HISTORIA DEL PADRE DEL METAL AUTÓCTONO

¿Qué te pasó Ricardo?

El líder de las tres agrupaciones musicales más emblemáticas del rock pesado - V8, Hermética y Almafuerte - se reunió con el referente del partido filo nazi Bandera Vecinal y reavivó una polémica eterna.

Federico Ramundo

Estudiante de Eter y músico metalero

Domingo 20 de agosto de 2017 | 15:16

El ídolo del metal nacional, Ricardo Horacio Iorio (55) compartió el pasado jueves 17 en la ciudad bonaerense de Luján, una charla de café junto a Alejandro Carlos ‘El Kalki’ Biondini (61). Ayer por la mañana, fue la propia organización Bandera Vecinal, quien difundió imágenes del encuentro. El momento elegido no fue casualidad, ya que Iorio suele ser adepto a realizar conciertos en fechas de mucha simbología como el 1° y el 25 de mayo o el 17 de octubre. Se encontraron justamente, el día que se conmemoraba el paso a la inmortalidad del Libertador Gral. Don José de San Martín, tal vez la única figura histórica no polémica, reivindicada por ambos personajes.

Con esta nota, proponemos al lector adentrarse en los pormenores de los 38 años de vida pública de una de las figuras más importantes del país en materia de la popular música rock, en su versión más pesada y visceral, el heavy metal. Y sobretodo desentrañar cómo la postura más despierta y rebelde de la renovación rockera de la década de 1980, devino en este nuevo siglo en la más anquilosada y conservadora. Un camino largo y turbulento nos queda por delante, agárrese fuerte y sacuda la cabeza.

Orígenes

Ricardo Iorio nació el 25 de junio de 1962 en el Hospital Ramón Carrillo de Ciudadela. Hijo de Alfredo Iorio, de origen italiano y de Elda Pedraza, descendiente de tehuelches, se crió en Caseros, y como bien describe en la canción Almafuerte alternó gran parte de su infancia en las calles de San Justo, donde vivían sus italianos abuelos. En su adolescencia acompañaba a su padre en las excursiones al mercado central y lo ayudaba en la verdulería, con lo cual se ganó el primer apodo de ‘papero’. En esos años pueriles, ha contado en sus afamadas anécdotas, vio a un muchacho en una moto de gran cilindrada, vestido de cuero y con ‘largas lanas’, que lo impactó. Esa fue su primera aproximación con la imagen del rock. “Yo quiero ser ese”, dijo Ricardo. También posteriormente, va a escuchar en San Justo, “una banda que ensayaba cerca y hacía un quilombo bárbaro”. Eran los muchachos de El Reloj, emblemática banda de los ‘70s, primera en incursionar con batería de doble bombo y sonidos estridentes que daban una vuelta de tuerca más a lo desandado por Vox Dei, Pescado Rabioso y Pappo’s Blues.

Ya hacia el final de la década de 1970, va a acceder a su primer bajo Faim y junto a Ricardo ‘Chofa’ Moreno, han de recorrer el camino de formación de bandas como Alarma, y posteriormente cuando dan con Osvaldo Civile, forman Comunión Humana. Al poco tiempo ambos Ricardos abandonan Comunión Humana, para dar vida a la primera gran banda heavy metal del país, V8.
Corría el año 1979 y se ponía en marcha el gran motor. Entre las primeras gemas compuestas por el tándem Moreno-Iorio, se destacan la adolescente rupturista Voy a enloquecer, la sabbathica Si puedes vencer al temor, y la clasista Muy cansado estoy.

Lunes y nuevamente
En el trabajo estoy
solo recuerdo momentos de ayer
vivo el bajón de hoy.

Para continuar
en esta estúpida senda
debo gritar que...
muy cansado estoy
Fragmento de Muy cansado estoy, V8, Luchando por el metal, 1983.

1982: pleno declive de la dictadura militar. Norberto Aníbal Napolitano volvió de Inglaterra, donde había estado participando junto a Lemmy Kilmister del proto Motörhead y trajo toda esa influencia para conformar Riff. Por el reconocimiento y cariño adquirido la década anterior, la nueva banda de Pappo logró imponerse en la escena del rock en castellano, revitalizada gracias a aquella premisa bélica del “no al rock en inglés, rock nacional”. Con muchos cambios de integrantes, V8 llegó a la “formación clásica”: Ricardo Iorio en bajo y voces (y autor de las letras), Osvaldo Civile en guitarra, Gustavo Rowek en batería y Alberto ‘Beto’ Zamarbide como cantante principal. Justamente es Beto quien tenía una relación cercana al Carpo, y ese contacto se convertiría en la “llave” del éxito para V8.
Pappo envalentonado por desarrollar en Argentina el rock que se imponía en Europa y EEUU, les dio un espaldarazo importante a dos bandas: Los Violadores (como referentes del punk rock) y V8 (haciendo lo propio en el heavy metal). Los incluía de prepo en entrevistas para radio, revistas y tv, y también en festivales. “Si querés a Pappo y a Riff, vamos, pero con V8 y Los Violadores” exigía el Carpo. Así fue que V8 llegó al mítico BA Rock ’82.

Y los hippies que se mueran

Era difícil ser metálico y salir a la calle. Y lo fue hasta bien entrada la década de los ’90. Pero con los milicos en el poder y el estado de sitio vigente, bastante más pesado. A eso había que sumarle la inquisidora mirada de la mayoría de los adultos civiles. ¿De dónde salieron estos loquitos? Y el repugnante pacifismo de los hippies tardíos locales. Pronto está por celebrarse otro BA Rock es para cuestionar en otra oportunidad: ¿Por qué el “festival de rock local más grande” se desarrolló y desarrolla en los gobiernos más excluyentes y represivos?

