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Red Internacional

La empresa realizó despidos masivos ante una medida de protesta por los incumplimientos patronales. La respuesta de los trabajadores fue bloquear la terminal de la empresa en el puerto de Rawson, paralizando la descarga de los barcos. Precarizados y ultraexplotados, los trabajadores de la pesca, vienen de protagonizar una enorme movilización contra la megamineria. Su lucha merece toda la solidaridad

Ulises CrauchukCorresponsal Comarca Andina | @ulisescrauchuk

Jueves 23 de diciembre de 2021 | 08:26

Los trabajadores de Cabo Vírgenes SRL, enfrentan el despido de 23 trabajadores efectivos con entre 7 y 8 años de antigüedad, pero son casi 300 contando a los contratados temporarios por zafra. El motivo del despido fue retirarse el sábado 18 de diciembre luego de cumplir la jornada de ocho horas y negarse a realizar horas extras, lo que los trabajadores de la planta llaman “changa” y que tiene un peso considerable en un salario que debe cubrir todo el año cuando la zafra para los efectivos dura de junio a febrero. En estos momentos alrededor de 50 trabajadores realizan un bloqueo de la terminal de Cabo Vírgenes en el Puerto de Rawson, en busca revertir los despidos. El reclamo era el reconocimiento de antigüedad, refrigerio y otra serie de incumplimientos por parte de la patronal, ya que existe un régimen variable de acuerdo a los términos de contratación, y el horario rotativo hace que los horarios nocturnos no sean reconocidos como hora extra como establece el convenio.

Cabo Vírgenes SRL, es un grupo empresario presidido por Eduardo Del Rio, quien en enero pasado reconocía emplear más de 1000 trabajadores. Son 318 en la planta de Ecoprom en Comodoro adquirida en octubre de 2020, 415 en la planta de Playa unión, a escasos 400 metros de la terminal portuaria propia construida en 2021, y cerca de 200 en la flota de 14 barcos propios entre tangoneros, fresqueros y poteros. Desde 2012 Cabo Vírgenes SRL no ha parado de crecer incorporando equipos, barcos e infraestructura además de absorber otras empresas menores. La empresa declara una capacidad de procesamiento de 120 toneladas de langostinos por día, destinados a la exportación, pero ha incursionado en el procesamiento de calamar y se propone ampliar su producción a otras especies como la merluza. La producción es derivada a la planta de reprocesamiento que la empresa posee desde 2017 en Palencia, España, desde donde los productos son vendidos a más de 70 países. Con este volumen comercial, la denuncia de los trabajadores habla a las claras de que la sed de ganancia patronal no escatima esfuerzos en ultraexplotar y precarizar a quienes generan la riqueza con su trabajo. En aquella oportunidad, el secretario de pesca de Chubut, Gabriel Aguilar en una recorrida por la planta declaró “Cabo Vírgenes, es una de las plantas que mayor empleo genera dentro del Puerto de Rawson, y es de suma importancia para Chubut”. De las condiciones en que se desarrolla ese trabajo, nada dijo.

Gabriel Godoy es delegado de la planta Cabo Vírgenes dentro del Sindicato de Trabajadores de la Industria de la Alimentación (STIA) seccional Rawson, dirigida por Fabián Molina, desde hace apenas una semana. Nos cuenta que el sindicato busca lograr una conciliación obligatoria con la Secretaria de Trabajo provincial de la cual hasta el momento solo se labró un acta que la patronal no ha firmado aun. La enorme mayoría de los despedidos, de todos modos, son contratados por zafra o eventuales, es decir por los cuatro meses que dura la temporada de langostino que establece la Secretaria de Pesca de Nación –de junio a noviembre aproximadamente- o la temporada provincial –de noviembre a marzo- sin continuidad laboral asegurada entre una y otra. Para ellos, la jornada se extiende a 10 o 12 horas como peones, y el pago es por hora. Para los efectivos, clasificadores que trabajan por producción, la jornada laboral es rotativa dependiendo de las mareas, es decir, depende de la entrada de los barcos fresqueros en el puerto.

En una planta que emplea 180 personas por turno, sin contar el sector de congelados, los distintos modos de contratación que establece la patronal constituyen un claro ejemplo de como la precariedad laboral es una herramienta para dividir a la clase trabajadora dentro de las mismas plantas. El régimen de zafra, impone una temporalidad que obliga a aguantar las pésimas condiciones laborales y autoexplotarse, en función de juntar el dinero que permita aguantar los meses sin trabajo, que en el caso de los efectivizados son cuatro meses, pero para los zafreros representan como mínimo 8 meses sin trabajo. Por eso Gabriel nos contaba que la pelea con provincia es por diversificar la producción con la incorporación del procesamiento de merluza y otras especies que aseguren la continuidad laboral, algo que como decimos más arriba, la empresa busca implementar para ampliar sus negocios continuando con este esquema de precariedad laboral.

Martín Sáez, docente y referente del PTS Chubut, cercó su solidaridad al corte este sábado a la mañana junto a un pequeña comitiva.

Los trabajadores de la pesca de las plantas de procesamiento vienen de protagonizar una gran movilización en el marco de la lucha contra el proyecto de zonificación minera del gobierno de Arcioni. Saben que la contaminación del agua derivada de la megamineria implicará el fin de la industria pesquera como sucedió en Santa Cruz. Pero el reclamo laboral que hoy realizan los trabajadores de Cabo Vírgenes es común al conjunto de los trabajadores del sector en las plantas de Rawson, Comodoro, Camarones, Dolavon o Puerto Madryn. El peso estratégico de estos trabajadores se hizo sentir cuando junto a portuarios del SUPA y marineros del SOMU, paralizaron los puertos de Rawson y Madryn. En esa unidad, se mostró la fuerza de la clase obrera en lucha. Es esa unidad la que debe expresarse como solidaridad hoy con los trabajadores de Cabo Vírgenes, algo que las burocracias sindicales, los patrones y sus gobiernos, buscan evitar a toda costa.




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