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Red Internacional

Ante el aumento exponencial de casos de Covid-19 el gobierno provincial implementó el pase sanitario en transporte público de media y larga distancia con el objetivo de incentivar la vacunación. Mientras, miles de personas no pueden acceder a un esquema completo por falta de recursos.

Viernes 28 de enero | 19:29

La medida que rige para toda la provincia de Buenos Aires, dispone la obligatoriedad -para mayores de 13 años- de acreditar el esquema de vacunación con al menos dos dosis contra la COVID-19. El texto publicado en el boletín oficial el 26 de enero explica que es un “requisito obligatorio para la utilización de servicios públicos de transporte de pasajeros por automotor, de carácter regular y/o especializado, aledaños a Ciudad Autónoma de Buenos Aires (media distancia) y servicios interurbanos y/o rurales de larga distancia.”

Afectará a miles de trabajadoras y trabajadores que viajan grandes distancias a diario para llegar desde los lugares donde viven hasta sus trabajos. Quizás el caso más emblemático sea el de la CABA, donde casi la mitad (48,5%) proviene de distintas zonas del Gran Buenos Aires, o las miles que viajan a trabajar o a hacer trámites en La Plata, como desde cualquier otra zona hacia parques industriales ubicados en diferentes cordones del conurbano, que desde hoy deberán acreditar las dos dosis.

El llamado “Pase libre de Covid” debe presentarse al comprar el pasaje y en el momento de abordar. En este sentido los gobiernos nacional y provincial dispusieron en enero y diciembre respectivamente, restricciones similares para participar en eventos masivos. Medida ampliada en la provincia para un número mayor de actividades que afectan a trabajadores y trabajadoras que realizan tareas de atención al público, o para quien realice trámites presenciales tanto en organismos públicos como privados.

Paralelo a estas medidas, se eliminó el aislamiento para contactos estrechos de personas contagiadas con Covid-19, para “no afectar la normalidad” en los lugares de trabajo, cediendo así al reclamo de las patronales que machacaban con el “elevado nivel de ausentismo” y los “problemas de producción” que implicaba esa correcta medida sanitaria dispuesta para cortar cadenas de contagio. Sumado a esto, el Pase libre de Covid impulsado "para que la gente se vacune", puede dar la falsa idea que quienes tengan las dos dosis de alguna vacuna estarán exentas de contagiarse y contagiar a otras, algo que ya quedó empíricamente desmentido con el virulento ingreso de Ómicron en los últimos meses.

El pase sanitario por un lado y la suposición de que toda persona que aún no se haya vacunado no lo hizo porque “no quiere” resulta un problema importante para un enorme sector de la población trabajadora. Si bien es cierto que en el país (como en el resto del mundo) hay muchas personas “anti-vacunas” que contra todo criterio epidemiológico y evidencia científica deciden no vacunarse y realizan “campañas” de desinformación para evitar que otros se vacunen (y llegan incluso a negar la existencia misma de la pandemia), muchas de las personas que aún no se vacunaron o lo hicieron de forma incompleta tienen otros motivos menos “ideológicos” y más vinculados con las duras condiciones que les impone la realidad a diario.

La provincia de Buenos Aires y en particular el conurbano bonaerense tiene miles de barrios y asentamientos alejados de los centros urbanos, donde no existen centros de vacunación. Allí las campañas mediáticas con información confiable no llegan y el acceso a mails o whatsapp para turnos son impensables. Según denuncian las y los trabajadores de la Salud de la provincia, muchos esquemas de vacunación no pueden completarse debido la dificultad de las familias para trasladarse a hospitales o centros de vacunación, la enorme mayoría de las veces lejanos a los lugares donde viven. Los números más preocupantes se encuentran en el grupo de los menores, donde solo el 33,2% de las y los niños de entre 3 y 12 años no recibió ninguna dosis y el 23,6% tiene sólo una, según informó Monitor Público de Vacunación de la cartera de Salud.

La campaña de vacunación y luego la exigencia para quienes no completen los esquemas, no considera medidas complementarias como la gratuidad del transporte público para asistir a los turnos o para acompañar a hijos y personas a cargo.

Tampoco tiene en cuenta que muchas veces se debe disponer del día laboral para eso, lo que para muchos significa no tener para comer ese día, o que –en los mejores casos- pierda el presentismo, o en otros se exponga a la posibilidad de despido. Ni hay medidas pensadas para llevar a cada barrio información clara y confiable junto con la posibilidad vacunación, garantizar el día pago y que no exista ningún tipo de sanción laboral.

Entonces resulta de primer orden impulsar una intensa campaña de información con agentes sanitarios que recorran barrio por barrio para convencer a todas las persona sobre la necesidad e importancia de completar los esquemas de vacunación (que es hasta ahora la única medida eficaz para mitigar los efectos del virus una vez contraído) lo cual implica más personal con los insumos necesarios, con todas las condiciones y sin precarización laboral en nuevas postas sanitarias para vacunación en todos los barrios.




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