Como decíamos anteriormente, la Guerra de Malvinas y su propaganda anti británica sacó de las radios el rock en inglés y volvió a rescatar a autores locales. Toda esa movida permitió el negoción de organizar un gran festival. Por exigencia de Riff, estuvo V8. En un confuso episodio en la gala previa en el Hotel Alvear, la policía se llevó detenidos a todos los V8, y solo gracias a la gestión del abogado rockero Joe Stefánolo, pudieron ser liberados y tocar.

La confrontación entre los heavys-punks y los hippies ya estaba implícita. Pero el clima de algarabía, con flores y sonrisas, Piero cantando “Manso y tranquilo”, en plena dictadura que se nos había llevado a los 30.000, era inadmisible. A su vez influyó el destrato de la producción, y la falta de respeto del público hacia lo distinto. Así fue que la incontinencia verbal de Ricardo nos arrojó una de las escenas más memorables del rock en Argentina:

Tal vez ese suceso fue el gran motivo de tantos años de sumergir al metal en el país. Los medios rechazaron la imagen violenta dada, y solo recién el Ruso Verea en el mítico HeavyRock&Pop dio el lugar merecido a la escena. Pero al día de hoy, para el metal solo queda artículos de 10 líneas en grandes diarios, casi ni siquiera hechos por redactores especializados, y horarios marginales en las radios (Tiempos Violentos de FM Rock&Pop y Vórterix Metal, siguen saliendo los domingos a las 22), ¿qué escena puede desarrollarse con esa difusión?
Igualmente, V8 siguió adelante. Y en 1983 saca la primera placa: Luchando por el metal. Haciendo trinchera de lo mal visto por hippies y conchetos, nos dejó terribles canciones como Destrucción, Brigadas metálicas, Tiempos metálicos, Parcas sangrientas.

Harto de crisis y de escuchar
Propuestas que no servirán
Me hundo en el barro
De la maldad
Se aproxima el final
(…)
Basta de engaños
De pensar y actuar
Como quieren los demás
Demencia sin causas
¿Quién las frenará?
¿Quién se arriesgará a negar?

Fragmento de Tiempos metálicos, V8, Luchando por el metal, 1983.

El siguiente fue Un paso más en la batalla de 1985. Allí una banda más madura musical y líricamente hablando, entró en una crítica más concisa a la sociedad de posguerra y vuelta a la democracia y la pasividad ante la debacle económica del gobierno alfonsinista. Se destacan: Deseando destruir y matar, Cautivos de un sistema, Lanzado al mundo hoy, Ideando la fuga, Camino al sepulcro y Momento de luchar.

Pues estoy cansado del llanto
que nunca algo me dio.
De la calma, y la paciencia
ante la represión.

Ya es muy tarde, para soñar
es el momento de despertar
Las palabras y las flores,
nada pudieron cambiar
es el momento de luchar.
Fragmento de Momento de luchar, V8, Un paso más en la batalla, 1985.

A partir de allí vino la debacle, al motor le empezaron a fallar los cilindros. Un viaje caótico a Brasil, la injerencia de las drogas y su posterior recuperación en ‘la senda del Señor’, marcaron el final de la primera gran banda metalera. A la vuelta de Brasil ya no estaban ni Rowek (conformaría Rata Blanca junto a Walter Giardino, que también pasó por V8, pero no coincidieron en ella) ni Osvaldo Civile (formaría Horcas) y comenzó el desfile de músicos otra vez. Igualmente la dupla Iorio-Zamarbide se las arregló para sacar en 1986 El fin de los inicuos. Disco que estuvo atravesado por la polémica en torno a las letras cristianas y al mito del agua bendita en los shows. Más allá de eso, hubo grandísimas letras de impronta anti católica y otras que anticiparían el tiempo de los alzamientos carapintadas como La gran ramera, Ciega ambición, El vivo sustento del inquisidor, Antes que los viejos reyes y Reina ciega.

Seres dañados sujetos al mal,
mutilaron a quien quiso amar,
cambiar, renovar o tan solo reír.

Con falsas historias, quisieron callar
las almas que en la inmensidad del mar
ahogaron el grito que desvaneció su vivir.

Rompe tus horas pensando, antes que los viejos reyes
entonen un falso himno de amor,
y su resplandor queme almas inocentes.

Fragmento de Antes que los viejos reyes, V8, El fin de los inicuos, 1986.

El ácido argentino

La impronta anti cristiana fue más fuerte y Ricardo no bancó la caracterización de banda evangélica que devino para V8 con El fin de los inicuos. La banda llegó a su fin, pero pariría de la división otras muy importantes: Logos y Hermética.
Atravesado por la explosión del thrash metal de la costa oeste norteamericana de tan solo un lustro antes (Metallica, Slayer, Megadeth, Exodus, entre otras), Iorio se asocia al guitarrista Antonio Romano, y junto a Claudio Castro en voz y Antonio Scotto en batería (antes había estado Fabián Spataro), dan vida a Hermética, que al día de hoy la indiscutible más grande banda del rock pesado de las pampas.

