existencia de un nuevo grupo “fiel”.

Lo que queda claro en esta crisis, para nada resuelta, es que los fondos europeos del MES no esperan, así como también que, las multinacionales vencedoras en la crisis pandémica, con la Confindustria a su lado, exigen su premio que incluya una política de precarización del trabajo, privatizaciones y “ayuda” a las empresas a gran escala, para “relanzar la economía”, o sea sus ganancias, ahora que la etapa de crisis sanitaria y de cuarentena más aguda parece finalmente alejarse. La competencia entre los gigantes de la economía y entre los estados para ocupar los mejores puestos en la lucha económica y política post-emergencia requiere de un ejecutivo “responsable” que asegure “gobernabilidad”, más allá de la charlatanería “progresista”. Poco importa si este ejecutivo está asentado sobre el PD o sobre la “soberanía nacional”, en caso de tener como eje a la Liga-Hermanos de Italia.

Es cierto que los dos gobiernos de Conte no fueron una anomalía o, en el caso del segundo, un giro a la izquierda: vendarse la cabeza ante un próximo gobierno “ultra-capitalista”, “fascista” (en el caso de triunfo del centroderecha), en cualquier caso, “mucho peor que el actual”, nos interroga acerca de en que país vivieron en los últimos tres años, quienes desde la izquierda dejan media rendija de apoyo al actual gobierno Conte, respecto a sus posibles reemplazos. Es decir, una vez más, la patética lógica del “mal menor”.

En el fondo, lo más grave de la situación es que más allá de algunas luchas, por ahora muy limitadas en cantidad y calidad de las reivindicaciones, no hay respuesta por parte de la clase trabajadora a la política de la Confindustria ante la crisis. La falta de respuesta obrera, responsabilidad de sus direcciones burocráticas, hace que el escenario político se mueva sin resistencia hacia la continuidad y empeoramiento de las políticas anti-obreras. Quién hoy aspira a gobernar no puede salir de la dinámica de la crisis mundial, que en Italia encontró una ya frágil situación producto del golpe que significó la crisis del 2008 de la que nunca se terminó de salir, lo que deja márgenes de maniobra pequeños al gobierno que le toque conducir la economía.

La huelga convocada en todo el territorio nacional por el SI Cobas y Slai Cobas (dos pequeños sindicatos de base), relanzado por la asamblea nacional de las y los trabajadores combativos, para este viernes 29 de enero, sobre la base de algunas reivindicaciones unitarias que tocan temas centrales de la crisis en curso, es un ejemplo de una posible contratendencia que lamentablemente en esta ocasión, recogerá adhesiones muy limitadas. Necesitamos imponer que los grandes sindicatos rompan con la política conciliadora que le imprimen sus dirigentes burocráticos, para que los nuevos sectores de trabajadores y trabajadoras, partiendo de aquellos ubicados estratégicamente y con peso en la industria, retomen la movilización y la lucha contra los despidos que seguramente vendrán en marzo. Que retomen en marzo, con todo, la lucha contra los contratos de trabajo nacionales bloqueados, por la seguridad en el trabajo y lugares públicos, contra la precarización salvaje y más en general contra la receta de la Confindustria a la crisis pandémica, de ajuste contra los trabajadores, que el gobierno de Conte no impidió. Por el contrario, apoyó.

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