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JUJUY

¿Quién es Matuk?

En esta nota vamos a intentar dar cuenta del historial represivo del Berni de Fellner, el hombre que tiene la tarea de ponerle un tope a las aspiraciones de los trabajadores estatales y criminalizar la protesta social, en una provincia donde la precarización laboral, los salarios de hambre y el hacinamiento, siguen siendo parte de una agenda que el kirchnerismo en su “década ganada” no ha resuelto.

Miguel López

Concejal del PTS-FIT en Libertador Gral. San Martín-Ledesma

Miércoles 24 de septiembre de 2014 | Edición del día

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Desde hace meses este personaje llama a los gremios estatales a actuar con “armonía y tranquilidad”, mientras avanza en orquestar la criminalización de sindicatos como el Sindicato de Obreros y Empleados Municipales-SEOM-, destaca como un logro el salario magro de $5.000 para los estatales, cuando la canasta familiar esta en $10.000, y dilata la resolución del problema de la precarización laboral, que padecen decenas de miles de trabajadores.

Pero, ¿De quién estamos hablando?, nada más y nada menos, que de Alberto Matuk. Un ex funcionario de la dictadura, que actuó como Juez de instrucción en lo Penal del Poder Judicial de la Provincia de Jujuy durante el gobierno de facto de Fernando Urdapilleta. En los 90’ fue Síndico de la quiebra del Banco Provincia, facilito la privatización de la banca estatal, que paso a manos del Banco Macro de la familia Britos.

A fines de los 90’ fue Ministro de Gobierno y Justicia del gobierno de Ferraro, desde ahí impulso la represión de todos los cortes de ruta y movilizaciones de trabajadores estatales por "trabajo genuino" y "pago en tiempo y forma de los salarios", que se generalizaron en la provincia luego de la pueblada de Libertador Gral. San Martin de Mayo de 1997. Una vez, que paso el “temblor” popular que puso en crisis el régimen político provincial, cuando luego de la caída del gobierno de Ferraro opero un pacto social que capitaneo Fellner como interventor, Matuk tendió a bajar su perfil público. Lo ubicaron en un segundo plano o tercer plano, como suelen hacer con los funcionarios y jefes de policía odiados por las mayorías populares, por haber ordenado represiones brutales y planes económicos anti-obreros.

La vuelta al ruedo de un viejo enemigo de la clase obrera

Ahora que muchos ya se olvidaron del rol nefasto que jugó Matuk como funcionario público, y que la nueva generación de luchadores no conoció su práctica reaccionaria en la segunda mitad década del 90’, este político de ultra derecha volvió con energías recargadas, para aportarle más mano dura al gabinete actual del gobierno kirchnerista de Eduardo Fellner. Luego de que el vice-gobernador Jenefes fuera abucheado por los trabajadores y el pueblo por el discurso público con el que ordeno la represión de las tomas de edificios públicos que llevaba adelante la Intersindical, el gobierno de Fellner busco a un político conservador, que sin tanta alharaca sea inflexible en la negociación y eficiente a la hora de ordenar la represión de los sectores obreros y populares que luchan.

Así fue como Matuk se puso al mando nuevamente del Ministro de Gobierno y Justicia, y desde ahí empezó a ordeno la represión y judicialización de los luchadores de las comunidades originarias de la Puna que se manifestaron en contra del Rally Raid Dakar. Después, tomando al pie de la letra lo dictado por el juez Ricardo Grisotti, se propuso el uso de las fuerzas represivas del estado desalojar las rutas provinciales 1 y 56, que se encontraban cortadas en el mes de Junio y Julio por los obreros de Zapla y Electro-química El Carmen.

Luego, justifico las 30 causas judiciales que pesan sobre el SEOM, diciendo que las huelgas con toma de edificios son penadas por la justicia. Ya que según Matuk, las huelgas activas y tomas que protagonizan de los trabajadores estatales generan la “destrucción de los edificios públicos o agresión a alguna persona”, lo que habilita a que se “judicialice una protesta social”. Al tiempo, advirtió a la dirección de Asociación de Educadores Provinciales –ADEP- que “tiene una comisión directiva nueva que tal vez no conozca que se encuentra en vigencia una cautelar judicial que les prohíbe hacer paros”, y de hacerse efectiva la huelga “obligaba al Gobierno de Jujuy a descontar los días de huelga”. Lo hipócrita de este gobierno, con funcionarios como este, genera odio en el seno de la base del movimiento obrero estatal, porque mientras llama al pueblo y a los gremios a que “transitemos estos tiempos difíciles de la Argentina y de Jujuy en un ámbito de armonía y tranquilidad”, mantiene los salarios de hambre e impulsa causas judiciales contra los gremios que llevan adelante huelgas.

El Berni de Fellner

Este funcionario merece el repudio de los trabajadores y el pueblo pobre, ya que fue parte de un gobierno de facto. Dictadura genocida que a fines de la década del 70’ llevo adelante los operativos de detención ilegal conocidos como “Las Noches de los Apagones” y “La Tarde de los Lápices” en Jujuy. Para remarcar su vocación de servicio a la contrarevolución en la Argentina, en los 90’ volvió al ruedo, bajo las ordenes de Carlos Corach- Ministro de Interior de Carlos Menem-, para ordenar ahogar en sangre las movilizaciones obreras y populares, y encarcelar a varios luchadores sindicales, como a Carlos Nolasco “Perro” Santillán.

Por eso no es casualidad, que desde poder ejecutivo provincial impulse el procesamiento de sindicalistas y la represión de la protesta social. Ya que ante una situación de mayor conflictividad social en la provincia, el PJ-FPV hecha manos de uno de sus hombres más probados en la responsabilidad de atacar al movimiento obrero.

Así como el “cara pintada” Berni, es el funcionario elegido por el Cristina Fernandez de Kirchner para volcar las fuerzas represivas de la gendarmería contra las manifestaciones de los trabajadores que pelean por la reincorporación a sus puestos de trabajo o por un lote en los asentamientos, así también, el funcionario de la dictadura Matuk, es el funcionario elegido por Fellner, para frenar, golpear y hacer retroceder a los gremios estatales y los sindicatos fabriles. No olvidemos, que Fellner, cuando asumió en el 98’ puso de jefe de la policía provincial a Carrizo Salvadores, un coronel imputado como supuesto autor de crímenes de lesa humanidad durante la dictadura, que hoy se encuentra en prisión a la espera del inicio del juicio de la “Masacre de Capilla del Rosario”.

Unidad de las filas obreras para torcerle el brazo al gobierno

Por eso, hoy más que nunca, hace falta la más amplia unidad de las filas obreras y populares en las calles, los frentes sindicales, tanto el Frente de Gremios Estatales y la Intersindical, deben convocar a plenarios abiertos de todos los estatales, para avanzar en un plan de lucha que permita concretar un paro provincial unificado para torcerle el brazo al gobierno, conquistar el pase a planta permanente, el desprocesamiento de los luchadores, y superar el techo salarial de pobreza.







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