Uruguay

DERECHOS HUMANOS

Refugiados sirios protestan por las condiciones de vida

Cinco de las familias sirias recibidas como refugiados hace prácticamente un año a iniciativa del entonces presidente José Mujica, estuvieron acampando varios días en la Plaza Independencia de Montevideo, frente al edificio presidencial, reclamando irse del país a causa de la falta de perspectivas y estabilidad que enfrentan en Uruguay.

Lunes 21 de septiembre de 2015 | Edición del día

Las mentiras de Mujica y el Frente Amplio

Los más de 40 ciudadanos sirios habían arribado desde su refugio en el Líbano a Montevideo en octubre de 2014, en el marco del programa para refugiados sirios impulsado por la administración del ex presidente, por el cual recibirían una partida económica por el término de dos años y otros apoyos para su reinserción.

La propuesta de Mujica, anunciada con bombos y platillos durante su gobierno, intentó promover la imagen de un presidente sensible y solidario con las difíciles situaciones de los miles de refugiados sirios que intentaban escapar de la guerra y la violencia de su país.

En sintonía con las medidas progresistas tomadas a nivel local por el Frente Amplio en las cuales Mujica intentaba tomar sentidos reclamos populares pero en clave restringida, con limitaciones y en acuerdos y negociaciones con la derecha conservadora (despenalización relativa del aborto, regulación de la marihuana, del matrimonio entre parejas del mismo sexo, etc.), el ex guerrillero intentó posicionarse también a nivel internacional como un defensor de los derechos humanos que promovía además acciones concretas de solidaridad con víctimas de guerra.

No es necesario aclarar que todas estas acciones eran tomadas con el cuidado de evitar el más mínimo roce o enfrentamiento con las clases dominantes, ya sea a nivel nacional o con el imperialismo a nivel internacional.

La propuesta de Mujica al traer refugiados despertó también las simpatías de grandes sectores del pueblo que miraban con aprobación estas políticas hacia los sirios así como en otras épocas apoyaron a exiliados españoles e italianos o resistieron la extradición a los vascos cuando sucedió la masacre del Filtro en los 90.

Sin embargo el gesto de Mujica no pudo ocultar mostrar la improvisación política y falta de cuidado hacia los sirios (falta de traductores, violencia y falta de respeto y consideración hacia sus costumbres y tradiciones religiosas) más preocupado por ganar un premio Nobel de la paz que por una solución real para la compleja problemática de los refugiados.

Estas acciones tan publicitadas intentaban tapar también la crítica situación económica y las medidas antipopulares que comenzó a aplicar (continuadas con más fuerza en el nuevo periodo de Tabaré Vázquez) así como su política de perdón y reconciliación hacia los militares genocidas de la dictadura.

El Frente Amplio y sus caretas

Durante los últimos 11 años, y en el marco de una excepcional situación económica externa, que vía el alto precio de las materias primas y flujos de inversión aseguraba datos macroeconómicos favorables, Mujica y el dos veces presidente Tabaré Vázquez, no solo no tocaron en lo más mínimo las grandes ganancias que obtenían los sectores dominantes sino que se encargaron de asegurar y favorecer los negocios capitalistas.

En ese contexto de bonanza el pueblo uruguayo escasamente recuperó los niveles de vida del período anterior a la última crisis (2002) y hoy, ante los primeros síntomas de crisis, el mismo Frente Amplio en el gobierno se encarga de reafirmar y mostrar que los que pagaran el costo son los trabajadores y los pobres.

En definitiva la protesta de las familias sirias y su reclamo de irse a otro país muestra una vez más las difíciles condiciones de vida que sufren los uruguayos en general; la protesta denuncia también que, como le sucede a los más de 400.000 trabajadores llamados “15 mil pesistas”, con 12.000 pesos de sueldo como ganan los sirios no se puede vivir cuando la canasta familiar asciende a más de 60.000 pesos (casi 1.800 dólares) por mes.

En el marco de una creciente inflación, Vázquez ya ha anunciado que en las próximas rondas salariales los aumentos serán mínimos o directamente habrá pérdida de poder adquisitivo para los trabajadores, con la excusa de la crisis y el beneplácito de las patronales. El creciente número de despidos y los ataques a los salarios golpearán aún más tanto al conjunto de los uruguayos como a los refugiados sirios quienes además tienen familias muy numerosas lo que hace más difícil su subsistencia.

Los refugiados y la barbarie capitalista

Casi al mismo tiempo que la protesta de los sirios en Uruguay sucede la crisis con los refugiados en Europa. Estos fenómenos conforman una situación mundial que muestra la profundidad de la crisis capitalista y el impacto en grandes sectores de la población con sus consecuencias de miseria, guerras y migraciones forzosas.
Desde La Izquierda Diario venimos reflejando regularmente esta problemática. Como señalábamos aquí: “Según el informe del año pasado “Mundo en Guerra” de Acnur (Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Refugiados) hubo 8.3 millones de refugiados más que en el 2013, cuando el número de personas en esta condición era de 51.2 millones. Esta cifra señala que no sólo se llegó al mayor número de refugiados en la historia, sino que además jamás se había visto un crecimiento tan grande de refugiados en tan sólo un año.

El aumento del número de refugiados, y las políticas reaccionarias de los gobiernos imperialistas, es una muestra del carácter profundamente retrogrado y degradado del capitalismo mundial, que provoca para sectores cada vez más amplios de la población verdaderas catástrofes cruzadas por las hambrunas, la miseria extrema y las guerras civiles”.







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