Mundo Obrero

50º ANIVERSARIO DEL CHOCONAZO

Recuerdos colectivos de la solidaridad del pueblo a la huelga de El Chocón

Queremos conmemorar los 50 años de la huelga del Chocón con quienes la vivieron, rememorar esos días con la voz de los que se solidarizaron con la lucha de los obreros y cómo repercutió esa gran gesta en Neuquén.

Domingo 15 de marzo | 12:01

Diego Figar nos espera en su chacra de Plottier, su familia fue una de las primeras pobladoras de la zona. Es uno de los autores del libro Los comunistas y la huelga de El Chocón, escrito en el 2011. Desde allí intentan aportar memoria colectiva de los partícipes directos en la solidaridad del pueblo, con la histórica huelga protagonizada por los trabajadores de El Chocón.

La entrevista comienza con un poco de historia

Sería interesante hacer un poquito de historia de su origen. El Chocón como obra ya fue prevista por el ingeniero Cipolletti en 1890, cuando vino a hacer el estudio sobre los caudales de los ríos Negro y Limay, ya se había evaluado el potencial hidroeléctrico y de riego que tenía esta zona.

Concretamente el Chocón ofrecía condiciones muy especiales, porque se trataba de un valle encajonado, que cerrándolo se armaba un lago más grande que el Nahuel Huapi. El trabajo comenzó en la presidencia de Illia, donde se sancionó la ley Gadano, en nombre del senador que la impulsó.

Esa ley en líneas generales preveía primero, que la construcción estuviera a cargo de una empresa estatal, en este caso Agua y Energía. Tendría tres finalidades, la primera, regular las crecientes, segundo que el agua dulce sirviera para riego, y para consumo de agua potable, y tercero para generación de energía eléctrica.

Esa ley contenía un artículo que era fundamental para el valle de Río Negro y Neuquén, el 30% de las utilidades que dejara el complejo Chocón-Cerros Colorados, debía invertirse en actividad productiva en la región.

Esto era en principios de 1966. Pero ¿qué pasó? Para financiar el Chocón se recurrió al ahorro interno, que consistía en un impuesto que gravaba el consumo de energía eléctrica de todos los ciudadanos del país que era un 5%. Y aparte también había un impuesto sobre el petróleo. Cada medidor independientemente que sea residencial, comercial o industrial, el 5% iba para el fondo de la obra y nadie lo cuestionó y eso fue una demostración que el ahorro interno es posible.

Ahora lo que faltaba salieron a tramitar en los bancos internacionales y ahí empezaron los problemas. Primero porque la banca internacional imponía condiciones, y las multinacionales de la electricidad no querían que El Chocón se hiciera.

Hay una anécdota de un alto directivo del Banco Mundial en Buenos Aires, llegó a decir que hacer El Chocón era una macana, que hacer Salto Grande era otra macana y hacer los dos emprendimientos juntos eran 40 macanas. ¡Vale decir que no querían hacerlo!

Como las decisiones del gobierno estaban encaminadas en hacer la obra, había que hacerla a imagen y semejanza de ellos. Y esa fue una de las causales, no la única, del golpe de estado del 28 de junio del 66, cuando asumió Onganía.

Recordemos que en esa época Illía había decidido nacionalizar el petróleo. Aparte sancionó la ley de medicamentos, y tocó los intereses de las multinaciones. La construcción del Chocón-Cerros Colorados, fue en mi opinión el otro ingrediente.

Ya con el gobierno militar, ¿qué pasó? Dejaron de lado la ley Gadano. En consecuencia, Agua y Energía se desplazaba de la construcción. Primer antecedente en relación con la huelga, porque si hubiera construido Agua y Energía, creo que los convenios colectivos de trabajo se hubieran respetado.

Apareció el crédito del Banco Mundial, la construcción estuvo a cargo de una empresa creada al efecto que se llamó Hidronor, que era una SA con aporte estatal, y dejaba la puerta abierta para privatizarla en cualquier momento. Aunque eso no ocurrió con gobiernos militares, pero sí con gobiernos civiles, igual eso es otra cosa.

