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Que sí, que no: ¿cuándo llega la vacuna rusa?

Luego de que el presidente ruso afirmara que él mismo no se aplicó la vacuna Sputnik V, ya que está aprobada sólo para personas entre 18 y 60 años, todo tipo de versiones corrieron en Argentina sobre si el cargamento llegaría efectivamente y ¿para cuándo?

Jueves 17 de diciembre de 2020 | 21:13

Tras quedar trabado el acuerdo con el laboratorio estadounidense Pfizer, el Gobierno nacional aceleró las negociaciones con Rusia, haciendo trascender que la Spunik V llegaría para antes de Navidad.

La primera fecha se estimó para el 23 de diciembre. Aunque el martes, el ministro de Salud Gonzalez Ginés, puso en duda que la vacuna llegue antes de fin de año.

Este jueves, la declaración de Putin durante su conferencia de prensa anual, fue el disparador de nuevos entrecruces: "Las vacunas que están circulando entre la población general de hoy están destinadas a personas de un determinado grupo de edad, y las vacunas aún no han llegado a personas como yo". La Sputnik V sólo está aprobada para personas de 18 a 60 años y el mandatario tiene 68 años.

Hace sólo una semana, en conferencia de prensa desde la Casa Rosada, Alberto Fernández, de 61 años, había dicho: "No tengo ninguna duda de su calidad. Yo voy a ser el primero en vacunarme". El presidente también había afirmado que los primeros en recibir la vacuna, junto con el personal sanitario, serían los adultos mayores. ¿Se había cerrado el acuerdo sin esta información sanitaria? Lo que sí es seguro es que el Gobierno se apresuró a dar declaraciones que resultaron falsas, o que por lo menos no concuerdan con los ensayos clínicos hasta el día de la fecha.

La noticia también pareció tomar por sorpresa a la delegación argentina que viajó a Rusia para convenir las cuestiones de logística, habilitaciones y confirmar pruebas.
La viceministra de Salud, Carla Vizzotti explicó desde Rusia: "Hasta ahora los datos analizados y la recomendación de utilización es hasta los 60 años. Nos informaron que ya evaluaron en el comité independiente a los mayores de 60. Lo han elevado al Ministerio de Salud, a la entidad regulatoria junto con Gamaleya y están terminando los últimos pasos para poder también aprobar el uso de esta vacuna en los mayores de 60 años".

A la par, en territorio nacional, Nicolás Kreplak, el viceministro de Salud bonaerense afirmó en una entrevista por televisión: "Todo el tiempo dijimos lo mismo. Vamos a trabajar con un proceso de vacunación de personas mayores de 60 años, entre 18 y 59 con factores de riesgo y el personal esencial". Y sobre los tiempos dijo que esperan "en los próximos días o en dos semanas más tener no sólo las vacunas en nuestro territorio si no autorizadas por la AMAT". Además dijo no saber por qué Pzifer se negó a comercializar sus vacunas en la Argentina.

Entonces ¿para cuándo?

La última información actualizada de fuentes oficiales indica que las vacunas llegarán desde Rusia a través de un vuelo de Aerolíneas AR1060, en un Airbus 330-200 con una tripulación de diez miembros, entre pilotos y copilotos. El vuelo insumirá al menos 34 horas de viaje: está previsto que parta el martes 22 a las 3:30hs desde Buenos Aires y que arribe al Aeropuerto Internacional de Moscú-Sheremétievo luego de 16 horas; en tanto que el regreso está previsto para el miércoles 23 a las 18:30hs, luego de 18 horas de viaje. Según este plan, la vacuna estaría llegando para nochebuena.
Si es que no ocurren nuevas sorpresas.

La ansiedad de los negocios de los laboratorios y sus Estados

Los trastabilleos en las declaraciones del gobierno nacional y lo último que trascendió con la declaración de Putin, son expresión de lo que en verdad representa la vacuna para los laboratorios que las producen y sus Estados.
Lejos de pensarse su investigación, desarrollo y producción en función de la salud humana, es una carrera por el lucro capitalista y el prestigio de ser el primer país y el primer laboratorio que pueda fabricar suficientes vacunas que sean fiables.

Este trasfondo es evidente, cuando los acuerdos de propiedad intelectual tienen total vigencia, transformando la elaboración de las vacunas en una competencia entre los laboratorios junto a sus Estados, en vez de ser una cooperación internacional para alcanzar los mejores resultados y combatir la pandemia mundial.

El gobierno nacional viene cediendo ante la sed de ganancias de los laboratorios. En el Congreso Nacional, el Frente de Todos y Juntos por el Cambio, aprobaron una ley para darle inmunidad al laboratorio Pzifer, que venía siendo la primera apuesta. La aplicación de su vacuna en EE. UU. ya está presentando problemas: este jueves, en Alaska, otro trabajador tuvo reacciones alérgicas. Dicha ley fue rechazada por el Frente de Izquierda, ya que establece que en caso de haber problemas con las vacunas sólo se puede hacer juicio en tribunales de EE. UU. Pero incluso luego de esta concesión que dio el Estado argentino, vulnerando la propia soberanía al respecto de la salud de la población, Pzifer no quedó satisfecho y las negociaciones se trabaron. Es por eso que se encaró el acuerdo con Rusia.

Las grandes potencias y sus monopolios no están dispuestos a ceder. Diversos epidemiólogos y científicos vienen advirtiendo que los países dependientes estarán últimos en la fila para la adquisición de vacunas contra el COVID-19, los primeros serán los países imperialistas y con mayor poder adquisitivo. Países que tienen el 13% de la población mundial se están quedando con el 60% de las vacunas.
Por ejemplo, se sabe que al continente africano, la vacuna recién llegaría en el transcurso del 2022.

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