Mundo obrero EE. UU.

DÍA INTERNACIONAL DE LOS TRABAJADORES

Recordamos a Lucy Gonzalez Parsons organizadora de la lucha por las 8 horas

Viuda de uno de los Mártires de Chicago entregó toda su vida a la militancia revolucionaria y a organizar a las trabajadoras. Su lucha dio origen a la conquista de las 8 horas de trabajo. En vísperas de otro 1º de mayo rescatamos lo mejor de su legado.

Gabriel Muñoz

Licenciado en Historia

Sábado 27 de abril

A continuación reproducimos una adaptación de una nota publicada en La Izquierda Diario México sobre la historia de Lucy González Parsons, organizadora del movimiento obrero en los Estados Unidos.

Sus orígenes: de la esclavitud a la lucha revolucionaria

Lucía Eldine González nació en 1853 en Texas, cuando este territorio aún pertenecía a México. Unos años después la Unión Americana invade ese territorio y se adueña de más de la mitad del territorio mexicano. Hija de una mexicana y un indio creek, vivió el cruel racismo del naciente Estados Unidos de América.

Luego de quedar huérfana a los tres años, vivió como esclava en un rancho algodonero hasta sus 18 años. En 1871 se casó con el anarquista Albert Richard Parsons, con quien tuvo dos hijos, Lulú y Alberto Jr.

La familia Parsons se vio amenazada por el racismo imperante en la región. Huyeron a la ciudad industrial de Chicago en 1873, donde se estaba gestando la huelga general bajo el lema “ocho horas de trabajo, ocho horas de descanso y ocho de recreación".

Compañera y viuda de Albert Parsons, mártir de los sucesos de Chicago

Durante 1880 se integra a los grupos anarquistas de la ciudad y colabora con la organización sindical libre. El 1 de mayo de 1886 Lucy marchó orgullosa con su compañero Albert, sus hijos y el movimiento obrero organizado de Chicago. Participa desde un inicio en la huelga de aquella ciudad que demandaba la jornada laboral de ocho horas.

Tras la revuelta de Haymarket, Albert y cuatro anarquistas más fueron sentenciados y ejecutados en la horca al año siguiente. Lucy recorrió el territorio estadounidense generando un movimiento masivo en defensa de los acusados y organizando a las mujeres trabajadoras. No fue suficiente, pues, el gobierno decidió igualmente ejecutar a los líderes, entre ellos, a Albert. Esta experiencia marcó con fuego su destino.

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Desde entonces dedicó su vida a organizar a los trabajadores. En 1890 contribuyó a la formación de la organización Defensa Internacional del Trabajo. En junio de 1905, participó como delegada en el congreso fundacional de la central sindical Trabajadores Industriales del Mundo (IWW por sus siglas en inglés), junto a personajes como Mama Jones y Emma Langdon. Este hecho es uno de los acontecimientos más importantes en la historia del sindicalismo industrial y del movimiento obrero estadounidense. En el congreso, Lucy fue la única mujer que tomó la palabra y denunció, que las mujeres “somos las esclavas de los esclavos. Somos explotadas más crudamente que los hombres.”

En 1913 fue detenida por la policía de Los Ángeles. Recibió gran solidaridad, particularmente de los trabajadores de San Francisco que se movilizaron por su libertad. En 1927 fue parte del Comité Nacional de Defensa del Trabajo Internacional, organización que defendía los derechos de los negros y activistas sindicales.

En noviembre de 1937, Lucy recordó la mañana en que llevó a sus hijos a darle el último adiós a su querido Alberto Parsons y escribió: "En esa mañana melancólica del 11 de noviembre de 1887, llevé a nuestros dos pequeños niños a la cárcel para darle el adiós a mi amado. Encontré la cárcel sellada por fuera con cables pesados (…) En pocos minutos una patrulla nos detuvo y nos encerraron en la comisaría de la policía, mientras el hecho infernal se consumaba. Oh, miseria, he bebido la taza del dolor a sus heces, pero sigo siendo una rebelde."

Su último discurso fue en 1941 frente a los obreros en huelga de la International Harverster. En 1942, murió tras incendiarse su casa en Chicago a los 89 años. Luego de su muerte seguía siendo considerada una amenaza, por lo que la policía confiscó sus múltiples artículos y libros y los entregó al FBI.

El legado de una mestiza revolucionaria

Lucy destacó por su inteligencia, capacidad organizativa y sus grandes dotes para la oratoria. Escribió múltiples artículos sobre los derechos de las mujeres, los negros y migrantes, la situación de los desocupados, vagabundos y los veteranos de la Guerra Civil. Colaboró para La Alarma, The Socialist y muchos otros periódicos sindicalistas.

Mantuvo contacto con las sufragistas y el movimiento chicano. Defendió los derechos reproductivos, la educación sexual y la accesibilidad al divorcio, al tiempo que se dedicó siempre a la organización de las mujeres dentro del movimiento obrero. Dedicó 62 de sus 89 años de vida a la militancia político-sindical. Estaba plenamente convencida de que sólo la revolución podría acabar con la explotación y barbarie capitalistas.

Debido a su tenacidad y combatividad, su nombre ha querido ser borrado de la historia de los trabajadores y trabajadoras de Estados Unidos y el mundo.

Su nombre es prácticamente desconocido, a pesar de su importante legado para los millones de trabajadores y trabajadores que hoy, sufrimos la misma voracidad capitalista de hace un siglo en ambos lados del río Bravo. Toca a las nuevas generaciones rescatar el legado de hombres y mujeres que como Lucy González, dedicaron su vida a la lucha contra el capitalismo y la pelea por una sociedad libre de cualquier tipo de opresión y explotación.

En su nombre y el de cada una de las migrantes y las trabajadoras de México y el mundo tomemos las calles este Primero de Mayo, contra el muro de Trump y las deportaciones y contra la precarización laboral.

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