Hidronor llamó a licitación, se presentaron como 15 ó 20 empresas. La adjudicataria fue una empresa italiana Impregilo, asociada con una empresa argentina, llamada Sollazo. Que tuvieron a su cargo la construcción del dique.

Hubo que hacer obras anexas, como por ejemplo la villa permanente, que era residencia de los técnicos y personal especializado. Esa construcción estuvo a cargo de Cartelone, una empresa nacional que tenía sede en Mendoza. Y después una villa temporaria, que la hizo también otra empresa nacional, que se llamaba Analvi.

Ya cuando vino el montaje de las turbinas la hicieron otras empresas, pero fundamentalmente el grueso, estuvo a cargo de Impregilo y Sollazo.

Comienza la construcción de la obra y estallan los conflictos

La obra comenzó a fines de diciembre del 68, principios de enero del 69, vino Onganía personalmente a inaugurarla.

La empresa decía que iba a respetar los convenios de trabajo, pero no era lo mismo trabajar en una ciudad que en un descampado, en condiciones infrahumanas y los obreros trabajaban 10, 12 horas por día.

El primer conflicto estalló los primeros días de marzo del 69, a los 3 meses de haber empezado la obra. Había problemas con los horarios de trabajo, problemas de seguridad, no se respetaban los convenios, no se respetaba el trabajo nocturno, eran jornadas agotadoras. Además del maltrato por parte de los capataces.

Otro dato, los trabajadores no sólo debían pelearse con la empresa, o las autoridades de la villa militar, sino que también con el sindicato de la Uocra.

El sindicato tenía un delegado, un hombre de apellido Schdindt, que le decían "cara de perro". ¿Qué era lo que hacía? Iba a fin de mes a la empresa, cobraba las cuotas sindicales y se iba y nada más.

La huelga estalla el 5 de marzo, porque habían echado a un trabajador, que recuerdo de apellido Rafanelli. De esa huelga surge en una asamblea la elección de tres delegados. Eso golpeó fuerte a la dirigencia sindical de Coria, de la Uocra. Duraron poco, a los 30 días los echaron a los tres. Pero ya la efervescencia de los trabajadores se había encendido.

A raíz de eso uno de los trabajadores expulsados, Hugo mansilla, siguió trabajando desde afuera, y logró conformar un movimiento unitario de obreros que despacito fue cada vez más ejerciendo influencia hasta que se llegó a diciembre, en donde aparecieron nuevos conflictos. Habían fallecido trabajadores que sufrieron accidentes, el tema se fue calentando.

Caravana solidaria en apoyo a la huelga de los obreros de El Chocón

Estalla la huelga de diciembre

Duró muy poco tiempo, mandaron policías federales desde Buenos Aires para reprimir. Los trabajadores estaban en la parte más alta del campamento, al avanzar el pelotón de los federales que eran muy pocos, más de 2000 obreros les tiraron cascotes y lograron que se fueran corriendo.

Ahí surgió la dirigencia de Alac, Olivares y Torres y y del cura obrero Pascual Rodríguez, que empezó a participar. Como el tema se le iba de las manos, la dirigencia de la Uocra de Buenos Aires, lo mandó al secretario gremial Papagno, que los trabajadores le decían “paparulo”. Papagno no pudo contener a los huelguistas, entonces tuvo que venir Coria en persona.

La conducción de la Uocra jugó un papel en contra de los trabajadores

En principio intentó dividir a los trabajadores y no pudo, y terminaron reconociendo a los tres como delegados.

Coria entonces nombró a un delegado normalizador de la Uocra en Neuquén, llamado Del Turco, que era un empleado aeronáutico. ¡Nunca había pegado un ladrillo en su vida! Que incluso terminó siendo jefe del aeropuerto de Cutral Co, con eso decimos todo.

Del Turco empezó a hacer el trabajo delicado, para mover el piso a los delegados legítimamente elegidos. No pasó un mes, a fines de enero, Coria por decisión propia los echó a los tres.

