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Red Internacional

La continuidad de las clases presenciales, las restricciones para circular o la escasez de vacunas y camas UTI fueron los temas que más trataron las empresas de noticias. Sin embargo, las voces de los que peor la están pasando brillaron por su ausencia en sus medios. Enterate lo que se anda comentando por abajo.

Viernes 16 de abril | 10:42

Por la preocupación e incertidumbre que genera el incremento de contagios, había expectativas ante las medidas gubernamentales que iba a informar el presidente durante la noche del jueves desde la Quinta de Olivos. Trabajadores, jóvenes y mujeres hicieron llegar sus opiniones a La Izquierda Diario.

¿Dónde está la plata para la salud pública?

“Hay que invertir más presupuesto para la salud. En el hospital de Escobar no les dan un carajo: los médicos compran ellos los remedios”, fue la opinión de un empleado de un local de repuestos. Algo bastante lógico, teniendo en cuenta que el Gobierno Nacional recortó más de un 10% el presupuesto para ese sector desde el año pasado como se lo pidió el FMI.

Entre los trabajadores industriales parece haber una visión similar. Tres obreros de una multinacional del Parque Industrial de Pilar (PIP) coincidieron en la necesidad de que el Estado invierta más en salud. Incluso uno de ellos comentó que “la salud pública nunca fue el fuerte de ningún gobierno”, dejando en evidencia tanto al peronismo como a la oposición de Juntos por el Cambio.

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Para un operario del gremio perfumista, la afirmación que hizo Fernández sobre el relajamiento del sistema sanitario “fue la mejor de todas”, apelando a la ironía, ya que “no dan más los médicos”. En este sentido una docente de un centro terapéutico, remarcó que los aplausos no alcanzan para la primera línea y que “necesitan suministros y sueldos dignos”. Además planteó una queja: “estamos mal gobernados desde arriba y nadie nos escucha”.

“El transporte público es el gran problema de todos”

Esa definición nos brindó Lucas, un docente que quedó desocupado durante la pandemia. Otra docente directamente calificó de “estúpida” la resolución del Ejecutivo de hacer mantener abiertas las ventanillas de trenes y colectivos, cuando éstos van repletos de pasajeros que van a trabajar.

Por su parte Flor, una obrera del Parque Industrial, contó cómo la empresa que la emplea discrimina entre trabajadores efectivos y contratados y contribuye al hacinamiento en este servicio público. Relataba que a la salida del trabajo, dos contratados “se subieron al 276, que viajan como vacas, y la combi de la fábrica que va para Escobar llevaba solo a tres compañeros”.

Algo parecido opinó una joven trabajadora precarizada, que nos contó en un audio que no pudo seguir escuchando el discurso del presidente por la bronca que le provocó que negara que los lugares de trabajo son focos de contagio. “¡Andá a decirle eso a la gente que viaja en el Belgrano Norte todas las mañanas!” se le escuchaba indignada.

Evidentemente la bronca es un sentimiento que brota en muchos sectores de la clase trabajadora cuando hablan sobre las condiciones a las que se ven expuestos en el transporte público. “¡Que toque a los empresarios el Gobierno, porque los trabajadores en el transporte público viajan como el orto!” escribió un operario de una conocida fábrica de cosméticos, claramente furioso. Luego extendió sus exigencias, elementales y totalmente justas, a los dueños de todo: “Que pongan micros las empresas”.

Más poder a las fuerzas represivas

La preocupación sobre el rol preponderante que le da el gobierno peronista al brazo armado del Estado, ratificado nuevamente por Alberto Fernández, está presente entre los trabajadores y sectores populares. Un trabajador del PIP opinó que con las decisiones que toma el Frente de Todos “no se afectan las ganancias y van a empoderar a la gendarmería, la policía federal y la aeroportuaria para la represión”.

A su vez, un obrero mecánico planteó que, con la resolución oficialista de hacer cumplir las restricciones con las fuerzas federales y el Ejército, “les están dando casi una carta blanca para que actúen como les parezca”. Y agregó que “me parece que es una medida muy represiva”.

“El problema es el sistema capitalista”

A esta conclusión llegó la docente Érica, que está de paro, al conversar con uno de nuestros corresponsales mientras le explicaba la desigualdad brutal que hay entre les niñes y adolescentes que pueden recibir clases virtuales y los que no tienen computadoras ni acceso a internet. Además para ella las clases “no tendrían que haber empezado directamente. Es increíble la cantidad de nenes enfermos que hay o en contacto estrecho”.

En un sentido similar se expresó uno de los trabajadores del PIP que charló con La Izquierda Diario. Para él el Gobierno Nacional solo busca tapar falencias “por la nula planificación de la segunda ola, la desinversión en salud y un montón de cuestiones que éste ni ningún otro gobierno capitalista hubiese previsto”. Además calificó de “ilusiones estúpidas” las afirmaciones del Ejecutivo de llegar a abril con 5 millones de vacunados, cuando “no llegan ni a la mitad”.

Sobre la escasez de vacunas a nivel global, el trabajador perfumista sostuvo que “los países ricos compran el doble de las vacunas que necesitan, mientras acá refinancian una deuda fraudulenta y compran vacunas por tandas de unas pocas miles”. Luego concluyó que “si las patentes se liberaran y no se hiciera negocio con la muerte, eso me sorprendería”, dejando en claro quiénes se benefician con la pandemia y quiénes resultan perjudicados.




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