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Red Internacional

El jueves cerró con 41.080 contagios y más de 500 fallecidos por covid-19. Alberto Fernández, Larreta y los gobernadores solo tienen persecución para los trabajadores de la salud que están en lucha.

Claudia FerreyraLic. en Enfermería hospital Rivadavia - Agrup. Marrón Clasista

Viernes 28 de mayo | 13:56

Desde el comienzo de la pandemia ya contamos con más de 76.000 muertos por covid-19. Con hospitales colapsados y salarios de hambre, el personal esencial sigue teniendo dos o tres trabajos para sostener su vida.

Pocas vacunas y confinamiento estricto, un plan que viene fracasando. Con subsidios a la salud privada y escasa inversión en salud pública, el Gobierno mantiene salarios de miseria para los trabajadores de la primera línea.

Ante esta crisis sanitaria, el Gobierno busca un acuerdo con el Club de París para prorrogar el pago de "la deuda de US$ 2.400 millones". Nos preguntamos cuántos dólares destinará el Gobierno a las deudas externas a costa de la salud del pueblo argentino.

Termina un nuevo día de confinamiento estricto anunciado por el Gobierno mientras hay cientos de trabajadores en negro que no saben qué comer. Nueve millones de pobres quedaron a la deriva, sin IFE, sin nada, arriesgan la vida saliendo a las calles por un plato de comida para sus hijos.

Los trabajadores y el pueblo sufren los aumentos descontrolados de productos básicos como la carne, la leche, el pan y las verduras, la inflación sigue en alza y los salarios por el piso.

Esta semana a todos nos indignó ver la noticia del fallecimiento de la joven de 22 años en Santa Fe, esperando una cama. Lo mismo pasó con un estudiante del Bajo Flores que perdió su vida. Es el tercer estudiante del barrio que muere por covid-19 en la Ciudad de Buenos Aires. Mientras hablan de presencialidad sí o no, los que pierden la vida son los pacientes, y los trabajadores. Son responsabilidad de los Gobiernos.

Nuestra compañera Lidia, del Hospital Durand dijo claramente: "Exigimos que se declare de utilidad pública el laboratorio de Hugo Sigman que le provee las vacunas a Estados Unidos, para garantizar, en primer lugar, las vacunas en nuestro país. Que el Gobierno aumente el presupuesto a la salud".

Necesitamos la integración de más personal y el otorgamiento del descanso para los trabajadores que vienen sin parar. Los que tienen licencias por ser de riesgo no deben volver a trabajar, no podemos perder a ningún compañero más. Las muertes por coronavirus son evitables. No queremos perder ni a un paciente más por falta de camas, respiradores, personal, o materiales para atender. Necesitamos imperiosamente la unificación del sistema de Salud Público y Privado bajo la órbita estatal con control de las y los trabajadores.

Vamos perdiendo las vidas de las y los enfermeros y las y los médicos en todo el país. Murieron para que el Gobierno pueda ahorrar unos pesos más. Han escatimado en personal, barbijos y material descartable. El nivel de exigencia y de estrés que sufre el personal de salud es terrible. Las y los trabajadores del personal de salud gritamos que, "nuestras vidas importan".

En los hospitales falta de todo. Tenemos que soportar que nos persigan cuando salimos a denunciar esta situación, nos sancionan y hasta nos pueden despedir.

Como le pasó al camillero Guillermo Aine, trabajador de salud en Neuquén que fue despedido por denunciar las malas condiciones laborales para cuidar su salud y la de sus compañeras y compañeros.

Quieren silenciar a los que luchan para que no tomemos su gran ejemplo

En la provincia de Neuquén, los esenciales de salud han dado una heroica lucha que rompió el techo salarial con un 54% de aumento para todos los estatales. Ellos están enfrentando duras causas penales por luchar.

En Santa Cruz también persiguen y se llevan detenidos a los enfermeros que estaban acampando. En provincia de Buenos Aires, en el hospital de La Matanza, los trabajadores también están denunciando persecución. En la Ciudad, la situación es similar, varios activistas fueron apretados y amenazados con traslados de servicio por estar denunciando.

Por eso nos sumamos a la campaña para defender a las y los compañeros de Neuquén y de todo el país. Y le decimos al Gobierno que luchar es un derecho y que, "si tocan a uno, tocan a todos".

Esta semana, UPCN y ATE arreglaron un 35 % de aumento salarial, lo que deja a las y los estatales por debajo de la canasta familiar, por el contrario, la inflación se encuentra en pleno ascenso. Además este “aumento” se realizará en 6 cómodas cuotas. En marzo, Sutecba cerró paritarias en CABA, en abril, FATSA también lo hizo por los privados. Todos cerraron en un 35 % para las y los trabajadores de la salud y estatales, en cuotas. El ministro de trabajo Moroni dijo: “Se irá viendo, pero por ahora se queda así”. Este mísero aumento no alcanza ni para pagar los aumentos de luz y gas. Por eso, es más que necesario volver a las asambleas en los hospitales.

Nos tienen que encontrar en las calles y organizados. Basta de hambre. Los elefantes de Neuquén mostraron que se puede ganar. Tenemos que coordinar una interhospitalaria y unirnos con los barrios, con nuestros pacientes y sus familias que son los que acuden al hospital. Como ya estamos haciendo en Lugano, donde docentes, vecinos y trabajadores de la zona están reclamando que termine de construirse el Hospital Grierson, entre otras demandas.

Es necesario salir a enfrentar esta situación. No nos callamos más, ponemos el cuerpo y los muertos. Exigimos a los sindicatos un plan de lucha Nacional con un paro de actividades y acciones callejeras de norte a sur, siguiendo el camino de los elefantes de Neuquén, en manada, con fuerza hasta recomponer el salario de todas y todos los esenciales. Por abajo brota la bronca, transformémosla en organización.




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