Energía nuclear

“Quien desconfía de la energía nuclear lo hace por desconocimiento o valora mal los riesgos”

Alfredo García, conocido como Operador Nuclear, es el mayor divulgador del tema en habla hispana y en redes sociales. Además de licenciado en la materia, dibuja, hace threads y escribe para derribar muchos mitos.

Mariano Saleh

@duroms

Jueves 31 de octubre de 2019 | Edición del día

Con más de 50 mil seguidores en su cuenta de Twitter @operadornuclear es un destacado y requerido divulgador sobre energía nuclear en habla hispana. La mini serie Chernobyl de HBO despertó el interés de millones en todo el mundo sobre las centrales nucleares y las radiaciones. Desde entonces a esta parte duplicó sus seguidores en la red social del pajarito. 

Además de trabajar en la operación de la Central Nuclear de Ascó en Tarragona, España, es Ingeniero en Telecomunicaciones y Licenciado Comunicación Audiovisual. En su cuenta va recopilando todos los hilos que contienen información sobre la energía nuclear, las radiaciones y sus usos. Tanto en Twitter como en Instagram sube dibujos de su autoría con los que explica de forma sencilla desde las radiaciones que recibimos de manera diaria hasta el funcionamiento de una central nuclear.

El tema del medioambiente y la energía atómica despierta pasiones contrapuestas y no es raro verlo polemizando con otros usuarios en redes. También se lo puede ver respondiendo dudas y consultas, y desde que salió del anonimato recientemente, participar de foros y charlas sobre energía nuclear.

¿Qué te motivó o qué te llevó escribir sobre divulgación de energía nuclear?

Durante toda mi vida he divulgado sobre energía nuclear en mi entorno, como casi todos los profesionales nucleares. Cuando dices que trabajas en una central nuclear es inevitable que despiertes una cierta curiosidad, en ocasiones mezclada con miedo y prejuicios, pero que en las personas educadas se traduce en una agradable conversación repleta de preguntas. El detonante fue Fukushima. En 2011, tras el accidente de Fukushima, mi conmoción por el drama humano que causó el terremoto y posterior tsunami en la costa japonesa se fue convirtiendo en impotencia al ver y leer el tratamiento que los medios de comunicación daban a lo que estaba pasando en la central. El terror que sentían muchas personas que tenían familiares en el país nipón, así como la enorme cantidad de informaciones exageradas y equivocadas me llevó a actuar. Por aquel entonces, un incipiente blog de divulgación científica llamado Amazings (actualmente Naukas) me hizo recuperar la esperanza gracias a su tratamiento científico y objetivo del accidente y me animó a enviarles un correo electrónico felicitándoles por su excelente labor y ofreciéndome para asesorarles en lo que creyeran necesario, siempre manteniendo el anonimato. Les encantó mi misiva y me pidieron que la escribiera en forma de artículo para publicarla. Así surgió mi primera acción divulgativa, en un artículo titulado "Carta de un Jefe de Sala de una central nuclear española", al final del cual me ofrecía a responder a las preguntas de los lectores. Lo que ocurrió a continuación fue tan sorprendente como duro: estuve tres días contestando a centenares de preguntas casi sin parar. Uno de los lectores me llamó "Operador" y decidí responder con ese nombre. Tras varias semanas de atención mediática, el accidente pasó a un segundo plano (no en nuestro trabajo en las centrales) y aunque el interés fue decreciendo, la vocación divulgativa estaba sembrada. A partir de 2016, empecé a divulgar más activamente en la red social Twitter, respondiendo a miles de preguntas, escribiendo hilos y artículos, y recientemente dando una charla en Naukas Bilbao en 2019.

¿Qué opinas sobre la cambio climático y qué rol tiene que cumplir la energía nuclear en la transición energética? ¿Y las energías renovables?

Prefiero utilizar el término "calentamiento global antropogénico", que es el causante del cambio climático que estamos viviendo, según la absoluta mayoría de expertos climáticos, que llevan décadas estudiando y analizando el fenómeno. El diagnóstico es claro: el aumento de emisiones de gases de efecto invernadero, especialmente dióxido de carbono, debido a la combustión de hidrocarburos está calentando el planeta, provocando mayores desequilibrios y consecuencias todavía no comprendidas por la mayoría de las personas, incluyendo a nuestros gobernantes. La solución no puede ser el decrecimiento energético, porque además de utópico, sería tremendamente injusto con las personas que viven en países en vías de desarrollo, que tienen todo el derecho a intentar mejorar su calidad de vida. Pero es que además necesitamos electrificar toda nuestra economía: industria, transporte y calefacción. Es evidente que necesitamos más eficiencia energética, potenciar el autoconsumo, pero también que necesitamos utilizar todas las energías bajas en emisiones a nuestro alcance, además de seguir investigando en nuevas tecnologías. Salvo la energía hidráulica, que es limitada en la mayoría de los países, las energías renovables más eficientes son la eólica y la solar. A nadie se le escapa que son energías variables, en función de la cantidad de viento disponible y de los ciclos diarios, respectivamente. Por tanto son energías que necesitan un respaldo, que solo lo pueden proporcionar los combustibles fósiles (gas y carbón) o nucleares. Es en este punto donde la energía nuclear cobra una importancia vital, puesto que es tan baja en emisiones (considerando todo su ciclo, desde la minería hasta la gestión de los residuos) como las renovables y puede servir para cubrir su intermitencia.

Muchos ecologistas contraponen las llamadas energías renovables a la energía nuclear. ¿Qué opinas al respecto?

El movimiento ecologista suele pecar de utópico, fundamentalmente por desconocimiento de la tecnología que está detrás de la generación eléctrica. La red eléctrica funciona a demanda, es decir, se genera la electricidad que se consume en cada momento. Apenas tenemos capacidad de almacenamiento (baterías y presas reversibles de bombeo), y no se espera que se consiga en muchas décadas. Disponemos con la tecnología actual de tres grandes tipos de energías renovables. La energía hidráulica es la más eficiente y podemos decidir en qué momento produce, pero es muy limitada en la mayoría de los países. La energía solar depende de las horas de sol y la energía eólica depende de la variabilidad del viento. Todas estas energías son necesarias y deben seguir implementándose y mejorando su eficiencia, pero necesitan un respaldo, que como digo, con la tecnología actual, solo puede ser fósil o nuclear.

¿Qué mensaje le darías a los que tienen reservas o desconfían de la energía nuclear?

Comprendo su reserva y desconfianza, pero estoy convencido de que se basa en dos factores: un gran desconocimiento sobre la energía nuclear y una inadecuada valoración de los riesgos. El primer factor se puede mitigar con interés por aprender, preguntar a los que estemos dispuestos a explicar y contrastar todos los datos y argumentos aportados. El segundo factor también se basa en el desconocimiento: más de 7 millones de personas mueren cada año, repito, cada año, debido a la combustión tanto de hidrocarburos como de materia orgánica, según la OMS. Se calcula que en Chernobyl, un accidente que por su tecnología es irreproducible en nuestros reactores, murieron en números redondos unas 4000 personas. Estamos hablando de casi 5 Chernobyles cada día, sin necesidad de accidentes. En un mundo ideal no necesitaríamos energía nuclear, pero tampoco comer ni calentarnos en invierno. La energía nuclear debe ser una energía de transición hacia un 100% renovables o la fusión nuclear, que de conseguirse tendrá combustible virtualmente inagotable y sin residuos radiactivos, pero esa transición no durará dos o tres décadas, como nos pretenden hacer creer, sino mucho más.







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