Decíamos alzamientos carapintadas, agreguemos hiperinflación para pintar el desbarranco alfonsinista. Sigue el posterior ascenso menemista. Consenso de Washington y globalización, relaciones carnales, creciente deuda externa, el desguace del estado con privatizaciones, convertibilidad, cierre de ferrocarriles y pueblos fantasmas en el interior, muerte de la industria nacional, desocupación, todo en el contexto del quinto centenario de la invasión genocida católica-española, sumado a la fantochada mediática y la fiesta de la pizza con champán. Hermética con las letras de Iorio, la voz de O’Connor y la música de Romano superó cualquier expresión artística que intentó hacer una radiografía del país y la vida de la clase trabajadora suburbana.

En el inmediato 1989 se metieron a grabar el primer disco, homónimo, sin saber si podrían terminarlo por la hiperinflación. Es de mal gusto ponerse a elegir canciones destacadas. Hay que nombrarlas a todas: la auto reflexión se hace presente con Cráneo candente; la crítica a la imposición cultural de los ‘90 que se venían en Masa anestesiada; nuevamente la denuncia al pacto militar-clerical con Desterrando a los oscurantistas; la exposición del sometimiento al capital internacional en Víctimas del vaciamiento; el llamamiento a la juventud dormida en el ‘himno’ Tu eres su seguridad, y también en Sepulcro civil y Yo no lo haré; la animalista Vida impersonal; la territorial “para los amigos del barrio” Desde el oeste; la reivindicación a la lucha de los ’70 y los 30.000 en Para que no caigas; el rechazo al metal comercial y anticipo a la posterior división de la escena entre “verdadero” y “falso” metal en Deja de robar. Encima, incluyó un EP de covers que no fueron ninguna pavada: Vencedores vencidos de Los Redondos, Ideando la fuga y Destrucción de V8, Cambalache de Enrique Santos Discépolo (con voz de Iorio), No Class de Motörhead y Porque hoy nací de Manal.

Resistirse al sucio poder, es vivir sin temer.
Salirse del molde oficial, ganar o perder.
Desaparecer.

Víctimas de víctimas transcurren sin pensar,
que día a día el desierto va creciendo.
Y el descontento del joven trabajador,
será su perdición.
Fragmento de Para que no caigas, Hermética, homónimo, 1989.

Luego de la indispensable gira presentación por el interior y países limítrofes del álbum debut, Hermética saca en 1991, Ácido argentino. Antonio Scotto había sido reemplazado por Claudio Strunz, en lo que fue la conformación definitiva de la H. Y fue, un discazo. Otra vez, hay que nombrar todas: tenemos escape libertino en Robó un auto y Atravesando todo límite; la memoria del genocidio colonial en La revancha de América y Memoria de siglos; la casi guevarista (¿habla de ‘el hombre nuevo’?) o por lo menos anticipatoria de la generación post 2001 Predicción; la traición del ‘Tigre de los llanos’ en Vientos de poder; la rutera Del camionero; la clasista Gil trabajador; la del aguante metalero Evitando el ablande; otra vez la territorial En las calles de Liniers; y por último la instrumental De Pismanta a Bauchaceta.

Masticando esta siniestra heredad,
prisionero estoy en mi ciudad natal
donando sangre al antojo de un patrón
por un mísero sueldo

Con el cual no logro esquivar
el trago amargo de este mal momento.
Mientras el mundo, policía y ladrón,
me bautizan sonriendo, gil trabajador.
Fragmento de Gil trabajador, Hermética, Ácido argentino, 1991.

Con el recuerdo fresco de la última celebración del día de San Cayetano, parroquia ubicada justamente en el barrio porteño de Liniers, imposible no mencionar lo que nos decía el Iorio de los ’90 sobre la desocupación y el fervor por el ‘patrono del trabajo’:

La idolatría populosa se dibuja en largas filas
para adorar y no pensar.
La piedra muerta del desvío falsamente milagrosa
sigue ocultando la verdad.
Fragmento de En las calles de Liniers, Hermética, Ácido argentino, 1991.

Ácido argentino va estar siendo homenajeado por Malón los próximos 22, 23, 29 y 30 de septiembre en el Teatro Flores. Más información en: https://www.facebook.com/acidoargentinoaniversario

Con Ácido llegaron la mayor difusión mediática y sus consiguientes conciertos en estadios. También por esta época se da la inclusión de covers, también himnos clasistas, del palo folclórico como Si se calla el cantor del recientemente difunto Horacio Guarany y De los pagos del tiempo del enorme don José Larralde. Esto sería el preanuncio de la genial fusión triple de lo rioplatense (por lo porteño tanguero), lo campestre y el heavy metal, correctamente denominada metal criollo.
En 1994 sale Víctimas del vaciamiento, el cual fue el álbum de estudio final de Hermética. Yendo de menor a mayor en cada producción, este es el disco que mejor suena de la H y con letras también más elaboradas y reflexivas. También despuntan algunas llamaditas de atención para comprender el Iorio de hoy. Tenemos: las del aguante metalero en Soy de la esquina, Buscando razón (no apta para rolingas) y Ayer deseo, hoy realidad; la mirada ecologista y por el desarrollo sustentable en Otro día para ser; la denuncia a la corruptela menemista en Olvídalo y volverá por más (se estaba cocinando el ‘Pacto de Olivos’ y la reelección de Carlos Saúl); la que llora una amistad trunca cual tanguero Traición; el clasismo (el pueblo pobre en hospitales públicos y doctores que se aprovechan) en Hospitalarias realidades; la crítica al servicio militar obligatorio (ese año ocurrió el “caso Carrasco”) en Del colimba; la zamba, muchos dirán “en joda” pero igualmente es repudiable por machista y explícitamente homofóbica Moraleja; lo cierra la instrumental oscurísima

Tano solo.
Toda joven que asista
brinda ocasión,
de ordenarle se desvista
pa’la observación.

