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Homenaje.¿Quién fue Carlos Fuentealba y por qué cada 4 de abril estamos en las calles?

El recuerdo y homenaje a un compañero docente luchador. Hoy, a 14 años de su asesinato, los puentes y las rutas neuquinas son cortadas por trabajadores y trabajadoras de la salud, en el marco de una dura lucha.

Yazmín Muñoz SadAgrupación Negra en ATEN

Domingo 4 de abril | 11:38

Vengo pensando que es importante contarle a las nuevas generaciones de estudiantes y docentes quién fue Carlos Fuentealba, porque el tiempo y la política deliberada de las conducciones de Aten y la CTERA, a veces borran detalles importantes.

Yo no puedo hablar de Carlos como alguien a quien conocí (de verdad) en primera persona.

Sólo compartí una reunión de distrital en 2007 unos días antes del intento de corte en Arroyito.

Ese año yo entré a trabajar en el Cpem 40 y creo que él trabajaba en el 69, por eso estábamos en la misma distrital. Para mí era una experiencia nueva, pero había varias personas con unos cuantos años de luchas de aten encima y se discutía cómo llevar adelante la huelga y desarrollar acciones que nos permitieran hacer visible el reclamo y sostener económicamente la lucha. También se discutía cuáles eran las mociones que había que votar en la asamblea; era una discusión abierta donde cada uno y cada una planteaba su visión de la situación y a veces se subía el tono por los desacuerdos pero siempre tratando de llegar a propuestas que pudiéramos impulsar colectivamente.

Por momentos la discusión era intensa pero nadie se asustaba (o muy pocos lo hacían) ya que la realidad a la que había que dar respuesta era intensa y correspondía entonces expresar y tratar de convencer sobre las mejores tácticas para ganar la lucha contra el MPN y su representante en ese momento, Jorge Sobisch.

Fue ahí donde lo conocí a Carlos brevemente y vi a un activista, que tenía opinión sobre todo lo que estaba sucediendo y la intención de incidir en la realidad, en la orientación que había que darle a la lucha y en cómo cuidar al conjunto en todas las cosas que se definieran.

Ese 4 de abril fuimos a Arroyito porque así lo había definido el plenario de secretarios generales de Aten. Carlos en la asamblea de Aten Capital había votado cortar el puente junto con muchos otros que votamos lo mismo. Porque nos parecía desde todo punto de vista el mejor lugar para hacernos ver y estar resguardados en caso de represión. No obstante, cuando del plenario de secretarios generales surgió la definición del corte en Arroyito él, como muchxs, acató la definición gremial y se organizó con compañeros para estar a primera hora en el corte.

Ese día algunas fuimos en colectivo que había suministrado el sindicato, otros en sus autos particulares, todos en caravana, pero no alcanzamos a instalarnos en el puente (que cuando llegamos estaba atravesado por varias líneas de policías pertrechados hasta los dientes).

Apenas llegamos, bajamos y empezamos a caminar hacia el puente se desató rápida y brutalmente la represión.

Y empezó lo que se ve en los videos todos nosotros corriendo, la policía de cacería baleándonos, gaseándonos y la brutalidad asesina de un gas disparado a la luneta del auto en que iba Carlos.

Pero en realidad yo no quería escribir sobre el 4 de abril sino sobre Carlos ANTES del 4 de abril.

Porque este año en los afiches de nuestro sindicato ni siquiera está su cara y eso es colaborar con borrar la historia de lucha de nuestra clase.

Carlos tenía rostro y tenía una forma de actuar como docente y cómo activista sindical. También supo militar en el MAS.

Sus estudiantes lo recuerdan por su calidad humana, por ser el profe que siempre estaba dispuesto a ayudarlos con cuestiones escolares y de la vida, que les hacía tener confianza en sí mismos y en su capacidad para aprender.

Sus compañeros de trabajo también lo recuerdan como una persona solidaria, participativa, alegre y luchadora.

Así está descrito en cientos de entrevistas videos y materiales que circulan.
Carlos no fue una mariposa ni es un ángel.

Carlos era un hombre, un trabajador docente, comprometido con su clase y dispuesto a actuar en consecuencia con lo que pensaba. Desde ese punto de vista, un gran ejemplo a seguir.

Por eso hoy quería escribir, para aportar un grano de arena en la pelea contra el olvido contra la tergiversación de la historia y la construcción de un relato inofensivo y naif.

Carlos, como como Maxi y Darío, como Pocho Lepratti, y tantos otros y otras en lejanos tiempos y latitudes, es un combatiente de nuestra clase.

Porque no fue a esa ruta a defender un interés individual porque lo hizo aún en contra de lo que pensaba que debía hacer Aten de conjunto y porque hasta el momento de subirse al auto para salir de la represión ese 4 de abril, fue pendiente de la seguridad de las compañeras y compañeros que iban a su lado.

Por eso a Carlos no se lo llora. O mejor dicho no sólo se lo llora, sino que sobre todo se lo levanta como bandera para seguir luchando y en lo posible para luchar porque de una vez por todas la tortilla se dé vuelva y cambiemos este sistema de raíz.

El 4 de abril es de lucha y en la calle. Desde el 4 de abril de 2007. Hoy también con la bandera de lxs autoconvocadxs de Salud como estandarte.

Nos vemos en Arroyito a las 10 de la mañana.




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