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Hacia nuevas elecciones, una “segunda vuelta” que será más de lo mismo

01 . 05 . 2016

Santiago Lupe y Diego Lotito

Todo indica que el 26 de junio habrá nuevas elecciones, pero estas tendrán poco de nuevo. La estrategia del neorreformismo sólo prepara nuevas y mayores frustraciones. Construir una alternativa política anticapitalista y de las y los trabajadores es la principal tarea que tiene por delante la izquierda revolucionaria en el Estado español.

A pesar de las intensas negociaciones a tres bandas entre PSOE, Ciudadanos y Podemos durante las últimas semanas, no ha habido candidato alguno que pueda ser propuesto para ser Presidente del Gobierno español. Esa es la conclusión obvia a la que llegó Felipe VI tras culminar su tercera ronda de contactos con los líderes parlamentarios esta semana.

Los líderes de Podemos e Izquierda Unida han estado trabajando codo con codo para facilitar un “gobierno de progreso” con el PSOE, un proceso en el que han escrito un verdadero manual de concesiones políticas a los social-liberales. Pero todas las negociaciones naufragaron y ya es un hecho que el 26 de junio habrá nuevas elecciones en el Estado español. Unas elecciones que tienen todas las características de una “segunda vuelta” y que preanuncian más de lo mismo que hemos visto desde el 20D a esta parte.

El conservador Partido Popular, sin hacer más que atajar uno tras otro nuevos escándalos de corrupción, ha conseguido un nuevo round electoral. Aunque en una profunda crisis, la caverna resiste y sueña con que las nuevas elecciones abran espacio a rediscutir una “gran coalición”. Una operación improbable, que además terminaría con la carrera de Rajoy y acrecentaría la división interna dentro del PSOE, pero a fin de cuentas un salvavidas preferido desde antes del 20D por los poderes fácticos.

Ciudadanos entra en mejor forma que como salió del 20D, mostrándose como un actor versátil de la nueva derecha, que bien puede pactar con el PP (como en Madrid) como con el PSOE (como en Andalucía o para llegar al gobierno central). Pero no puede descartarse que la alianza con los socialistas y la inestabilidad general le pase factura a Rivera y ayude a concentrar el voto de la derecha en el PP. Esto sin considerar su implicación en operaciones de financiación ilegal o en los papeles de Panamá.

En cuanto al PSOE, Sánchez llega con la mayor parte de los barones de su partido pidiendo su cabeza, aunque la campaña puede darle una frágil tregua. Una situación no muy distinta a la que había antes del 20D, salvo que ahora el líder socialista viene con el desgaste del fracaso de las negociaciones con Podemos (a pesar de las infinitas concesiones que hizo la formación de Iglesias) y dos derrotas consecutivas en sus intentos de llegar a la Moncloa. Pero a pesar de estar bajo “fuego amigo”, Sánchez cuenta a su favor con la posibilidad de un pacto Podemos-IU, que será pintado como un espantajo para operar sobre los sectores más conservadores entre los votantes de Podemos (que no son pocos).

Lo que pareciera ser lo más novedoso es justamente un acuerdo electoral entre Podemos e Izquierda Unida, del cual aún no se conocen detalles, pero se ve cada vez más cerca. Motivos no faltan para que se selle este “matrimonio por conveniencia”. Podemos viene de capa caída en las encuestas e IU, que viene creciendo, no alcanza a ser una alternativa electoral de peso frente a la maquinaria morada y tiene demasiadas deudas como para quedarse nuevamente fuera del reparto de subvenciones en el Congreso.

Una candidatura unitaria Podemos-IU posiblemente pueda reverdecer el entusiasmo entre muchos jóvenes y trabajadores que sinceramente apuestan por una salida “de izquierda”. Hasta podría abonar una amnesia momentánea sobre las penosas negociaciones por arriba que han transcurrido estos meses.

Sin embargo, el posible acuerdo entre Podemos e IU se basa en la ausencia completa de debate programático -puesto que entre ambas formaciones no existen diferencias fundamentales- y la defensa de una estrategia gradualista que sigue tendiendo la mano al PSOE para formar un “gobierno de progreso”.

Iglesias ha garantizado una y otra vez que su partido seguirá "tendiendo la mano" a los socialistas tras unas nuevas elecciones, mientras Garzón volvió este martes a llamar a los socialistas a mirar hacia la izquierda.

Este posible “frente”, que muchos quieren presentar como una alternativa de izquierdas, tiene por objetivo generar mejores condiciones para volver a lo mismo: negociar un gobierno con los social-liberales del PSOE. Es decir, con un partido que ha sido aplicador de duros recortes y ajustes neoliberales contra el pueblo trabajador, uno de los pilares fundamentales del régimen político español desde 1978 y representante de la corrupta “casta política”.