Experimentan sus drogas
buscando error,
total el pobre no es noticia
vivo, enfermo o muerto.
Fragmento de Hospitalarias realidades, Hermética, Víctimas del vaciamiento, 1994.

El sueño amasijado

Un triste y caótico show en Morón, antes de que salga Víctimas del vaciamiento, en el mismo 1994, dejó el un chico muerto por electrocutamiento. El propio disco fue dedicado a la memoria de José Luis Damián, que tenía solo 17 años y perdió la vida viendo a Hermética. Vale destacar que a diferencia de otras tragedias del rock (principalmente con el caso Bulacio), los Hermética se pusieron a disposición de la familia damnificada, pusieron la jeta: fueron al velatorio y pagaron los costos del mismo. Igualmente la familia hizo lo correcto al llevar a juicio la búsqueda de verdad por su hijo. Lamentablemente la justicia cortó el hilo por lo más delgado y pagó la banda lo que no pagaron ni boliche, ni productora, ni municipalidad en cuanto a responsabilidades. En lo que debería haber sido el gran año y el estrellato definitivo de la H, 1995 significó el final del sueño. Fue un agitado verano de trapitos al sol entre los miembros “dirección autoritaria” (de Iorio) sin contemplación de puntos de vista de demás, “está quemado” o “no es el tipo de cuando arrancamos” esgrimían públicamente en los medios especializados; después en el juicio por el chico muerto declararon: “Nosotros somos simples empleados de R. Iorio”. ¿Cómo era entonces?, eran una banda de iguales y reclamaban esa igualdad, pero cuando los corrió la justicia por temor a la condena se lavaron las manos y eran músicos contratados a sueldo? De la otra parte, Ricardo lloraba cual carmelita descalza la traición, el “premeditaron apartarme”. El juicio determinó la culpabilidad dolosa de Iorio y el embargo de los derechos sobre las canciones de Hermética (todas las letras de su autoría, más de la mitad compuestas por él solo, y otras tantas en sociedad con Romano). La cuestión es que la Hermética de Iorio-Romano-O’Connor-Strunz, devino en un Malón de Romano-O’Connor-Strunz, y apartado Iorio intentando formar Almafuerte. Tres cuartas partes de la banda en un bando, y el cuarto restante en otro. Resulta más que evidente, al menos el personalismo.

Resurrección indiana

Inmediatamente Ricardo, para no ser menos que sus ex compañeros ahora competidores, buscó a su tal vez más grande socio: Claudio Marciello, otro ítalo descendiente de San Justo. Y junto a Claudio Cardacci en batería, sacaron la primera placa de Almafuerte: Mundo guanaco. Leamos de nuevo: Iorio, Marciello y Cardacci. Así bien tano de zona oeste fue la vena del primer Almafuerte. Sumado al componente gaucho, originario y tanguero, y la inevitable referencia al original Almafuerte, el escritor de fines de siglo XIX Pedro Bonifacio Palacios.

Las sobresalientes de aquel nuevo debut de Ricardo: las de los vericuetos suburbanos y la droga Dijo el droguero al drogador, la clasista El pibe tigre, los poemas de Palacios Como los bueyes y Buitres, el tango de Cátulo Castillo reversionado metal Desencuentro al igual que la del ‘Pampa’ Larralde (que no se grabó en estudio con la H) De los pagos del tiempo, la reivindicativa de pueblos originarios Sentir indiano que se contradice con la tradicionalista Zamba de resurrección (por la chicana “con el malón traicionero”).

Sentimiento indiano,
orgullo nativo.
Han parido este canto en el corazón mío.
Que exaltar tu origen
aborigen intenta.
Sangre nueva de la raza
que aún ser libre sueña.

Del malinche es la maldición,
del huinca el gualicho.
Del Dios blanco el terrorismo,
Satanás y Cristo.
Fragmento de Sentir indiano, Almafuerte, Mundo guanaco, 1995.

Al siguiente año se publica Del entorno, posiblemente el primer trabajo que se presenta como auto referencial y tribunero para la escena metalera en los años del auge de la cumbia en la segunda mitad de los noventa. Se iba delineando el personaje, no obstante, dejó muy buenas composiciones metaleras y letras características. También se vislumbraron con este disco las primeras grandes contradicciones. Por un lado canciones con las reivindicaciones de antaño. Y por otro esas mismas canciones empiezan a perfilar la confusión nacionalista. Recomendables: la crítica a la succión al pueblo en Hacia el abismo, la denuncia a las represiones del menemismo Por nacer, la reivindicación a la lucha por los derechos humanos en Los delirios del de facto, la costumbrista campera Amistades de tierra adentro, la pincelada de fin de siglo (otra vez destila la homofobia) 1999, y la denuncia de persecución a metaleros en las calles por fuerzas del orden en Presa Fácil.
Después, parece no importarle.
A quién, parece no sentir.
Tal vez, porque guardando el pan.
Se cree, dueño del buen vivir.

Pobre de él.
El orejero cipayo del patrón.
De quien decreto o palazo manda
Sea ley.
Por mantener a resguardo el botín,
de los que matan con hambre
a la Nación.
Fragmento de Por nacer, Almafuerte, Del entorno, 1996.
Me ha dictado la razón.
Cantar en repudio
al genocidio ejecutado.

Porque no olviden.
Porque recuerden.
Aún, los que hoy mismo,
engendrados fueren tal vez.
La impunidad,
del perro guardián.
Fragmento de Los delirios del de facto, Almafuerte, Del entorno, 1996.

