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Red Internacional

Huelgas obreras. Reino Unido: ¿Se avecina un verano del descontento?

Alta inflación, con una economía que pasará de segundo a penúltimo lugar entre los países de la OCDE -Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos- y un verano de huelgas por delante son suficientes para que en los medios se empiece a hablar de “verano del descontento”.

Alejandra RíosLondres | @ally_jericho

Miércoles 15 de junio | 19:01

Esta semana, el maltrecho gobierno de Boris Johnson se enfrentará a un duro panorama económico. Los datos son preocupantes ya que se prevé que las cifras oficiales de esta semana muestren que la economía estuvo a punto de estancarse en abril , cuando los hogares han tenido que hacer frente a un aumento récord de las facturas de energía. Asimismo, los nuevos datos confirmarán probablemente que la disparidad entre el salario y el costo de vida aumenta a niveles no vistos en décadas.

En un contexto de alta inflación (9% en abril, con salarios congelados desde hace dos años), caída del nivel de vida y grave escasez de trabajadores en algunos sectores, las discusiones sobre los salarios han cobrado protagonismo. Los trabajadores del sector ferroviario planean tres días de huelga nacional este mes en el mayor paro desde 1989, para exigir un acuerdo salarial justo y garantías de empleo.

En la peor situación económica en décadas, Boris Johnson intenta reajustar la agenda política luego de haber pasado la moción de confianza con una mayoría de apenas 148 votos. El primer ministro, además de recomponerse políticamente debe evitar una recesión y, como si esto fuera poco, se enfrenta a huelgas que podría extenderse a un verano de descontento.

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Más de 50.000 trabajadores de Network Rail, la red ferroviaria Nacional, y de 13 compañías ferroviarias, representados por el sindicato RMT (Sindicato Nacional de Trabajadores Ferroviarios, Marítimos y del Transporte) se declararán en huelga este próximo 21 de junio en un conflicto contra los recortes de empleos y congelamiento salarial, con otras huelgas previstas para el 23 y el 25 de junio. Confluirán con alrededor de 10.000 trabajadores del metro de Londres, también nucleados en el RMT, que irán a la huelga el mismo martes 21 de junio, para reclamar por las pensiones y la pérdida de puestos de trabajo.

La primera respuesta de Johnson ante los anuncios de huelga fue que mejores acuerdos salariales podrían amenazar con una espiral de precios al estilo de los años 70, que a su vez obligaría al Banco de Inglaterra a subir aún más los tipos de interés. En medio de la crisis del coste de la vida, también quiere recortar más de 90.000 puestos de trabajo en el sector público.

Por su parte, en una entrevista con el Sunday Telegraph el ministro de transporte, Grant Shapps, declaró que el Gobierno está estudiando la posibilidad de introducir cambios legales para permitir que trabajadores de las agencias sustituyan al personal en huelga, con el fin de reducir las interrupciones de los servicios. Shapps agregó que los trabajadores estaban siendo engañados en algunos casos por “marxistas” que están “decididos a convertir esto en una especie de lucha, según ellos, con un gobierno tory”.

Pero más allá de los ferrocarriles, podría haber más huelgas. Trabajadoras y trabajadores del NHS (el sistema nacional de salud) en Inglaterra tendrán un acuerdo salarial que será por debajo de la inflación, para el personal enfermero esto significaría un recorte de un 10% en términos reales en sus ingresos. Los acuerdos salariales del sector público que se anunciarán a la brevedad van a provocar seguramente un malestar generalizado.

A trabajadores del sector público no le faltan motivos para ir a la huelga, la depreciación de los salarios afecta a millones de trabajadores que sirvieron en la primera línea de la pandemia. Este sector se enfrenta a tasas de crecimiento salarial mucho más lentas que las del país en general, ya que las cifras oficiales indican que los salarios del sector privado aumentan un 8,7% anual, frente a apenas un 1,6% en el sector público.

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El Reino Unido se enfrenta a un nuevo aumento de la desigualdad que podría extenderse a un verano del descontento.

El sábado 18 de junio la Confederación Sindical de Trabajadores (Trades Union Congress- TUC-) convocó a una marcha nacional en Londres para exigir un aumento del salario real para todos. Además reclaman: prohibir los contratos de cero horas (aquellos contratos donde una trabajadora o trabajador puede estar disponible para trabajar cuando se lo requiera, de modo que no se especifica ni un número de horas diarias, ni los intervalos horarios en que se trabajará), prohibir el despido, aumento de la paga por enfermedad, acabar con el racismo en el trabajo y gravar los beneficios de la energía para pagar las facturas de las familias trabajadores.

La secretaria general de UNISON -Christina McAnea-, el sindicato más grande del país, llamó a sumarse a la marcha. Este sindicato reúne a trabajadores de la salud, educación, del Poder Judicial, compañías del suministro de agua potable, de agencias gubernamentales y del medio ambiente, empresas de energía y trabajadores de contratistas que son empleados en forma tercerizada para limpieza de hospitales, cuidado de personas, call center, etc.

La dinámica de esta situación y la predisposición de los trabajadores a pelear por sus derechos nos recuerda a lo que se conoció como el "invierno del descontento". Una oleada de luchas que tuvieron lugar en el invierno de 1978-1979 en el Reino Unido, en respuesta al intento del gobierno laborista de aquel entonces de imponer un techo salarial del 5%, en momentos de alta inflación.




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