Ese fue el puntapié inicial para que estallara la huelga de febrero, que terminó en marzo. No sólo fue la dictadura militar o el poder de los empresarios, también la Uocra jugó un papel en contra de los trabajadores.

Quiero agregar otro condimento que la solidaridad propiamente dicha surgió de la región, después los trabajadores del Chocón se extendieron en el orden nacional.
Lo que consiguieron no fue de la dirigencia sindical, porque ni la CGT, ni los grandes gremios los atendieron.

Los únicos que respondieron fueron la CGT de los Argentinos, en alguna medida, que capitaneaba Ongaro, en ese momento, y el sector de trabajadores de Agustín Tosco de Córdoba. Después vinieron algunos de Buenos Aires, recuerdo que vino uno de apellido Zárate, que era del Movimiento de Unidad Sindical, que pasada la huelga trajo un aporte producto de una colecta de los trabajadores.

La huelga fue histórica, si la CGT hubiera llamado a un paro la huelga la ganaban

La huelga fue histórica, no se ganó porque estaba todo el aparato militar, el aparato burocrático y el aparato patronal en contra. Pero si en ese momento la CGT hubiera amenazado, aunque sea con un paro, la huelga de los trabajadores la ganaban.
Todo conflicto tiene víctimas por supuesto los trabajadores que estaban ahí, los huelguistas, la mayoría perdieron su trabajo y se fueron. Pero terminada la huelga se normalizó la situación, y la patronal aumentó los sueldos, mejoraron las condiciones de trabajo, mejoró la calidad de la comida en los comedores, el transporte para el personal, una serie de conquistas. Vale decir, que esas mejoras que consiguieron los trabajadores fue producto de la huelga, eso tiene que quedar bien en claro.

A 50 años del choconazo nos falta conseguir la nacionalización de las empresas

Omití decir algo, cuando fue derribado Illia y el gobierno militar decidió construir El Chocón a través de una nueva empresa en este caso Hidronor. Acá en el valle apareció un grupo de políticos, dirigentes sociales y empresariales que conformaron un movimiento en defensa del desarrollo del Comahue. Hicieron centro en que la desaparición de Agua y Energía en la construcción del Chocón, corría peligro el aporte del 30% de las ganancias y advirtieron que simplemente iba a ser una máquina de mandar energía al conurbano, y así fue. La advertencia que dieron se dio en toda su extensión.

Había diversidad ideológica en ese movimiento, todos estaban unidos en un objetivo común que era la defensa de los intereses regionales. Que lamentablemente la advertencia que ellos hicieron se dio. El Chocón no fue para la región, sirvió para los intereses de multinacionales que siguieron manejando la energía eléctrica.

También quiero acotar que Hidronor siguió siendo una empresa estatal y manejó todos los diques, porque no es sólo El Chocón, era un complejo que preveía también la construcción de un dique compensador, un dique que contenía el agua del río Neuquén. Otra represa que no generaba energía eléctrica, pero era reguladora entre los lagos los Barriales y Mari Menuco. La Planicie Banderita que era una central eléctrica y después un dique compensador que fue El Chañar, es decir que se fueron agregando obras.

Se incorporó también Arroyito que era compensadora del Chocón, luego Piedra del Águila Alicura. Hidronor la siguió manejando a todas.

Eso lo respetó el gobierno de Onganía, Cámpora e Isabelita, no lo tocó la mismísima dictadura militar, pero con un gobierno elegido popularmente como el de Menem, las privatizó a todas.

Hoy día El Chocón, como todas las demás represas, las ganancias que dejan no quedan aquí en el valle, ni en el país, se lo llevan las empresas extranjeras concesionarias. Eso hay que hacerlo notar más, ahora que se cumplen 50 años de esa gloriosa huelga, tenemos que decir que todavía nos falta conseguir otro objetivo, la nacionalización de las empresas.

Diego concluye su relato, con su amabilidad característica me acompaña hasta la salida de la chacra, le agradezco el aporte para la Izquierda Diario de sus recuerdos, opiniones, anécdotas de los acontecimientos ocurridos en esa época y se despide afirmando que “La historia si no la escriben los leones, la escriben los cazadores”.







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