Géneros y Sexualidades

35° ENCUENTRO PLURINACIONAL DE MUJERES Y DISIDENCIAS

¿Qué pasa con el Encuentro de Mujeres y Disidencias en el año de la pandemia?

Por la pandemia, el Encuentro Plurinacional de Mujeres y Disidencias, que debía realizarse en San Luis, fue postergado. Sin embargo, con su Comisión Organizadora dividida y distintas convocatorias para este fin de semana, los debates siguen. En CABA, La Plata, Rosario y otros puntos del país habrá actividades callejeras. Los sectores hegemónicos en la Comisión, teóricamente autónoma, continúan su curso de apoyo abierto a la política oficial.

Sol Bajar

@Sol_Bajar

Jueves 8 de octubre | 23:30

Por primera vez en 35 años, este fin de semana largo de octubre, el evento, único en la región, será postergado a raíz de la pandemia. Por ese motivo, en distintos puntos del país, habrá diversas acciones que reflejan los debates que atraviesan al heterogéneo movimiento de mujeres, feminista y disidente de Argentina.

Mientras los sectores alineados al gobierno nacional y el Frente de Todos anuncian actividades “virtuales y simbólicas”, en las que incluyen insólitamente a funcionarios locales -”para concientizar sobre la necesidad y urgencia de que San Luis siga siendo ‘próxima sede’”- organizaciones sociales, políticas y de la izquierda debaten movilizarse este fin de semana, en distintos puntos del país, respetando las medidas de distanciamiento y cuidado, para reclamar por una agenda urgente que no admite cuarentena.

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En reuniones virtuales que se mantienen por estos días, en la Ciudad y la provincia de Buenos Aires, así como en diversos puntos del país, debaten marchar y realizar actividades el domingo 11, día que coincide con las clásicas movilizaciones con las que culminan los Encuentros, para reclamar contra la represión y el desalojo en Guernica y en todas las tomas, por #NiUnaMenosSinVivienda; por la aprobación inmediata del proyecto de la Campaña Nacional por el derecho al aborto, la separación de las iglesias del Estado; el rechazo a los femicidios y transfemicidios y la solidaridad con las mujeres y familias jujeñas, que volvideron a la calle por justicia para Iara y otras 9 víctimas de este flagelo en Jujuy, en lo que va del año. En estas acciones, el reclamo de justicia por Facundo Astudillo Castro, la solidaridad con su mamá, Alicia, y el apoyo a las luchas por los derechos de las trabajadoras, contra los despidos y la precarización laboral y contra el pago de la fraudulenta deuda externa, también estarían presentes.

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Un breve repaso por el funcionamiento de los Encuentros, y por su situación actual

Impulsados desde 1986, tras la caída de la última dictadura cívico, militar y clerical, cuando reunían a pequeños círculos feministas y de la izquierda, los Encuentros (Pluri)Nacionales convocan a miles que en su mayoría viajan desde distintas localidades del país con el afán de transformar su realidad y la de otras.

Gran parte de su potencialidad está en que son una gran manifestación de las mujeres y cada vez más, también de las disidencias, que en esos días transforman las calles, las plazas, las escuelas, los bares y los medios de transporte en un escenario de debates y reflexiones colectivas. Los Encuentros también son acontecimientos que conmueven las vidas cotidianas, aunque se vivan solamente durante tres días al año, generalmente ese fin de semana largo de octubre, para quienes consiguen llegar.

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También cada año, en la localidad que al finalizar el Encuentro se elige como sede, se conforma una Comisión Organizadora que integran activistas y organizaciones locales. El año pasado, en uno de los más concurridos de la historia, el Encuentro que se realizó en La Plata -con métodos ampliamente cuestionados- la Comisión, mayoritariamente integrada por organizaciones como el PCR (Partido Comunista Revolucionario), Patria Grande y otras variantes del peronismo y el Frente de Todos, definió que la próxima sede fuera San Luis.

