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Red Internacional

Rosca política y judicial. Que nadie se sorprenda: Juntos por el Cambio salió a bancar a Rosatti y a la Corte Suprema

La oposición de derecha la defendió ante el pedido de juicio político del oficialismo. Ese pedido tiene un carácter casi simbólico, porque el Gobierno no tiene los votos para impulsarlo. En la rosca política y judicial, ninguna de las coaliciones mayoritarias cuestiona seriamente el poder de la casta judicial.

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Lunes 2 de enero | 15:09

Nadie debería sorprenderse. La oposición de derecha agrupada en Juntos por el Cambio salió en defensa de la Corte Suprema y de su presidente, el peronista Horacio Rosatti. En un comunicado, ese sector político rechazó el pedido de juicio político que, casi sin posibilidades de éxito, intentará impulsar el Frente de Todos.

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En un comunicado, desde JxC señalaron que se trataba de “maniobras desesperadas contra la Justicia”, que tienen el objetivo de buscar impunidad. Este tipo de acusaciones tampoco sorprender viniendo de la oposición de derecha. Se trata de quienes aplaudieron el fallo en la llamada Causa Vialidad, aun cuando fue evidente que el mismo estuvo direccionado en función no investigar la corrupción que efectivamente existió bajo los Gobiernos kirchneristas.

Desplegando un cinismo absoluto, el comunicado denuncia el crecimiento de la “inflación, la pobreza, la desigualdad, la inseguridad y donde la calidad educativa”. En ese marco, afirma que “el único objetivo que los desvela un 1 de enero es tener una Justicia sometida”, en referencia al intento oficial.

Sin embargo, es precisamente la oposición de derecha la que pide un ajuste más duro que el que lleva adelante el Frente de Todos en el Gobierno. Además, ambas fuerzas fueron las garantes del acuerdo con el FMI, votado en el Congreso, que establece los lineamientos globales del ajuste en curso.

Un planteo sin mucho futuro

El anuncio del Gobierno de que intentará avanzar en el juicio político contra el titular de la Corte Suprema tiene mucho de mensaje político-electoral. El Gobierno no tiene los votos necesarios para avanzar en hacer realidad el pedido en la Cámara de Diputados. Allí necesita garantizar una votación por 2/3 para que se apruebe iniciar el proceso. Sin embargo, el oficialismo no ha logrado reunir quórum en las últimas sesiones, incluso en proyectos que contaban algún nivel mayor de consenso.

Cerrado el solo camino de la mecánica parlamentaria, la única vía posible para el oficialismo sería una presión apelando a medidas de presión en las calles, recurriendo por ejemplo a la movilización popular. La casta judicial despierta suficiente repudio en sectores de las masas como para hacer esa convocatoria.

Pero la estrategia de todas las alas del Frente de Todos nunca fue confrontar seriamente con la casta judicial ni con ninguno de los otros grandes poderes fácticos del país. Por el contrario, la mira siempre estuvo puesto en lograr márgenes de negociación. Sin embargo, la derecha -como resultaba más que previsible- se mostró completamente inflexible.

Enfrentar el poder de la casta judicial

El kirchnerismo y el Frente de Todos denuncian el avance del Poder Judicial. En el mensaje de Presidencia de la Nación donde se anuncia el intento de avanzar en el juicio político se lee, por ejemplo, que “en los últimos meses hemos visto un avance inadmisible del Poder Judicial de la Nación sobre los otros poderes de la Argentina”.

Sin embargo, el oficialismo no es ajeno a esta situación. Los y las integrantes del actual Poder Judicial fueron aprobados en el Senado de la nación, donde el peronismo tiene mayoría desde hace cuatro décadas. Es decir, el peronismo y el kirchnerismo también pusieron a los jueces y las juezas que hoy protagonizan la avanzada judicial.

Si se mira hacia atrás en la historia, también se confirma que en los 12 años de gobiernos kirchneristas no se intentó avanzar seriamente contra el poder y los privilegios de la casta judicial. Hubo, a lo sumo, tibios intentos de reforma que fueron desechados cuando la misma Corte los vetó. Si Juntos por el Cambio es un defensor abierto de esta casta poblada de beneficios -como ingresos millonarios o cargos casi vitalicios-, el Frente de Todos solo lo enfrenta discursivamente.

Es necesario, como plantea el Frente de Izquierda Unidad, avanzar en medidas que cuestionen seriamente el poder de esa casta. Empezando por luchar por imponer la elección directa de los jueces. Además, es necesario terminar con los múltiples privilegios que cuentan. Como parte de esa pelea, hay que plantearse la necesidad de imponer juicios por jurados en los casos que implican al poder, como son los casos de corrupción política. Solo dando pasos en esta dirección se puede terminar con las arbitrariedades del Poder Judicial.


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