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Radiografía de la precarización laboral: “La única forma de romper esto es con la organización colectiva”

Desde el Observatorio del Conflicto Social y Laboral de la Provincia de Buenos Aires entrevistamos a Pablo Becher, docente e investigador de la UNS y del CONICET. Conversamos sobre las implicancias pasadas y actuales de la precarización laboral junto con las perspectivas alrededor de la juventud precarizada en un marco post pandemia.

Martes 17 de noviembre | 23:38

Imagen: Melina Ricke

¿Cómo definís la precarización laboral?

Ha sido definida de distintas maneras. Prevalece la idea de pensarla como una dimensión del asalariado moderno, vinculada fundamentalmente a la pérdida de derechos básicos y a la inestabilidad laboral. En este sentido, hay que pensar a la precarización como una cualidad o condición propia del capitalismo que implica una mayor intensificación del trabajo, una mayor explotación, y ese rol deshumanizante y alienante que se genera en el vínculo laboral.

En tu libro El Movimiento de trabajadorxs desocupadxs en Bahía Blanca. Formas de organización y experiencias de lucha (1995-2003), retomás, entre otras cosas, los vínculos entre la precarización y la desocupación y las diversas estrategias de acción colectiva y de organización de los trabajadores para enfrentarlas. ¿Cómo es esa relación entre la precarización y la desocupación en los ‘90 e inicios del 2000? ¿Cómo se modifican dichas condiciones? ¿Qué características asume la precarización laboral en la actualidad?

La precarización en Bahía Blanca estuvo asociada a distintos factores. En la década de los ´90, se vinculó a la desocupación. Una desocupación que tuvo como uno de sus rasgos fundamentales la privatización de los servicios y el transporte estatal. A su vez también, en una nueva configuración empresarial en donde la regulación comercial y la apertura hacia los capitales extranjeros, generó en Bahía Blanca un nuevo enclave industrial relacionado a los productos de la industria petroquímica.
Bahía Blanca, una ciudad portuaria, con un grado muy avanzado en el desarrollo comercial y de servicios, manifestó la precarización en distintos rubros. Fundamentalmente, se asoció a la construcción y a todo un cúmulo de sectores sociales que habían quedado desamparados luego de las privatizaciones. Estos grupos generaron distintas organizaciones de desocupados que en la década de los ´90 y que en 1995 organizaron las primeras movilizaciones y manifestaciones alrededor de la olla popular y de un pedido concreto de trabajo genuino hacia el municipio y la provincia de Buenos Aires.

Esta situación vinculada a estos sectores laborales obtuvo cierto reconocimiento de distintos sectores sociales que apoyaron sus iniciativas, pero aún así la solución que se encontró a partir de las cooperativas de trabajo y a través de subsidios estatales, no permitió generar un salto cualitativo y muchas de estas primeras organizaciones quedaron entrampadas en una organización colectiva basada fundamentalmente en el reparto de pocos recursos que se destinaban (desde el estado) para poder solventar la situación.

A principios de la década de 2000, implicó un nuevo viraje. Surgieron nuevas organizaciones sociales de desocupados que comenzaron a generar una organización colectiva con un alto grado de efectividad, de organización y también con una mirada política que implicaba, no solamente tomar los subsidios, sino también discutirlos, discutir que significaba un plan social, la organización territorial y ponerse frente al estado con una posición clara que, en muchos casos, iba mucho más allá del reparto del bolsón alimentario.

A diferencia de la precarización laboral que comenzó a surgir a partir del 2003 en adelante, y que estuvo relacionada a condiciones estructurales en las distintas industrias y en los distintos servicios de comercio, hay una nueva faceta que empieza a aparecer que es la tercerización laboral.

¿Cuáles son las problemáticas vinculadas a la precarización laboral? ¿Qué sectores son los más afectados y por qué?

Las mujeres y fundamentalmente los jóvenes fueron los más perjudicados durante todo este tiempo y hasta en la actualidad, producto de varias cuestiones. En primer lugar, que las mujeres realizan tareas laborales donde perciben menos ingresos que los varones y en muchos casos se asocia a una doble jornada laboral en donde la realización de las actividades domésticas tampoco es reconocida. En ese sentido, han estado asociadas en Bahía Blanca distintos grados de precarización y también de flexibilización laboral que han generado una condición de empobrecimiento y de pérdida de expectativas hacia la movilidad social.

La precariedad laboral también genera mecanismos de capital de inserción leve y de contratos temporarios que influyen fuertemente en la percepción que tiene el trabajador sobre el reconocimiento laboral y que implica una reducción de costos en donde existen distintos daños que pueden visibilizarse: en el aumento de los accidentes laborales, en las problemáticas asociadas a la salud. Entonces, las condiciones de trabajo se deterioran y la precarización pone al desnudo uno de los problemas más importantes que son las muertes de los obreros en los lugares de trabajo.