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Pero ese 2019, marcado por un salto en el impacto de las políticas de ajuste del macrismo y por la campaña electoral -ya en la recta final para esa fecha-, la discusión sobre la sede y sobre los métodos de la organización, no fue la única. Las miles de jóvenes, mujeres y disidencias que llegaron a La Plata a pesar de las inundaciones y el temporal, con ansias de debatir cómo arrancar su negado derecho al aborto, la separación de las Iglesias del Estado y enfrentar el ajuste, pusieron en cuestión también otras cosas.

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Desde que se haya impuesto la apertura del evento en un lugar tan alejado del centro político platense; hasta la eliminación y el cierre deliberado e inconsulto de talleres en los que se basan los primeros días del evento, que sin embargo no impidió que la marea verde se autorganice y realice talleres y asambleas durante el sábado y la mañana del domingo, revalorizando esa instancia de deliberación de la que han surgido campañas tan importantes como la de la legalización del aborto.

En muchos casos, a pesar de las "directrices" que pretendían imponer quienes hegemonizan la organización, votaron resoluciones para avanzar en su organización, como habían hecho en Rosario o en la lucha que venían de protagonizar, por la interrupción legal del embarazo. Junto a las obreras, que también jugaron un rol muy importante en la pelea por el apoyo a las Comisiones de Mujeres en lucha, y contra la avanzada reaccionaria en ese momento en Ecuador, las jóvenes volvieron a mostrar su voluntad de lucha.

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Una comisión... ¿desorganizadora?

Se vio también en el cuestionamiento -que luego terminó expresándose en las calles-, a la negativa de esa Comisión Organizadora para apoyar en ese momento al pedido de pronunciamiento a favor del proyecto de la Campaña Nacional por el Derecho al Aborto, que ya había sido rechazado en el Senado por los partidos mayoritarios y sus alianzas con las cúpulas de las iglesias, los gobernadores y los grupos antiderechos.

Esa negativa, coherente con el apoyo brindado en medio de la campaña a Alberto Fernández y Cristina Fernández de Kirchner, expresaba ya lo que más tarde, una vez asumido el nuevo gobierno nacional, se traduciría en secretarías, ministerios y programas "de género y diversidad" que en nada cambiarían, a pesar de la ilusionada incorporación de estos sectores, la realidad de la clandestinidad.

Por el contrario, con la llegada de la pandemia y la negativa a aprobar el proyecto de la Campaña, la criminalización de la práctica comenzó a cobrarse más niñas obligadas a parir, más amenazas estatales de ir presas por abortar (o de estarlo, como vemos hoy en Formosa y otras provincias) y más dificultades para acceder a la interrupción, ya sea legal o clandestina.

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Esa negativa, que ya anunciaba Alberto Fernandez en el marco de los días previos a la elección presidencial, en la que todos los candidatos y partidos, excepto el Frente de Izquierda Unidad (el único enteramente “verde”), omitían referirse a la legalización del aborto, y el caso omiso que prestaba esa Comisión al reclamo de revisión del nombre del Encuentro, para que finalmente se lo denominara “Plurinacional y disidente”, fueron por eso dos de los debates que tuvieron peso en el Encuentro de La Plata.

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Como en otros momentos de la historia de los Encuentros, donde los debates con estas corrientes se centraron en las consecuencias de su vínculo con gobernadores, instituciones estatales y jerarquías de las Iglesias; o en su negativa a la participación de personas trans; o a reconocer a los talleres el derecho a votar y resolver planes de lucha; o a darle jerarquía al evento realizándolo en CABA -el centro político del país-, el debate de 2019 se trasladó a la provincia de San Luis donde nuevamente, los mismo sectores vinculados al peronismo y el Frente de Todos, intentaron desconocer la voluntad de sus participantes.

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Lo que la pandemia no frena

Este año, la negativa del PRC y el oficialismo para que los Encuentros se consideren "Plurinacionales, disidentes y democráticos", llevó a la fragmentación abierta de la Comisión Organizadora.

Aunque la llegada de la pandemia puso de acuerdo a las activistas locales para decidir postergarlo hasta 2021 -nuevamente un año electoral-, el reiterado desconocimiento sobre el cambio de nombre y el tipo de actividad a proponer en el contexto de pandemia, que golpea brutalmente a las que menos tienen, fue el elemento central para esa división.

