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Red Internacional

Crisis política. Renunció el primer ministro de Perú y el presidente Castillo anunció renovación de su gabinete

El presidente peruano Pedro Castillo aceptó la renuncia de su Primer Ministro Aníbal Torres luego de que la mesa directiva del Congreso rechazara el planteamiento de una moción de confianza que el ex Premier realizó la semana pasada. Sigue la tensión entre el Ejecutivo y el Parlamento. Castillo anunció una renovación total de su gabinete.

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Viernes 25 de noviembre | 11:06

Las tensiones recurrentes entre el Parlamento peruano, de mayoría opositora, y la presidencia de Pedro Castillo se acaba de cobrar una nueva víctima. Se trata del primer ministro y hombre de confianza del presidente Aníbal Torres, que acaba de renunciar a su puesto, tras lo cual Castillo anunció una renovación total de su gabinete.

En horas de la noche de este jueves se hizo público a través de los medios de comunicación que el Premier Aníbal Torres, ex hombre fuerte del actual gobierno, dimitía a sus funciones después que la mesa directiva del Parlamento peruano terminó por rechazar de plano la moción de confianza presentada días atrás por el mismo Torres, la cual estaba orientada a que el Congreso apruebe la iniciativa del Ejecutivo para derogar la Ley 31399 sobre las restricciones a la convocatoria a referéndum.

Horas más tarde, y después de realizado un Consejo de Ministros de urgencia, el mismo presidente Pedro Castillo dio a conocer a través de un mensaje a la nación que él, como mandatario, aceptaba la carta de renuncia de Aníbal Torres, con lo cual se terminaba por consumar la caída del cuarto Premier del Gobierno del docente rural. En su corto mensaje a la nación, Castillo también reiteró su llamado a la oposición parlamentaria a cesar las hostilidades y anunció que próximamente renovara su gabinete ministerial.

La gestión de Aníbal Torres duro poco más de seis meses. En ese corto tiempo, Torres, quien venía de ser Ministro de Justicia desde los primeros días del gobierno de Castillo, se terminó por convertir en el aliado y escudero más importante del Presidente, así como en una de las figuras más influyentes y controversiales del ejecutivo. Fue uno de los pocos que dio la cara para defender a Castillo de las masivas denuncias por corrupción y promovió, desde su espacio institucional, una estrategia de confrontación – vía maniobras efectistas – contra la oposición parlamentaria, la Fiscalía de la Nación y los medios de comunicación que son hostiles al gobierno.

A pesar de su aparente cercanía a los sectores populares a los cuales solía apelar, al menos formalmente para justificar sus maniobras, Aníbal Torres, quien públicamente se declaró admirador de Hitler, era un hombre de derecha y contrario a las propuestas de cambio que esgrimiera Pedro Castillo durante su campaña presidencial. A ello se debe que nunca hizo absolutamente nada concreto desde su puesto de primer ministro para enfrentar las políticas neoliberales que la gestión de Castillo viene aplicando desde que inició su mandato en el 2021. Por eso, el accionar del ahora ya ex premier se centró únicamente en defender al presidente de los ataques de sus enemigos políticos, lo cual logro con relativo éxito hasta su caída.

Una de las últimas maniobras de Torres, orientada a desviar la atención de las denuncias contra el mandatario, fue precisamente presentar una moción de confianza al seno de Congreso de la Republica con la que pretendía derogar la ley 31399, una norma que desde principios de 2022 pone trabas a la convocatoria de un referéndum o votación popular.

Dicha medida, promulgada por la oposición en el Congreso, le había quitado el poder al Jurado Nacional de Elecciones (JNE) de someter a referéndum asuntos trascendentales para la ciudadanía de Perú, obligando al organismo a que la propuesta de votación sea previamente evaluada y aprobada en el Congreso.

Con esta maniobra el primer ministro esperaba devolver a la JNE la autoridad para la convocatoria de referéndum sin pasar por la aprobación del Parlamento y de esa manera reavivar el apoyo de los sectores populares hacia la gestión de Castillo y meterle presión al Parlamento, haciéndoles ver que desde el ejecutivo tendrían la intención de cerrar dicho poder del estado tan cuestionado por la población. Esa moción de confianza es la que la mesa del Congreso ha rechazado de pleno este jueves forzando la renuncia de Torres.

El Congreso, a través de su mesa directiva encabezada por sectores hostiles al ejecutivo, respondió a la iniciativa de Torres rechazando esta cuestión de confianza, para lo cual adujeron que se contraponía a la legislación vigente y a los últimos dictámenes emitidos por el Tribunal Constitucional.

El derechista José Williams, que preside la mesa directiva del Congreso de la República, señalo que: "La Mesa Directiva ha acordado por mayoría rechazar de plano la cuestión de confianza planteada por el presidente del Consejo de Ministros, por tratarse de maneras prohibidas para el planteamiento de una cuestión de confianza, tal como lo estableció el Tribunal Constitucional. Asimismo, hemos exhortado al Consejo de Ministro a respetar escrupulosamente los parámetros constitucionales y legales para la presentación de la cuestión de confianza".

Al parecer, esta decisión del Parlamento habría sido una de las razones que habría llevado a la dimisión del premier Torres, a lo cual se suma la voluntad manifiesta de hacer las paces con la oposición parlamentaria, expresada por el mismo presidente Castillo de cara a la reciente visita de los representantes de la Organización de Estados Americanos OEA. De ser así las cosas, la cabeza de Torres seria la muestra de conciliación que Pedro Castillo le ofrece a sus enemigos políticos, a cambio de cesar hostilidades y consumar la aspiración en ambos bandos que no es otra que quedarse a como dé lugar hasta el 2026.

Sin embargo, nada está dicho todavía en esta nueva edición de la crisis política y superestructural que se vive en el Perú. Mientras tanto, a nivel social el descontento generado por las consecuencias de la difícil situación económica, empieza a calar hondo, por eso miles de campesinos del interior del país realizaron un paro agrario contra el incumplimiento de las promesas del presidente y ante el fracaso de su denominada segunda reforma agraria, a ellos se han empezado a sumar otros sectores descontentos que no encuentran ni en el Ejecutivo ni en el Legislativo un canal para sus reivindicaciones.


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