La estrategia neorreformista de Podemos e IU y su propuesta de un “gobierno del cambio” con el PSOE, estimula una regeneración política burguesa del decadente Régimen del ‘78, llamando a depositar ilusiones en que algún tipo de “cambio” es posible de la mano de este partido social liberal. Una estrategia que conduce inexorablemente a reeditar la vieja experiencia de la socialdemocracia, presentada como la única alternativa posible, el “mal menor”. Toda una consumación de la devaluación de las ilusiones que emergieron desde el 15M en adelante.

Construyendo una nueva alternativa política anticapitalista y de clase

Ante esta deriva del neorreformismo, la necesidad de que se desarrolle una nueva hipótesis anticapitalista y revolucionaria se torna vital en el Estado español.

Afortunadamente, el surgimiento de nuevas iniciativas como No Hay Tiempo Que Perder (NHTQP), de la que Clase contra Clase y quienes hacemos Izquierda Diario somos parte impulsora desde sus inicios, junto a otras organizaciones anticapitalistas como IZAR y activistas independientes, con quienes nos proponemos comenzar a agrupar desde ahora en torno a un programa anticapitalista y de clase para dar cuerpo a esa hipótesis.

Después del Encuentro Estatal del 2 de abril en Madrid, NHTQP ya ha comenzado a estructurarse formando sus comités locales y definiendo sus primeras tareas políticas. Este 1º de Mayo, día internacional de lucha de la clase trabajadora, será la primera cita de honor en todo el Estado en la que los Comités de NHTQP se movilizarán para revindicar la movilización y luchar por un programa anticapitalista de las y los trabajadores.

Madrid, Barcelona, Burgos, Zaragoza, Granada, Vigo, Málaga, Sevilla, Almería, son algunas de las ciudades donde los Comités de NHTQP se movilizarán este 1º de Mayo con sus propios cortejos.

El Encuentro del 2 de abril, NHTQP aprobó, entre otras resoluciones, el documento político programático de la iniciativa. En sus distintos apartados, el documento propone un sistema de reivindicaciones programáticas que den “una salida obrera y popular a la crisis capitalista y del régimen político”, retomando una “una estrategia basada en la movilización social con la clase trabajadora al frente”.

Sobre estas bases programáticas, el comunicado de la Coordinadora Estatal de NHTQP para este 1º de Mayo defiende la necesidad de “volver a tomar las calles y las reivindicaciones de los trabajadores y trabajadoras que lamentablemente quedan fuera de la agenda política que llena los telediarios”.

“No Hay Tiempo Que Perder es un agrupamiento estatal que acaba de nacer con la firme intención de levantar una alternativa anticapitalista y de clase”, sostiene el comunicado, “una alternativa que sume esfuerzos en la pelea por reactivar la movilización social y acabar con el corsé de ‘paz social’ impuesto por las direcciones burocráticas de CCOO y UGT. Pero también una alternativa política, que pelee por un programa anticapitalista y de ruptura con el régimen, en un momento en que las formaciones de la izquierda reformista -Podemos e IU- siguen llamando ‘cambio’ a facilitar un ‘gobierno de progreso’ con el PSOE, pilar del Régimen del 78 y aplicador de los planes de la Troika.”

Los esfuerzos de las y los militantes de Clase contra Clase están dedicados a que “No Hay Tiempo Que Perder” se desarrolle para poner en pie un gran frente anticapitalista y de las y los trabajadores. Con este objetivo participaremos con entusiasmo en todas las manifestaciones del 1º de Mayo. Porque lejos de ser una fecha folclórica, debe ser una fecha clave para la movilización de la clase trabajadora, las mujeres y la juventud en todo el mundo.

Las movilizaciones que tendrán lugar deben ser escenarios de lucha, para levantar banderas internacionalistas fundamentales en este momento. Como la lucha contra la política racista de la UE y sus gobiernos contra los refugiados e inmigrantes, y contra las intervenciones e injerencias imperialistas en Oriente Medio, África y Asia.

También contra el golpe institucional de la derecha y el imperialismo contra el gobierno de Dilma en Brasil, que es la avanzadilla de la ofensiva conservadora en la región, ante la cual los llamados gobiernos posneoliberales se muestran impotentes tras décadas de gestión del capitalismo semicolonial, escándalos de corrupción y convivencia con las mismas fuerzas sociales que hoy los quieren barrer.

Debe ser una jornada en solidaridad con la juventud y los trabajadores de Francia, que llevan semanas desafiando el Estado de emergencia de Hollande y luchando contra la reforma laboral y acaban de protagonizar una nueva huelga general y jornada de lucha nacional que debe servirnos de ejemplo a seguir.

Y por supuesto, esta jornada debe servir para trabajar por reactivar la movilización obrera y popular y empezar a levantar una alternativa política a un reformismo emergente que está dejando cada vez más claros los límites de sus promesas de “cambio”, con la perspectiva de construir una alternativa anticapitalista y de las y los trabajadores. Ese es el desafío.

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