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Red Internacional

El presidente Alberto Fernández, acompañado del jefe de gabinete Juan Manzur, el ministro de educación Jaime Perczyk , y el intendente de Morón Lucas Ghi, entre otros, anunció la campaña nacional “ nos vacunamos para ir a la escuela”, que se implementará en común entre el ministerio de salud y el de educación. En el mismo acto, Fernández no perdió la oportunidad para hablar de “una pelea con el FMI”, mientras se preparan para desembolsar 731 millones de dólares el próximo viernes para el pago de la deuda.

María Díaz ReckDocente y congresal de Suteba La Plata

Martes 25 de enero | 10:48

Mediante esta campaña nacional, niñes y adolescentes podrán acceder a la vacunación obligatoria de calendario presentando el carnet de vacunación al mismo tiempo que la inoculación COVID-19 para iniciar o completar el esquema.

En el acto realizado en Morón Alberto Fernández aseguró que “la prioridad es que este año haya escolaridad y presencialidad para todas y todos los jóvenes argentinos”

A su vez el ministro Perczyk dijo que “todos los chicos tienen que ir a la escuela, los que no estaban antes y los que se nos fueron durante la pandemia”, y aseguró que para que haya presencialidad, más días y horarios, el Gobierno nacional acordó con las 24 jurisdicciones un calendario escolar de 190 días de clases para este año en los que buscarán “priorizar temas y recuperar aprendizajes”.

Tanto el presidente como el ministro de educación se refirieron a las becas Progresar.

Lo que no mencionaron son las cifras de la pobreza y la indigencia en nuestro país: el 63 % de los niños y adolescentes son pobres.La beca Progresar, de la que hacen tanto alarde, es de aproximadamente 5000 $ por mes por estudiante. A duras penas alcanza para un par de zapatillas y un par de medias.

La pandemia profundizó una situación en donde miles de adolescentes no terminan la escuela porque tienen que salir a trabajar, hacer changas, cuidar a sus hijes y hermanes y carecen de insumos como computadoras y conectividad.
Según datos de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) la Unicef y el mismo Ministerio de Trabajo de la Nación, el 16% de los niños, niñas y adolescentes de entre 13 y 17 años que viven en nuestro país, realiza tareas orientadas al mercado y, de ese total, la mitad comenzó a hacerlo durante el período de aislamiento obligatorio instalado en 2020.

Hace unas semanas atrás, la ministra de educación porteña, Soledad Acuña, había afirmado de manera brutal que no valía la pena buscar a los chicos que dejaron la escuela. “Es muy tarde para salir a buscarlos, esos chicos seguramente ya están perdidos en un pasillo de una villa, ya cayeron en la actividad del narcotráfico o tuvieron que ponerse a trabajar”.

El repudio a estas declaraciones fue masivo. Jaime Perczyk aseguró: "Nunca es tarde para que todas las chicas y todos los chicos de la Argentina estén en la escuela, porque es el lugar en el que tienen que estar".

Un informe de la Oficina de Presupuesto del Congreso (OPC) informó que para 2022 el Gobierno recortará $225 mil millones en Salud, Educación y partidas sociales. ¿Se puede decir que la educación pública y la revinculación educativa son una prioridad cuando se realiza un ajuste semejante?

Aumenta la precarización educativa

Otro elemento que brilló por su ausencia en el acto de Morón fue la situación en las que se estudia y trabaja en las instituciones educativas. Las y los trabajadores de la educación sabemos bien que el desfinanciamiento educativo se vive a diario.

Escuelas que se caen a pedazos, clases que se dan en los pasillos porque no hay aulas suficientes, cursos superpoblados donde es imposible mantener cualquier protocolo de distanciamiento, y una crisis educativa que se profundiza.

Para muestra sobra un botón. Con sólo ver las condiciones laborales de les trabajadores del Plan ATR Verano en la provincia de Buenos Aires, alcanza y sobra para dimensionar la precarización educativa que sufren los estudiantes, docentes y auxiliares.

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La profundización de la desigualdad educativa no es una consecuencia natural de la pandemia. Hay una decisión política del gobierno de Fernandez, Kicillof, y todos los gobernadores, donde su prioridad pasa por rendir cuentas al FMI, beneficiar a los especuladores, banqueros, y a las patronales.

No alcanza con garantizar un plan de vacunación.

Es necesario un verdadero aumento del presupuesto educativo en base a desconocer la estafa del FMI. Hay que construir escuelas, crear cargos, aumentar el salario de les trabajadores de la educación, la cantidad y el monto de las becas para que ningún estudiante sea expulsado de la educación.

La conducción celeste de la Ctera, con Sonia Alesso y Baradel a la cabeza, avaló cada una de las medidas de Fernández y Kicillof en la Provincia de Buenos Aires, y profundizó su integración al gobierno, ocupando cargos y siendo parte de las mesas de cogestión . En los distritos conducidos por la Celeste, ¡no llamaron a ninguna asamblea en estos dos años!

Aprueban programas ejecutados desde el gobierno de Kicillof; que funcionan como “prueba piloto” de una reforma laboral en nuestro sector, con bajos sueldos y menos derechos, pensados a medida del FMI para poder pagarles mientras recortan el presupuesto destinado a educación.

Con el ejemplo de las seccionales conducidas por la Multicolor, es necesaria la más amplia unidad con las familias, los estudiantes y todos los trabajadores de la educación para pelear por una educación de calidad, por un aumento del presupuesto educativo para que ningún pibe se quede sin educación.




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