En 1997, en una tangente del desarrollo de Almafuerte, Iorio se asoció al bajista de Los Fabulosos Cadillacs, Flavio Cianciarullo y juntos hicieron un discazo, Peso argento. Álbum que además incluyó participaciones de León Gieco y Rubén Patagonia. Un disco que estuvo atravesado completamente por la reivindicación al indígena, la denuncia al genocidio constante perpetrado por la Iglesia y la colonización de América, y el estado y latifundistas en la Patagonia, además de cuestiones referidas a derechos humanos, dictadura y régimen de opresión burguesa. Para escuchar: Allá en Tilcara, Nacido y criado en el sur, Rio Paraná (voz de León Gieco), Ramón el indio hereje, Cacique Yatel (voz de Rubén Patagonia), Para pocos de los muchos y De mandadores y mandados.
A quien advierte la farsa,
Yo quiero sumar mi voz.
Junto a la indiana, que herencia reclama,
Por fuerza de la razón.

Cuando tenga la tierra,
Sueña el indio ese día,
Y se sigue historiando
Injusticia sufrida.
Fragmento de Para pocos de los muchos, Iorio-Flavio, Peso Argento, 1997.

También fue en ese 1997 que las Madres de Plaza de Mayo cumplieron 20 años de lucha y recordado es el homenaje que le hicieron muchos célebres del rock nacional. Entre ellos ni más ni menos que Ricardo Iorio, que usó palabras del escritor Almafuerte para homenajearlas.

A su vez participó Iorio en la canción El embudo de León Gieco junto a Mercedes Sosa, Ricardo Mollo, Gustavo ‘Chizzo’ Nápoli y Gustavo Santaolalla, entre otros.
Y los parques nacionales
Parecieran extranjeros
Porque ahí somos forasteros
Los nativos y locales
Y en sus bosques colosales
Sucede que en ocasiones
Se convierten en tizones
Los leños que nadie saca
Y andan con bosta de vaca
En los ranchos los pobres
Fragmento cantado por Iorio de El embudo, León Gieco, Orozco, 1997.

Ya en 1998, Almafuerte luego del empujón del codearse Iorio con Gieco, Mollo, etc., firma contrato con Interdisc, perteneciente a la discográfica internacional Polygram, que luego fue comprada por Universal. En ese año sale publicado el disco homónimo (Walter Martínez reemplaza a Cardacci en la batería), que incluyó los clásicos Almafuerte, Triunfo (chicana por la separación de Malón) y el himno almafuertero Se vos, la reivindicativa de un Robin Hood adolescente Niño jefe, la reencarnacionista Del más allá y la “inocente” federalista, donde aparece por primera vez el peronismo expresado por Iorio en una referencia machista patriarcal Ser humano junto a los míos.
Recuerdo muy mío que no he de guardarme
cantándote estoy niño jefe.
Tal vez por ser bruto no puedo olvidar
y prefiero quebrarme a doblarme.

Yo vi a la villa marchar
en reclamo de tu cuerpo
muerto por balas pagadas
con lo pagado de impuestos
Fragmento de Niño jefe, Almafuerte, homónimo, 1998.

Luego de retomar la senda del éxito perdido post separación de Hermética, en el año 1999 Almafuerte sacó A fondo blanco. Tal vez el último gran disco. Mostraba la madurez que había alcanzado el grupo. Marciello se convertía en el mejor intérprete de los pareceres musicales de Iorio. Cierto es, como dirán los thrasheros, fue el disco que empezó a suavizar el sonido. Pero bienvenido sea ese suavizamiento porque significó el principio de la simbiosis perfecta entre rock pesado y música autóctona que logró el exquisito guitarrista, a favor de las letras y la mejor voz de Ricardo. Las más recordables de esta placa: la rutera en Convide rutero, el himno a la amistad entre metaleros de A vos amigo, las del agite en Aguante Bonavena y en Hoy es, el homenaje a la sufriente vida de los no reconocidos héroes de Malvinas de El visitante (banda sonora de la película homónima con Julio Chávez), y las tangueras Tangolpeando y La llaga.

Olvidar
Yo sé bien que no podes
Como la sociedad olvida
Que fuiste obligado a marchar
En su defensa.
Recordando el mal momento
atrincherado en tu habitación
soledad, humo y penumbras
despertares de ultratumba.
Apocalipsis del sustento interior
andar sin encontrarle alivio al tormento
desesperante
mórbida aflicción
del visitante
y su castigo.
Fragmento de El visitante, Almafuerte, A fondo blanco, 1999.

Piedra libre al facho

El año 2000 fue el del comienzo abierto del desbarranco. En cuestiones internas de la banda, Walter Martínez se aparta y su lugar de baterista es cubierto por Bin Valencia. Increíblemente, cuando había recuperado la estima y el reconocimiento de sus pares del rock nacional (recordemos el ‘los hippies que se mueran’ que tantas puertas cerró) y cuando el país se encaminaba a la crisis abierta y la insurrección popular reclamada desde V8 y continuada en Hermética y primeros discos de Almafuerte, Iorio no es que se iba al mazo, sino que empezó a jugar con las cartas del enemigo. Primero una fatídica entrevista con la Revista Rolling Stone.

