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Red Internacional

En la planta de RA Intertrading de Villa Lugano, 800 obreras y obreros fabrican 10 mil prendas por día. Con la venta de dos camisetas ya se pagan el sueldo. Pidieron un aumento y empezaron los despidos. A muchas las suspendieron el día de la mujer. ¿Quiénes están detrás de la empresa modelo del ministro Matías Kulfas y el Gobierno?

Lucho Aguilar@Lucho_Aguilar2

Juana Galarraga@Juana_Galarraga

Miércoles 30 de marzo | 13:14

“RA Intertrading fabrica las camisetas de los principales equipos argentinos, incluida la selección nacional de fútbol. Al principio era solo una oficina. Hoy da trabajo a más de 800 personas y tiene tres plantas industriales”. El tuit es del Ministerio de Producción y acompaña un video “motivacional”. Una empresaria sonriente arranca el relato, un jugador entra a un estadio repleto, Messi festeja un gol y se golpea el escudo de la AFA en su pecho. Entonces la imagen viaja hacia dentro de una planta en Villa Lugano, aunque nadie lo sabe. Allí unas manos cosen el escudo que golpeaba el ídolo. Otras manos acomodan las telas celestes y blancas. Otras planchan, manejan con destreza la overlock y otras máquinas, arman con precisión la prenda. Manos anónimas, de mujeres, sin nombres ni rostros.

El spot termina con un slogan: “Argentina Unida, Ministerio de Producción”.

Otro video circula en las redes. Una mujer llora, llena de bronca, pero está peleando. “Estoy cansada del maltrato. 25 mil pesos me están pagando. Tengo una nena con discapacidad y tengo que remarla todos los días”. Otra se suma: “nos suspendieron el día de la mujer”.

Están en otro ministerio de gobierno. El de Trabajo. Detrás hay pancartas. “El amor por la camiseta vale. AFA - RA, queremos salario justo”.

Otro de los trabajadores pide la palabra. “Redactamos un petitorio y se lo presentamos a la patronal. Es para que nos aumenten el salario. Hacemos las camisetas de Adidas, Nike, Umbro, vistiendo a los equipos de Boca, San Lorenzo e incluso las camisetas de la selección. En una tienda salen 17500 pesos y a nosotros nos pagan 200 pesos la hora. La empresa nos dio un no rotundo. El sindicato hizo oídos sordos. Pedimos la reincorporación de los trabajadores y que se termine la persecución”. Los despidos incluyen a delegados de base.

Los rostros y las manos ya no son anónimos. Salen a la luz. También sus voces. Pero sobre todo sale a la luz la estafa que hay detrás de la mística que intentan unir la suerte de los logos y escudos de la AFA, RA Intertrading, Adidas y el Ministerio de Producción. Ninguno sabe hacer una gambeta, ni usar una overlock, no transpiran ninguna camiseta pero se quieran quedar con toda la gloria. Y la plata.

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¿Una oficina, una PyME?

Intertrading se fundó en 1992. Tiene 30 años. Es cierto que comenzó como otros talleres y empresas textiles, pero hace rato que se convirtió en una de las empresas más importantes del sector. Daniela Rabinovich, la mujer que sale en el video “motivacional”, es la actual gerenta. Sucedió en el puesto a su padre Alejandro, un “peso pesado” del empresariado textil. Además son dueños de DuPont y Supersil.

En una rápida radiografía, su listado de clientes incluye a Nike, Adidas, Puma, Kappa, Converse, Fila, Umbro y Champion. 10 mil prendas por día. Son 2,5 millones por mes, pero quieren llegar a 3 millones estos meses. Aunque produce remeras, shorts, camperas, pantalones y trajes de baño, el gran negocio es el fútbol. “Intertrading también produce las camisetas de fútbol para Boca Juniors, Vélez Sarsfield, River Plate, Racing Club, San Lorenzo e, incluso, las que usó la selección argentina de fútbol durante el histórico triunfo en la final de la Copa América” (Bae Negocios).

Como decían los trabajadores, esas camisetas pueden salir entre 10 y 17 mil pesos en las casas de deportes. Pero además la exportación le genera ingresos más que interesantes. En agosto del año pasado alcanzó el millón de prendas exportadas. Chile, Uruguay y Brasil, pero también Holanda o Japón. Como explica su presidenta, “la devaluación del peso permitió a los productos locales ganar mayor competitividad frente al dólar y, así, poder sustituir importaciones de marcas internacionales de Asia”. O sea, Intertrading ya compite con plantas del sudeste asiático, famosas por el trabajo semiesclavo.

Es que si uno amplía el foco de Villa Lugano o Argentina, le están pagando 1 dólar por hora a sus obreras y obreras textiles. Un dólar, sí. Por prendas con certificación Adidas que se venden por decenas en tiendas de Amsterdam o Tokyo. ¿Y a cuánto se venderán en Qatar este año?

