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Red Internacional

Con las firmas de cinco jueces, la Corte Suprema dejó firme un fallo de la Cámara de Casación Penal en el juicio por el asesinato de Diego Muñiz Barreto. Ocurrió en 1977 y la dictadura simuló que había sido un accidente vial.

Domingo 26 de septiembre | 20:11

La Corte Suprema de Justicia de la Nación ratificó el procesamiento con prisión preventiva contra el genocida y ex intendente Luis Abelardo Patti (68) por el homicidio del ex diputado peronista Diego Muñiz Barreto, ocurrido en 1977.

Patti ya había sido condenado a prisión perpetua por la privación ilegal de la libertad y la aplicación de tormentos contra Muñiz Barreto y su secretario, Juan José Fernández.

El tribunal dejó firme ahora un fallo de la Cámara Federal de Casación Penal que había confirmado perpetua por la detención ilegal y las torturas, pero lo había desvinculado del homicidio. La sentencia es del jueves 16, pero se conoció recién en las últimas horas a través del matutino Página 12.

Los tribunales federales de San Martín habían resuelto “sobreseer parcialmente a Juan Fernando Meneghini y Luis Abelardo Patti, en orden a los delitos de homicidio doblemente calificado y tentativa de homicidio doblemente calificado de Diego Muñiz Barreto y Juan José Fernández respectivamente”.

En 2012 la Casación anuló ese sobreseimiento y finalmente, tras recorrer otra vez el espinel judicial, Patti fue procesado también por el homicidio. La defensa del represor, la abogada Valeria Corbacho apeló la medida hasta llegar a la Corte Suprema. Corbacho es una activa penalista que tuvo entre sus clientes, por ejemplo, al ex presidente Fernando De la Rúa.

La Corte desestimó la última apelación por razones formales. “El apelante no ha dado cumplimiento a los recaudos establecidos en el reglamento aprobado por la acordada 4/2007, por lo que corresponde declarar inadmisible esta presentación directa”, adujo.

El ex subcomisario de la Policía Bonaerense está condenado y en juicio por varios hechos de lesa humanidad cometidos durante la última dictadura.

Ex diputado de la Juventud Peronista, Muñiz Barreto fue secuestrado junto con Fernández en una carnicería de Belén de Escobar el 16 de febrero de 1977.

Ambos fueron torturados en una comisaría de Tigre, luego trasladados al centro clandestino de detención y torturas que funcionó en Campo de Mayo y finalmente Muñiz Barreto fue asesinado en Entre Ríos. Pero Fernández sobrevivió y se convirtió en el principal acusador en el juicio oral. La dictadura intentó simular el hecho como un accidente vial.

Familiares. Juana Muñiz Barreto, hija del diputado asesinado, peregrinó por tribunales en busca de justicia.

El fiscal Adolfo Villat adelantó en ese momento la apelación a la resolución judicial y desde Abuelas de Plaza de Mayo repudiaron el fallo. “Además de rechazar el privilegio concedido al represor Patti, y exigimos la protección de los testigos que han contribuido a que los responsables de delitos de lesa humanidad sean condenados. En este sentido reclamamos que se adopten medidas para garantizar que las prisiones domiciliarias no se transformen en una libertad encubierta” afirmaron en un comunicado.

La justicia es de clases y hoy Patti goza de este privilegio

Nacido el 26 de noviembre de 1952 en la localidad bonaerense de Baigorrita, Patti fue intendente de Escobar entre los años 1995 y 2003 y candidato a gobernador de la provincia de Buenos Aires en dos oportunidades. En 2005 resultó elegido diputado nacional, pero la Cámara baja resolvió que no debía asumir en razón de las acusaciones que dieron lugar a los mencionados procesos judiciales.

Después de haber pasado varios años en el penal de Ezeiza, desde octubre de 2017 Patti se encuentra cumpliendo arresto domiciliario en su casa del barrio privado Terrazas de Septiembre, en Belén de Escobar (ver nota acá).

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La última imagen que se conoce del ex intendente data de 2014, cuando participó de una audiencia judicial vía teleconferencia. En ese momento se mostró en silla de ruedas y con un cuello ortopédico, a causa de las secuelas que sufrió por un ACV.Precisamente, uno de los señalamientos que hacen desde el organismo de derechos humanos es que durante los pocos juicios que al represor le tocó enfrentar, ya había fingido distintas afecciones de salud para evitar ser juzgado.

Tres años después rompió el silencio en el banquillo de acusados, cuando declaró ante el Tribunal Oral Federal 3 de San Martín por el asesinato del periodista escobarense Ricardo Giménez, quien fue secuestrado de su casa en Loma Verde en enero de 1976. Su cadáver fue encontrado 23 días después, en un basural del partido bonaerense de Moreno, con una puñalada en el cuello, el rostro desfigurado por aplastamiento cráneofacial y escoriaciones en brazos y piernas.

“Yo nunca fui a detener a Giménez ni a hacer ese procedimiento. Yo era un oficial muy joven, ayudante de guardia, me mandaban a controlar los bailes y cumpleaños para ver si había ebrios y demás”, declaró en aquel momento, también de manera remota, desde el penal de Ezeiza. Mostrándose como un hacedor de mandados , Sin embargo, en octubre de 2018 fue condenado a reclusión perpetua como “partícipe necesario” de ese crimen.




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