En este sentido, distintos sindicatos de base como ASTraMyC (Asociación Sindical de Trabajadores Mensajeros y Cadetes), UMsur (Unión de Músicos del Sur) que pertenecen respectivamente a los trabajadores de delivery o a los trabajadores artistas, han hecho una gran campaña de propaganda, de difusión y de organización para que se puedan restablecer las condiciones laborales mínimas y que puedan tener los derechos básicos garantizados. También la CTA de Bahía Blanca, ha generado todo un conjunto de denuncias, de movilizaciones y de gran apoyo hacia los trabajadores precarizados y contratados del municipio, pero también de otros sectores sociales. Fundamentalmente, se ha unido a la lucha, tanto por la muerte de distintos obreros producto, no tanto de la negligencia, de cierta responsabilidad empresarial y política.

Como hemos visto a lo largo de estos ocho meses, la pandemia del COVID-19 ha tenido un impacto diferenciado entre los distintos sectores de la clase trabajadora, ¿quiénes son los más perjudicados y cuáles son sus demandas?

Por un lado vemos a los trabajadores docentes realizar distintos apagones virtuales, reclamar por las coberturas de cargos, por la cuestión de la virtualidad y la sobre exigencia laboral que genera, como así también las diferentes asimetrías en términos de recursos tecnológicos y de acceso virtual. Por otro lado, la falta de una división en sus lugares domésticos y laborales.

También los trabajadores de la salud se vieron gravemente afectados por esta situación de COVID-19, donde piden justamente el reforzamiento de medidas sanitarias que le permitan una mayor seguridad. Distintos trabajadores industriales que hoy piden protocolos sanitarios y medidas de seguridad e higiene.

Previamente mencionaste a los jóvenes y las mujeres como parte de los grupos más agraviados por la precarización laboral. ¿Cómo ves su situación actual en la pandemia?

Las y los trabajadores precarizados están en una situación de gran agobio, deterioro, de una sobre exigencia y de un sobre esfuerzo laboral inmenso. En ese sentido los trabajadores de delivery, las trabajadoras del servicio doméstico, hoy son gravemente afectados por la situación de pandemia. En muchos casos algunas mujeres fueron obligadas a ir a trabajar como servicio doméstico. Por otro lado, sectores de la construcción, hoy en una situación de grave deterioro, sin posibilidades de acceso laboral o en muchos casos también los trabajadores de comercio que se encontraron ante despidos y reducción de horas. Todas estas situaciones nos revelan entonces, distintos dramatismos que se viven en la pandemia y que probablemente después de la cuarentena, sigamos teniendo resultados negativos. La única forma de romper esto es con la organización colectiva.

Retomando esta idea del "post COVID-19", ¿cuáles crees que son las perspectivas de estos sectores de la juventud precarizada en el escenario próximo?

La situación ASPO puso al desnudo una serie de problemáticas muy complejas y que vienen siendo trabajadas, discutidas y denunciadas por distintos colectivos de trabajadores tanto sindicalizados como precarizados. Por un lado, las condiciones de seguridad e higiene que no se respetan en muchos establecimientos laborales. Por otro, la situación salarial, con grandes problemáticas en torno a las crisis económicas como la que se está viviendo. Y también una enorme desocupación y una sobre exigencia laboral que cada vez implica que muchos trabajadores, y fundamentalmente a los contratados, un grave deterioro de sus condiciones y de su salud laboral.

En este sentido es claro que la situación de post pandemia va a generar todo un nuevo clima en donde el capitalismo va a intensificar determinados mecanismos de apropiación de la plusvalía, pero a su vez vamos a ver también, que las distintas organizaciones sindicales van a intentar tejer otros mecanismos de relaciones para poder generar distintas formas de organización y también vamos a ver todo un proceso en el cual los sectores vinculados a la precarización laboral van a realizar nuevas luchas por mejorar sus condiciones. Por ejemplo, hoy son las discusiones sobre el teletrabajo, las plataformas digitales, que claramente deben ser reguladas y que los propios trabajadores deben incidir en esos mecanismos para obtener un trabajo digno.

Es importante recordar también, que en esta cuarentena hubo distintas organizaciones de base y de los movimientos sociales que más allá de su tendencia política, han logrado parar la olla y lograr que distintos sectores sociales puedan, al menos, tener un alimento en una situación de emergencia social y económica gravísima. Todas estas situaciones van a ser analizadas por el conjunto social, pero creemos que de alguna forma es importante pensar colectivamente y desde la izquierda una alternativa anticapitalista que ponga en discusión toda esta nueva serie de problemáticas que abundan en una situación de deterioro social, que implican nuevos mecanismos de solidaridad y de acción colectiva.







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