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¿Quién es Bernie Sanders y cuál es el socialismo del que habla?

Este martes Bernie Sanders confirmó lo que muchos ya daban por descontado, que competirá en la interna demócrata para conseguir la nominación a presidente. ¿Qué se puede esperar de su candidatura?

Miércoles 20 de febrero | 00:00

En 2016 Bernie Sanders sacudió al Partido Demócrata en las internas para presidente, obteniendo resultados inesperados que desafiaron la “candidatura natural” de Hillary Clinton. La enorme popularidad de Sanders entre mujeres y jóvenes motorizaron la campaña poco convencional de un candidato que se autoproclama socialista y que, a pesar de decirse independiente, revitalizó a un desgastado Partido Demócrata canalizando los votos (y las ilusiones) de un sector de los estadounidenses hartos del establishment político. Este martes se confirmó que volverá a competir por la candidatura presidencial del partido azul (como se conoce a los demócratas) en 2020. En apenas unas horas recaudó 1 millón de dólares en donaciones para su campaña, lo que hace pensar que será un fenómeno.

Pero, ¿quién es Bernie Sanders? Ríos de tinta se han vertido sobre este septuagenario que se atrevió a hablar abiertamente del socialismo nada menos que en la campaña presidencial de Estados Unidos, el principal país imperialista del mundo. Senador por el estado de Vermont desde 2007, autoproclamado independiente y socialista, fue descrito por Howard Dean, ex gobernador del estado de Vermont y ex precandidato demócrata, como un “demócrata liberal… se presenta como independiente porque no le gusta la estructura y el dinero que se utiliza… Lo importante es que Bernie Sanders vota con los demócratas el 98 % de las veces”.

Sanders hizo su campaña en las internas de 2016 con un programa progresista y presentándose como un outsider del establishment político. Con un discurso que atacaba el lucro desmedido de las empresas y la desigualdad social y económica del país apuntó a ganarse a los perdedores del neoliberalismo, sectores trabajadores que perdieron sus trabajos y, con ellos, su estándar de vida cuando las empresas en las que trabajaban se fueron del país. Consignas como el Medicare for all (un seguro de salud garantizado por el estado) y educación superior gratuita le valieron el apoyo de otro sector de la población, los jóvenes millennials que ven que el capitalismo no tiene nada bueno para ofrecerles y tienen una buena opinión del socialismo.

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Pero una mirada más profunda a la carrera política de Sanders pone en duda su mote de socialista. Después de los ataques del 11S, Sanders se unió al apoyo casi unánime de la “guerra contra el terrorismo”, y votó a favor de la resolución de Autorización del uso de la fuerza (aunque sus partidarios señalan que más tarde se opuso a diferentes puntos particulares). Esta no fue la primera vez que Sanders votó con el oficialismo: en los años 1990, había apoyado el proyecto del entonces presidente Bill Clinton para endurecer las leyes de arrestos y encarcelamiento (la misma ley es señalada hoy como una de las responsables del encarcelamiento masivo de afroamericanos y la brutalidad policial racista). En 2014 Sanders apoyó la resolución unánime del Senado para respaldar al Estado de Israel en el bombardeo y la invasión de Gaza. Y más cercano en el tiempo, hace unas semanas votó a favor del acuerdo entre Demócratas y Republicanos para evitar un nuevo Shutdown (cierre del gobierno) en el que conceden más de $ 1300 millones de dólares para la construcción del muro fronterizo de Trump y no se asigna un solo dólar para el pago de los salarios de los trabajadores del estado que estuvieron suspendidos sin cobrar su sueldo por 35 días.

Además de votar con los demócratas en la mayoría de los casos, a nivel nacional, Sanders apoyó a Obama en las dos últimas elecciones. Los demócratas han sabido recompensar el apoyo de Sanders al no presentar competidores a sus campañas para renovar su banca legislativa en Vermont.

Más que socialista, Sanders propone algunas reformes a tono con el capitalismo de los países escandinavos. Apoya la demanda del salario mínimo a nivel nacional, aunque de forma gradual, y otras demandas progresivas como la igualdad salarial para las mujeres que junto con el ya mencionado Medicare for all configuran una especie de re edición de los estados de bienestar. En donde el senador de Vermont ha hecho agua consistentemente es en explicar cómo piensa llevar adelante su plan, que implica limitar de alguna manera las ganancias indiscriminadas de las empresas y aplicar algunas tibias políticas re distributivas que inevitablemente serán resistidas por la burguesía de su país.

Su campaña en las internas presidenciales generó un amplio movimiento, principalmente de jóvenes, que veían en él un vehículo para expresar su descontento con el sistema político estadounidense pero que estaban a la izquierda de Sanders mismo, tanto en sus aspiraciones como en la disposición a defenderlas. Durante la conferencia de nominación, conocida como Democratic National Convention celebrada en Philadelphia y que terminó erigiendo a Hillary Clinton como contrincante de Trump, Sanders realizó un discurso en el que recordó la campaña histórica que llevaron adelante sus partidarios, pero llamó a quienes habían apoyado su “revolución política” a votar por Clinton. Esto sirvió para encauzar el descontento y la decepción que representó para sus seguidores, que se hicieron sentir en la conferencia con abucheos y protestas, el llamado a apoyar a quien había sido señalada durante todas las primarias como la “candidata del establishment”.

Finalmente, una parte de la organización y las fuerzas generadas alrededor de Bernie se canalizaron hacia el partido azul, aunque no todo se transformó en votos. El resultado fue lavarle la cara a los Demócratas, uno de los dos partidos responsables de sostener el capitalismo imperialista norteamericano, y encarnar una renovación del partido que le permita posicionarse como recambio presidencial en 2020. Otra parte fue a nutrir las filas del Democratic Socialists of América (DSA), una organización que se reclama socialista y alcanzó los 50 mil miembros, en busca de una opción a la izquierda del establishment. La contradicción a la que se enfrentan estos jóvenes que vieron en el DSA una alternativa al bipartidismo es que el DSA está poniendo todas sus fichas en la nueva candidatura de Sanders, que puede llegar a la misma encerrona que en 2016.

Durante las elecciones de medio término el año pasado Sanders jugó un rol similar, apoyando a candidatas como Alexandría Ocasio-Cortez que se apoyan sobre el mismo fenómeno juvenil y que tuvieron mucho apoyo del DSA.

Nada hace pensar que algo vaya a cambiar de cara a las próximas elecciones. El éxito de la campaña de Sanders y de las llamadas “campañas insurgentes” en el Partido Demócrata se debe al despertar político de una generación que, al decir del periodista británico Owen Jones, está más cerca de la caída de Lehman Brothers que la del Muro de Berlín y que activamente busca una alternativa al capitalismo. La nueva candidatura de Sanders presentará un canal de expresión para esta juventud pero en ultima instancia será la pata izquierda de una estrategia "anti Trump" con la que los Demócratas apuntan a volver a la presidencia de Estados Unidos.







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