“Yo creo que debe haber pocas personas que sean judías que sepan tanto de judaísmo como yo. Y si hay algo que valorizo de mi Nación es el libre culto. El libre culto hace bien al orden social. Lo que pasa es que nos falta tiempo de desarrollo. Somos una sociedad que se independizó de España hace apenas 200 años. Pero para nada estoy en contra de nadie. Estoy a favor de todos. Que prefiero a los pecadores antes que a los santos, sí. Pero es bueno que haya diversidad religiosa. Eso sí: si vos no sos judío, no me vengas a cantar el “Hava naguila” en la fiesta judía. Y si vos sos judío no me vengas a cantar el Himno, la concha de tu madre. ¿Me entendés? Cada lechón en su teta es el modo de mamar. Lo que no me gusta es que a mi país traigan guerras intestinas de otros lares. Y eso se evita siendo argentino. Ojalá los políticos se dieran cuenta.”
Fragmento de palabras de Ricardo Iorio en la Revista Rolling Stone N°24, marzo de 2000.

Víctor Ramos, director del INADI en aquellos años le inició una demanda a la cual se acoplaron la DAIA y la AMIA. Algunos rockeros como Mollo y Gieco esbozaron las primeras defensas de “es un bravo, un loco, se va de boca, pero es buen tipo”. Declaró haber sido malinterpretado en sus palabras y que no era antisemita. La justicia desestimó la causa y todo quedó ahí.
No obstante, en 2001 salió el siguiente disco de Almafuerte. Si te sorprendiste de esas palabras a una revista, agárrate. Piedra libre fue sin dudas el más polémico. Si bien siguen habiendo canciones para recordar y escuchar como el homenaje a Roberto Arlt y sus Aguafuertes porteñas con Las aguas turbias suben otra vez, o la rutera-turística de Allí en San Juan, y también la continuidad de la subidora de autoestima Se vos en Por ser yo. Pero lamentablemente se destacan la peronista derechista Orgullo argentino y el homenaje al coronel (líder de los alzamientos carapintada) Mohamed Alí Seineldín en Cumpliendo mi destino.

Orgullo argentino quiero expresar
con este recite que supe heredar.
Por ser quien no olvida y no ha de olvidar,
patria, bandera y sentir nacional.

No te enganches con la ficción.
Arma que esgrime el mentidor.

No es cualquier cosa tener razón.
Es dar la vida poniendo el pecho.

Yo estoy clavando mi talón
pues no soy carne para salchichas.
Sé que mucha gente linda
dirá que me saltó la ficha.

Cumpliendo un sueño de niño estoy,
cantando el nombre de Juan Perón.
Pues de mi tierra fue benefactor.
Y no seré yo quien lo olvide.

Premia la tele su crimen breve.
Y qué me importa, si llevo torta.
Letra de Orgullo argentino, Almafuerte, Piedra libre, 2001.

Siempre me opuse a que me pase.
Tener que callar la verdad por miedo.
Por eso perdí amigos y me gané el desprecio,
de los muchos jodidos que hay en mi suelo.

Prefiero a José Larralde, que al Che Guevara.

Guardo de un hombre grande,
Guerrero nacional que hoy tienen preso.
Puede haber caballo verde mas no uno de ellos honesto.
Y en ésta, mi canción, lo manifiesto.

Estas verdades me llegan por intuición,
pues jamás nunca a mi me hablo el corazón.
Y sigo en esta huella cumpliendo mi destino.
Será pecado sentirse argentino.
No lo sé.
Díganmelo ustedes.
Malditos mentidores.

Letra de Cumpliendo mi destino, Almafuerte, Piedra libre, 2001.

La frase original del golpista fallido y nacional-corporativista (por no decir con mayúsculas, FASCISTA) Seineldín era: “Puede haber caballo verde mas no un judío honesto”. Además el diseño de la tapa del álbum es más que provocador: una mano negra, una blanca y una roja, sobre una cruz con los colores patrias. ¿Qué le faltaba para hacerlo más explícito? ¿La consigna ‘tierra, pureza y sangre’?

Nada artísticamente inocente lo fue de Ricardo Iorio teniendo en cuenta que fue previo al estallido de la crisis del 2001 y posteriormente se daría el ascenso del líder peronista represor Eduardo Alberto Duhalde como presidente. Contradiciendo la postura del actual Iorio, la imagen más famosa, del militante popular Darío Santillán, previa a ser asesinado en la Masacre de Avellaneda, incluye el logo de Hermética y las caras de Claudio O’Connor y Ricardo Iorio.

Desbarranco total del personaje

Pasada la crisis y garantizada la paz social (con la sangre de Darío y Maxi) en los gobiernos de su amado peronismo con los presidentes Duhalde y Néstor Kirchner, Ricardo Iorio y Almafuerte, vuelven a sacar otro disco. Ultimando, octavo álbum de estudio de Almafuerte. Por problemas de tendinitis, desde este disco Ricardo dejó de tocar el bajo, y el puesto vacante fue cubierto por Carlos Roberto ‘Beto’ Ceriotti. Ya Iorio en su ‘exilio interno’ de Sierra de la Ventana, las canciones se centran en lo rural como Ruta 76 y Con rumbo al Abra, y otras destilan cada vez más nacionalismo (exacerbado y con referencias machistas también) en Patria al hombro, Ultranza y Yo traigo la semilla.

Poco importa el destino de aquella generación
Porque no hinche la labor de sus antepasados
Desde que ya hay memoria, ya hay tradición
Y desde que esta existe,
Ya hay patriotismo, y de esto nacionalidad.

El pretérito obliga, escarmienta, ilumina
Y envalentonada, menospreciada no constituye
Profanación, sino intento de suicidio.
Fragmento de Ultranza, Almafuerte, Ultimando, 2003.

