Juventud

ALERTA SPOILER

Rappi: los niños ricos y su gran bigote

Informe especial. Los CEO de Rappi y el verso de la "economía colaborativa". Los fondos de inversión detrás del "emprendimiento". Negocios en la pandemia.

Lucho Aguilar

@lukoaguilar

Viernes 29 de mayo | 14:42

Rappi: el gran bigote de los niños ricos - YouTube

Los que aparecen en el video son Sebastian Borrero y Matías Casoy y otros de los jóvenes que fundaron Rappi.

Estos son los famosos “emprendedores”, hablan con todo ese lenguaje “moderno” del mundo de los “recursos humanos”.

Pero es la misma onda q se encuentran si entran a la página de Rappi, no sé si entraron alguna vez. “¿Querés ser tu propio jefe? En Rappi manejás tu tiempo y sacás provecho de él. Activate cuando quieras”. “Tu ganancia se establece por cada entrega, más propina”. “Porque somos una comunidad llena de pasión”.

Sin jefes, con ganancias y pasión. Así es el Mundo Rappi ponele.

Pero veamos qué hay detrás del negocio del momento.

¿Quiénes son los dueños del gran bigote?

Rappi es colombiana, llegó a Argentina en octubre de 2017. ¿Qué hizo? Aprovechó una ley impulsada por el macrismo, se inscribió como Sociedad por Acciones Simplicadas (SAS), que tiene varias ventajas: pueden constituirse con un solo socio, menores costos, más flexibilidad de funcionamiento y facilidades para “incorporar inversiones”. Hasta hace poco tenía un administrador, Lucas Asad, que fundó la empresa con solo 17 mil pesos.

Pero, primero: detrás de los “niños ricos con bigote” de Rappi están, a nivel internacional, fondos de inversión como DST Global (Hong Kong), Sequoia Capital (EEUU) y Andreessen Horowitz (EEUU), que en los últimos tres años le aportaron 462 millones de dólares.

Fue así como la marca del bigote se transformó en un Unicornio. ¿Qué es un unicornio? Son las empresas que valen más de 1000 millones de dólares. O sea que los fondos de inversión vieron alto negocio.

¿De dónde salen esas ganancias? En primer lugar, de la explotación a las y los rapitenderos. Pibes, pibas y no tanto, que hacen un servicio de delivery, de transporte de mercancías, que es fundamental para los negocios gastronómicos, comerciales, cualquier cosa. Pero lo hacen sin relación de dependencia, sin obra social, sin ART, sin jubilación. Sin derechos.

Hoy cobrás 55 pesos como tarifa normal, pero podés cobrar 42 y si llueve o es viernes de noche capaz 90. Romina, una repartidora, nos decía que "cobraba 9 o 10 mil pesos por semana, trabajando 11 o 12 horas por día y me tomo un franco cada dos semanas”.

Les aviso que hace 200 años Marx ya analizaba el trabajo a destajo, por pieza y sigue existiendo en un montón de sectores. Esa es la principal explicación.

Y el negocio sale también de la estafa de muchos comercios pequeños sobre todo. Para que tengan una idea: Rappi tiene acuerdos con Mc Donalds y le cobra una comisión del 9%, pero esta semana denunciaron los comercios gastronómicos, que tuvieron que apelar al delivery por la pandemia, que Rappi les estaba cobrando 35% más iva por llevar.

Pero además, y una última cosa. Rappi tarda 21 días en depositarte tu comisión. Mientras tanto, se mete en la bicicleta financiera y te descansa tres semanas.

No hay magia: es capitalismo, más moderno pero explotación al fin.

¿Qué pasó con la pandemia?

Bueno, la gente encerrada empezó a pedir cualquier cosa. Entonces los pibes y pibas de Rappi, Glovo, etc, se convirtieron en lo que una periodista definió como “los jinetes del apocalipsis”. Y ahí andan solucionándole la vida a mucha gente. Son esenciales.

Entonces, leía una entrevista a Matías Cassoy, uno de los emprendedores estos, que pasaron de tener 3 o 5 mil empleados, perdón "colaboradores", a tener 10 mil. En la Argentina hoy, 29 de mayo, tenemos 25 mil trabajadores de apps.

¿Saben cuánto aumentó el uso? Según una consultora, Focus Market, el crecimiento de uso de estas apps es de hasta un 600% durante el aislamiento social, preventivo y obligatorio, lease cuarentena. Cómo se reparten la torta: Pedidos Ya (40%), Rappi (15%), Glovo (10%), Uber Eat (7%).

Bueno, uno dice, listo, por lo menos les pibes cobran más. No: hay más repartidores, la tarifa sigue en 55 pesos, total siempre hay un “ejercito juvenil de reserva” que necesita laburar. También Romina nos contaba que ahora estas todo el día en la calle y juntas la mitad de guita.

Lo más terrible: las muertes de Franco, de Miguel Angel, de Emma y otros repartidores.

¿Les rapittenderos? Cómo están y qué reclaman

Estos días, además de escuchar a estos niños ricos que se hacen llamar emprendedores, también escuchamos a quienes pedalean. Me acuerdo de Roger, uno de los primeros referentes de los rappitenderos, venezolano, que lo bloquearon por armar el sindicato: “te dicen que sos un trabajador independiente, pero la realidad es que trabajas para ellos, cumples sus órdenes, kilómetros, tiempos de espera, o sea que no somos independientes: somos trabajadores que estamos subordinados a la empresa”.

Vale entonces una breve radiografía: promedio de edad 26/27 años; el 20% inmigrante; el 60% no tiene obra social; la mitad trabaja más de 45 horas semanales o sea que está sobreocupado (lejos del verso de “hacer dinero en tus ratos libres”).

O Damian, que lo veía estos días en La Izquierda Diario contando el reclamo que tienen los repartidores y la movilización de este 29. ¿Qué reclaman?

100% aumento de la tarifa sin que perjudique al cliente; elementos de seguridad e higiene; que no los bloqueen por organizarse; y quieren ser considerados trabajadores.

Pero lo más importante es que se están organizando. Acá y muchos países del mundo. Ojo. Así que es sencillo: o estás con los niños ricos del bigote o estás con las y los esenciales de la juventud precarizada.







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