Mientras el PCR, el peronismo y otras organizaciones afines al Frente de Todos y al gobierno nacional sostuvieron el viejo nombre -de “Encuentro Nacional de Mujeres”- y propusieron realizar actividades vituales “simbólicas y tranquilas”, el activismo feminista y disidente y varias organizaciones sociales, políticas y de mujeres de San Luis propusieron impulsar acciones callejeras con un documento que lanzaron recientemente desde esa provincia.

Esas organizaciones, entre las que se encuentran Feministas de Abya Yala, Pañuelos en Rebeldía, la Campaña Nacional contra las Violencias hacia las Mujeres, FOL, Marabunta, Frente Popular Darío Santillán (Corriente Plurinacional), la Red de Profesionales por el Derecho a Decidir, el Frente Igualdad del Movimiento Evita y otras que también tienen sede en la provincia puntana, publicaron un documento que en algunos aspectos es crítico con el sector que hegemoniza la organización, aunque se comparten otros, como mantener el método de elección de la sede y la jerarquía de convocar a San Luis “cuando las condiciones lo permitan”, sin sopesar la urgencia que hoy impone la crisis que acompaña la pandemia, estableciendo nuevas necesidades para las mujeres y desafíos inmediatos para el movimiento que se reclama independiente de los sectores que hejemonizan la organización de estos eventos.

En sus declaraciones más críticas, este sector recuerda que son miles quienes repudiaron en los últimos años “la violencia sistemática y las prácticas burocráticas y divisionistas” de quienes hegemonizan la organización y advierten sobre los “argumentos racistas, xenófobos y transodiantes”, con los que se busca desacreditar la voluntad mayoritaria y propone “construir activa y colectivamente Pre-Encuentros Regionales y confluir en una gran y emblemática movilización pluridisidente el próximo 11 de octubre a las 17 hs. en cada territorio”.

En varias provincias ese proceso está en marcha y por estas horas se debaten propuestas de documentos comunes, pre-encuentros, talleres en lugares y luchas que hoy son emblemáticas, como Guernica, donde las mujeres y sus familias pelean por un techo para vivir. Para el domingo, con concentraciones por la tarde, coincidiendo con el horario en que habitualmente se realiza la movilización de cierre de los Encuentros, varias organizaciones convocan, y otras debaten hacerlo por estas horas, a pronunciarse en diversos lugares públicos. En la Ciudad de Buenos Aires, las organizaciones que integran el Frente de Izquierda - Unidad y otras organizaciones sociales, políticas y de mujeres, como la Campaña Contra las Violencias, debaten impulsar acciones en Congreso. Este viernes, en una nueva reunión, esas convocatorias se terminarán de definir, en función de los puntos de acuerdo a que se arribe.

Ante una crisis que encuentra a las mujeres trabajadoras y pobres en la primera fila de enfrentamiento y combate a las consecuencias económicas y políticas que acompañan a la administración oficial y estatal de la pandemia, el movimiento de mujeres y disidencias tiene desafíos urgentes, que no pueden esperar y que no se supeditan a las mezquindades internas de las disctintas corrientes que disputan la conducción de los Encuentros.

Desde la Agrupación de mujeres y disidencias Pan y Rosas y el PTS en el Frente de Izquierda, llamamos a decir y actuar con claridad, a la altura de esos desafios, para cambiar, con nuestra organización independiente y el apoyo decidido a las que hoy encabezan los principales procesos, el curso que quieren imponer, para nosotras, nosotres y nuestras familias:

  •  ¡No al desalojo de Guernica ni de ninguna toma! No a la represión. #NiUnaMenosSinVivienda.
  •  ¡Aprobación YA del proyecto de la Campaña Nacional por el derecho al aborto! ¡Separación inmediata de las iglesias del Estado! Abajo los deretos de la dictadura que garantizan su financiamiento.
  •  Basta de femicidios, transfemicidios y violencia patriarcal. Los gobiernos y el Estado son responsables.
  •  ¡Basta de despidos, suspensiones y precarización laboral! ¡Aumento salarial y de jubilaciones ya! Salario igual al cortos de la canasta básica familiar.
  •  ¡No al pago de la fraudulenta deuda externa! ¡La deuda es con nosotras y nosotres, no con el FMI!

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