En aquellos primeros momentos de este siglo, la difusión de Iorio y Almafuerte era escasa, teniendo en cuenta los conflictos alrededor del personaje con la entrevista de Rolling Stone y los siguientes polémicos discos, lo que lo transformó para los jóvenes en una suerte de mártir de los medios, ‘por decir verdades’. Lo cual sumado a la correcta historia previa épica de V8, Hermética y el Almafuerte gaucho-indigenista vinculado a Gieco y las Madres, acrecentaron su imagen. También un suceso trágico, arriba de improviso a la vida de Iorio, Ana Mourín, su compañera desde fines de los ’80, se suicidó. No obstante por aquellos años da esta imperdible entrevista donde queda desnudo todo su manifiesto de odio racial, xenófobo y patriarcal, donde incluso hace un llamamiento a un segundo genocidio:

“Mi solución es que hubiese una Guerra. Acá en Argentina. Que mueran 50 mil personas antes de que lleguen los derechos humanos. Al otro día van a ir todos los pibes a la escuela tomando distancia y con la corbatita. Si no sigamos en esta onda ‘Rebelde Way’que nos enloquece, y ‘Mambrú’, está todo bien loco, no pasa nada.”
Fragmento de palabras de Ricardo Iorio a Tiempos violentos, FM Rock&Pop, fines de 2003.

Pato criollo. A cada nota una cagada. Los grandes medios se cierran a difundir aún más a tan polémico personaje. Apartado de cámaras y micrófonos importantes, Almafuerte recupera cierta tranquilidad y sigue en el camino de shows casi todos los fines de semana en CABA, GBA e interior del país.
En 2005 sale 10 años, un registro en vivo de Obras de ese año con los clásicos de la banda, que no incluye las canciones más polémicas. Para el año 2006 vuelven a entrar al estudio y parieron Toro y pampa, un disco que baja el tono a la impronta nacionalista y se centra en canciones rurales, la problemática de los caminos y las contingencias climatológicas en Pensando en llegar, Vencer el tiempo; la vuelta a la amistad en Toro y pampa; también a lo territorial Dónde está mi corazón y al reencarnacionismo De la escuelita (por la Escuela Científica Basilio); la exposición de la degradación social-cultural en El siglo del gran reviente; las jocosas pero igualmente por momentos desagradablemente machistas La máquina de picar carne y Cosas que pueden pasar (se burla del aborto clandestino) y las sufrientes auto referencias casi tangueras en Debes saberlo y Unas estrofas más. El álbum cierra con el instrumental guitarrero de Marciello Sopla el pampero. Vale decir que justamente a medida que el guitarrista crece como compositor, parecería que Iorio decae como letrista.

Devastadores del consciente general
Intentan hacerme sentir
Un mal pensado

No he de negar
Que lo más duro no ha llegado para ellos
Pero yo no siento miedo
Quiero aprender a estar con la nada
Frente a frente
Para vencer

Vencer el tiempo
Vencer el tiempo
Vencer el tiempo de tolerancia cero
Fragmento de Vencer el tiempo, Almafuerte, Toro y pampa, 2006.

Toro y Pampa, si bien como se muestra no esquiva el bulto y sigue jugando con la polémica, entra en un gris, es una suerte de desteñida del discurso nacionalista conservador abierto. Suavizado el discurso, es la llave de la puerta de los medios. Así fue que lo rescató Beto Casella y le dio pantalla a un personaje que le garantizaba rating. Fueron las entrevistas de fin de año en C5N de 2010, 2011, 2012, y 2013. Iorio se volvió mediático y por consiguiente, en un meme de las redes sociales. El público tradicional heavy se dividió entre los que ya lo consideraban un “imbancable”, un “quemado” o un abiertamente facho, y quienes seguían bancándolo. Igualmente no afectó negativamente en nada, sino que más bien benefició a la banda el mediatismo del líder, puesto que amplío su llegada y pasó a hacer shows cada vez más concurridos.

En 2008, en si fueron los Almafuerte, pero a título personal de Iorio, sacaron Ayer deseo, hoy realidad, un disco de covers homenajeando al rock nacional. Imperdibles las versiones de Solitario Juan de Pappo’s Blues, Ritmo y blues con armónica de Vox Dei, Durazno sangrando de Invisible y Mariposa de madera de Miguel Abuelo.
Aprovechando el empujón mediático en junio de 2013, desbordó el estadio de fútbol de All Boys en el barrio porteño de Monte Castro, show más convocante de la historia de Almafuerte, y de todo el metal en más de 20 años (tomando como referencia el Vélez de Rata Blanca de 1991).

Antes en 2012, Almafuerte lanzó su último disco de estudio hasta el momento: Trillando la fina. ‘Los equipos que ganan no se tocan’ se dice en el fútbol, y así lo tomaron, la fórmula ganadora de Toro y pampa no solo se mantuvo firme, sino que se profundizó. En cuanto a sonido (hubo claramente más plata para la producción) y composición de Marciello también creció. Las letras se centraron en la vida rural, y en los viajes de Iorio arriba de su camioneta por tierra adentro por el suroeste de la provincia de Buenos Aires y La Pampa. De este álbum, que es muy ameno y salvaría la imagen (buena) de Iorio a recordar, se destacan las cartográficas Pa’l recuerdo y Mamuil Mapú, la denuncia a Monsanto de Glifosateando, y las reflexivas Si me ves volver y Mi credo.