Porque si la Scalonetta quiere pelear la copa, Intertrading se juega su propio “partido”: ganar fortunas con el negocio mundialista. "Esperamos que el 2022 sea un muy buen año, al jugarse un Mundial sabemos que la venta de camisetas de fútbol crecerá" dice emocionada la empresaria.

Para eso está claro quiénes son las y los que van a sudar la camiseta: sus 800 trabajadores, la mitad mujeres.

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Proteger… la precarización laboral

Para promocionar su “modelo” de empresa, el ministro Matías Kulfas no solo saca videos. El Ministerio de Desarrollo Productivo viene apoyando a los empresarios textiles de diversas maneras.

En 2021 aprobó un “crédito estratégico” de 350 mil dólares, a pesar de que la empresa tuvo ganancias extraordinarias los últimos años. Durante la pandemia la empresa recibió ATP para pagar sueldos. Pero además fue beneficiada con la producción de “kits sanitarios” para hospitales. El problema no es que se haya reorientado la producción para atender esas demandas, sino que se lo convirtió en un negocio en manos de empresarios privados.

Otro de los nuevos proyectos de RA es instalarse en Catamarca. Es que la provincia se ha convertido en un “paraíso” para las patronales textiles. Para captar inversiones del sector, el gobierno provincial (PJ) y el Ministerio de Producción nacional han lanzado una batería de favores: 50% de descuento en contribuciones patronales, acceso a créditos y subsidios, pago de parte de los sueldos, utilización de programas sociales como parte del salario, entre otros. Pero las costureras siguen siendo pobres y los industriales cada vez más ricos.

Cuando se anunció el crédito estuvieron allí el secretario de Industria, Ariel Schale, el presidente de la Fundación ProTejer Yeal Kim y el gerente general de Nike, Jeffrey Mitchell. Todos conocemos la trayectoria de Nike, denunciado como Adidas por trabajo semiesclavo en Pakistán, Bangladesh o Tailandia. Pero es interesante conocer a la cámara que nuclea a los empresarios textiles en nuestro país. ProTejer se llama. Uno de sus referentes es Aldo Karagozian, un fanático de la precarización y flexibilización laboral. Fue impulsor del proyecto de reforma laboral de Macri y creador el año pasado del proyecto “Mochila argentina”. ¿Se acuerdan? Es para que las y los trabajadores se paguen su propio despido. Un montón.

El textil es uno de los sectores más explotadores: 70% de trabajo no registrado, grandes marcas tercerizando en talleres clandestinos, las escalas salariales de sus gremios (UTI, SOIVA, SETIA), arrancan de los 35 mil pesos, caso lo mismo que el “salario mínimo” oficial.

Pero no es solo Karagozian. Todos los integrantes de ProTejer son fanáticos de ese modelo. Entre ellos Ignacio de Mendiguren, actual funcionario de este gobierno e histórico referente del sector como dueño de Coniglio. Y los dueños de Intertrading, obviamente. Por eso sus principales socios, Alberto Ravinovich y Gustavo Petronace, integran su comisión directiva.

Ahora los ministros Kulfas, junto a Moroni (Trabajo) y Zabaleta (Desarrollo) les ofrecieron otro favor a los señores textiles: que incorporen beneficiarias del Potenciar Trabajo, el gobierno pagará parte del sueldo y, aunque cobrarán más que el plan, solo tendrán contrato asegurado por un año con sueldos que apenas alcanzan los 40 mil pesos.

Hay que ganarle el partido a la precarización

A pesar de sus cuentas bancarias llenas y el reclamo de sus trabajadoras, Daniela y Alberto Rabinobich se quejan. "No es fácil encontrar gente con este expertise. Requiere de capacitación para hacer productos con costuras de calidad, pero a un ritmo productivo alto", dicen.

Puras lágrimas de cocodrilo. A pesar de que las camisetas que salen de sus plantas son altamente cotizadas, que se venden en dólares y euros en los mejores shoppings y fueron aprobadas por los laboratorios de Adidas, se quejan de cómo trabajan las obreras y obreros textiles. Si algo hay en este país son costureras, overlockistas, cortadores y planchadoras con oficio. Pero los patrones se quejan de sus habilidades como esos ricachones que van a la platea, nunca patearon una pelota y se quejan de un mal pase. Puro desprecio de clase.

Ya está claro cuál es el modelo de uno de los sectores estratégicos de la Unión Industrial y el Gobierno. Para eso van a defender la precarización laboral, si hace falta colgados del travesaño. “Argentina unida” le llaman.

Hay que jugarles otro partido. Obreros bolivianos, argentinas, sin fronteras. “La clase trabajadora unida” es la única que le pude ganar a los salarios de hambre, la precarización y los despidos. Hay que ponerse esa camiseta.




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