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Red Internacional

Ante el comienzo de una segunda ola, aparentemente más feroz, las restricciones en circulación, la crisis en curso, sin IFE o ATP, las y los trabajadores precarizados ¿cómo evitamos nuevos cierres y despidos?

Martes 6 de abril | 22:33
Foto: Joaquín Díaz Reck | @diazreck

Esta semana empezó a correr la noticia de que el Gobierno nacional anunciaría restricciones, manteniendo la presencialidad en las escuelas y limitando el horario de circulación y actividades gastronómicas, ante el avance de los casos de contagios de Covid-19 y la alta ocupación de camas en hospitales.

En la ciudad de La Plata ya se anunció que se restringirán las actividades a partir de las 00 horas y no estarán permitidas las actividades artísticas en bares y cervecerías. Esto generó mucha preocupación e incertidumbre entre quienes trabajamos en restaurantes, bares, cervecerías y locales de comida rápida, especialmente en quienes tienen servicio de consumo en el lugar y ya no podrán mantener la actividad. Sin IFE ni ATP y con la garantía de que no cobraremos un salario de cuarentena, ¿cómo hacemos para subsistir las y los trabajadores precarizados?

Mientras, los jefes y encargados ya avisaron que en caso de tener que limitar sus actividades de venta solo al reparto, cerrarían, rebajarían sueldos o reducirían personal. Algo que preocupa ya que en estos primeros meses que van del año, las noticias y videos virales sobre cientos de jóvenes que hacían enormes filas para dejar un curriculum por unos pocos puestos de laburo se multiplicaron, reflejando la crisis laboral y los altos índices de desocupación.

En lo que va de la semana, las y los precarizados
denunciaron que hubo brotes de contagios, sin embargo, en varios lugares la patronal ordenó ocultarlos para que sigan trabajando, anunciaron cierres temporales sin goce de sueldo, amenazaron con disminuir el personal o incluso cerrar definitivamente.

Sin embargo, esto generó que comenzaran las reuniones de las y los trabajadores para buscar soluciones frente a los distintos ataques que se vienen dando y también en forma preventiva ante un inminente cierre de lugares. Si algo aprendimos de la primera ola, es que ningún jefe hace “obras de caridad”, que van a utilizar cada oportunidad para exprimir unos pesos más de nuestros miserables salarios y que solo se puede resistir y mantener nuestros puestos de trabajo, allí donde apostamos a la organización y la coordinación para unir fuerzas.

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¿Cómo nos preparamos para la segunda ola?

El año pasado conocimos testimonios durísimos. La mezquindad patronal llegaba a cada rincón del país. En forma inmediata trabajadores de muchos lugares donde hubo cierres y suspensiones, empezaron a hacer acciones en las principales ciudades. El paso que dieron las y los precarizados en denunciar a través de las redes y en las calles y mostrar que no eran excepciones, sino situaciones generales, sirvió para tomar fuerzas y unirse.

La coordinación rápidamente daba sus frutos. Surgieron en esas ciudades, redes de trabajadores precarizados que lograron debatir en asambleas democráticas donde todas y todos tenían voz y voto. Impulsaron estas acciones de lucha logrando ganar muchas batallas, obligando a ser atendidos en los ministerios de trabajo, recuperando puestos de laburo, teniendo fallos a favor, venciendo suspensiones, obteniendo los ATPs robados por sus jefes.

No podemos menos que retomar esa unión que hizo la fuerza y que les torció el brazo en muchas ocasiones. Ellos, nuestros jefes, tienen a los Gobiernos que les garantizan todo. A los ministerios de trabajo y los burócratas de los sindicatos que solo están para recaudar plata de nuestros ingresos y mantener negocios enormes, pero que cada vez que nos pasa algo en el laburo, miran para otro lado. Por eso también tenemos que recuperar nuestros sindicatos. En esta situación debemos juntar mucha fuerza, porque ya sabemos que el año pasado, entre todos ellos, nos hicieron pasar las mil y una. No podemos esperarlos, aislados, mientras pasan los ataques.

No podemos permitir ningún cierre. Debemos mantener todos nuestros puestos de trabajo. También pelear para que, quienes tengan síntomas puedan tomarse una licencia paga sin que te amenacen o despidan.

Si el comercio argumenta que no puede afrontarlo, que el Estado garantice nuevamente IFEs y ATP para poder atravesar esta segunda ola, sin que nos descarguen a quienes menos tenemos, una crisis enorme encima. Debemos unir fuerzas por todas y cada una de nuestras demandas, retomar la experiencia de organización del año pasado y poder unir fuerzas, es no solo la necesidad de cuidar lo poco que tenemos, sino el camino para torcerle el brazo a nuestros patrones y recuperar lo que nos vienen quitando gobierno tras gobierno.




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