Paredón y después

A la salida de Trillando la fina y la saturante aparición mediática del Iorio personaje, en lugar del Iorio músico y letrista, le siguió un éxito comercial creciente. Incluso al día de hoy sin Almafuerte, sigue como IORIO solista llenando estadios y vendiendo discos. En junio de 2015 sacó Atesorando los cielos, álbum que incluye reversiones de temas propios en V8, Hermética y colaboraciones de Ricardo para otras bandas como la dedicada a su difunta esposa Justo que te vas (grabada junto a la banda Polvo de ángel), también covers en castellano de Black Sabbath, Budgie (banda galesa de fines de los sesenta) y el dúo pop sueco Roxette. Además de temas propios inéditos.

En diciembre de 2015 se anuncia el impasse temporal, en principio solo por 2016 de Almafuerte. Posteriormente trascendieron rumores de una pelea de Iorio con Marcelo Caputo (manager de Almafuerte desde sus comienzos en 1995). Más tarde el propio Iorio confirmó en una entrevista que la discusión se dio en torno a una presentación pactada en un centro de la Túpac Amaru.

“Tuve una agarrada ahí porque parece que los que están acompañándome a mí hace tantos años no advirtieran el sentido de mi fundamento. ¿Cómo me vas a hacer tocar para Milagro Sala dos meses antes de las elecciones? Me pareció una reverenda patada, una manera de probar hasta dónde lo puedo aguantar. Que les toque el ‘Che’ Guevara les dije, y me rajé de ahí hermano.”
Fragmento de palabras de Ricardo Iorio a Radio El Sol, mediados de 2016.

Antes, en junio de 2015 había visitado el programa en C5N del polémico Baby Etchecopar, a quien más de una vez dijo admirar.

Aparentemente sin Caputo y sin Almafuerte, Ricardo anda desde hace poco más de año y medio ligero de equipaje. Tal es así que empezó a desandar un camino de apariciones públicas cada vez más polémicas. Para empezar en plena crisis laboral a causa de las medidas del entrante gobierno neoliberal de Cambiemos y con la cómplice tregua de la CGT, fue justamente a la sede de la central obrera a dar una charla.

Luego, empezó a recorrer programas radiales a realizar campaña pública para el Proyecto Segunda República, otra organización de tufillo filo fascista liderada por Adrián Salbuchi. Incluso también visitó el propio programa de radio de Salbuchi.

Por último, en el inicio a la campaña de las recientes PASO, se difundieron las declaraciones, en las cuales con su verborragia característica, se las agarró con los derechos humanos, la reinstalación de la teoría de los dos demonios, incluso se tomó la atribución de atacar a otros artistas como el Chaqueño Palavecino o la banda de rock La Renga, o Diego Maradona. Una verdadera “ensalada de soretes” la que viene dando vueltas en su cabeza.

¿Corto de memoria tal vez? En el año 2011 promocionó desde la pantalla del programa de Casella el show de fin de año donde tocaría, acompañando a Almafuerte, Gustavo ‘Chizzo’ Nápoli. Se agotaron las entradas y fue el mejor anfitrión posible con el guitarrista y cantante de la banda de Mataderos.

Los puntos de “hermandad” entre Iorio y Biondini, se originan en los tempranos ’90. En un primer momento se da a partir de las creencias religiosas de ambos. La canción Vida impersonal, incluida en el álbum de Hermética, Ácido argentino, es el primer manifiesto público de la adhesión de Iorio al reencarnacionismo. A su vez Biondini se hace llamar Kalki, que hace referencia al último avatar del dios hindú Vishnú, y representa a “aquel que viene a poner fin a la era oscura y a imponer la era de la rectitud en la ley moral”. Es conocida la vinculación de jerarcas del nacionalsocialismo alemán con el esoterismo y las religiones asiáticas. Incluso la cruz gamada, popularmente conocida como esvástica, es tomada de la svastika(en sánscrito), símbolo que está asociado a la divinidad o Brahman y también al concepto de samsara o reencarnación y al padre sol o Suria, ya que sus brazos representa los rayos del sol.

Luego, como ha ido demostrando este artículo, se da el fuerte viraje ideológico de Iorio, partiendo de la defensa de la Memoria y causas populares, para llegar a proclamarse peronista hacia el final de los ’90, nacionalista (o “ultranacionalista”) en los 2000. Y estos últimos dos años este ascendente abiertamente fascista. Así mismo es el camino recorrido por Alejandro Biondini, que al romper con el Partido Justicialista en 1990, funda el Partido Nacionalista de los Trabajadores (PNT). Prohibido por la justicia por considerarlo directamente nazi, le cambian el nombre a Partido Nuevo Triunfo, para sostener las siglas, e igualmente fue rechazado por sostener la ideología de odio racial. Luego de militar en una pseudo clandestinidad e ir fundando y disolviendo partidos, a mediados de la década pasada se formó Bandera Vecinal, agrupación por la justicia electoral aceptada. En las PASO del pasado 13 de agosto, fueron votados por tan solo 28.448 bonaerenses.

En las palabras del propio Ricardo Iorio de la entrevista compartida más arriba hecha por Gustavo Olmedo en Rock&Pop:
“Say no more, como dijo Charly García, say no more, no digas más nada, que ya sabemos quien sos.”

Y para quienes hayan leído esta nota, también como dijo Ricardo:
“Ha llegado la época de poner parámetros y definirnos. Y es la época de definirnos.”
Lxs metalerxs, lxs rockerxs, lxs jóvenes, ¿vamos a seguir sin definirnos? ¿Vamos a seguir dando cabida, escuchando, yendo a ver y comprando discos a este tipo? Quedémonos con el Ricardo Iorio histórico, el de V8, el de Hermética y el de Almafuerte de fin de siglo pasado. Al actual, hay que abiertamente desecharlo.







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