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Red Internacional

La pandemia no cesa aún, y se la sigue enfrentando con un sistema sanitario desfinanciado desde hace más de treinta años, con políticas públicas fragmentadas y descentralizadas. Pretenden que nos enfrentemos entre trabajadores.

María Gabriela PueblaTrabajadora Social Hospital Interzonal General de Agudos Petrona V. de Cordero Miembro de la CICOP San Fernando

Jueves 6 de enero | 12:07

Durante los últimos días, nos enteramos que trabajadores de la salud de distintos hospitales fueron agredidos por quienes reclaman ser atendidos, esto fue lo que sucedió en la Guardia del Hospital de Pacheco el fin de semana en vísperas del año nuevo un paciente golpeó al personal de salud. Esto no es algo nuevo. Lamentablemente ocurre cotidianamente en distintas áreas de la institución hospitalaria y se acrecienta en el marco de un sistema de salud totalmente mercantilizado y atravesado por intereses económicos, políticos, con presupuestos desvalorizados desde el macrismo y sostenidos por el actual gobierno.

Ahora bien, me pongo a reflexionar y problematizar como trabajadora de la salud y como personal que trabaja en un hospital, que es una paradoja que las instituciones que fueron creadas con el objetivo de “cuidar la salud” de los individuos y las poblaciones terminen siendo campo de batalla entre la clase trabajadora.

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Es que mientras se registran en nuestro país las cifras más altas de covid positivo, llegando a los 95.000 casos confirmados. El sistema sanitario no cuenta con la cantidad de trabajadores para hacerle frente a esto y es por eso que bajo el sol, en un marco de calor intenso y con peligro de contraer el virus durante la espera para ser testeado, son cientos las personas que hacen la cola para saber si tienen el virus o no. ¿ Cómo pretenden los gobiernos que termine esto? Si somos los trabajadores los que quedamos expuestos a dar la cara ante la falta de financiamiento que tiene el sistema sanitario. Esto fue lo que pasó en el Hospital de Pacheco.

Somos los trabajadores de la salud, los que vamos corriendo de un trabajo a otro para llegar a fin de mes porque no llegamos a cubrir la canasta básica familiar. Muchos recurren al pluriempleo: jornadas laborales interminables que traen consecuencias físicas, psíquicas y psicológicas, donde el stress y la sobrecarga empieza a afectar el cuerpo e inclusive la salud mental. En este sentido somos testigos de cómo las consultas en consultorio con la pandemia se dispararon de forma alarmante.

Con la precarización laboral en todos los niveles en la Atención primaria de la Salud como en los Hospitales provinciales, la incertidumbre del modo de contratación, la presión y el stress de estar “poniendo la cara” cuando los recursos no están, o no llega la medicación, cuando hay escasez de recursos humanos para brindar atención de calidad a nuestros pacientes. Entonces la desinversión en salud, ¿no es violencia también?

Estamos acostumbrados a que la palabra violencia se relaciona con hechos visibles y manifiestos, como puede ser la agresión física, pero vuelvo a repetir la desinversión en salud es violencia, no solo para con los trabajadores sino para nuestros pacientes de las comunidades que necesitan acceder al sistema de salud.

“Pretenden que nos enfrentemos entre trabajadores”

El Presupuesto en salud siempre es a la baja, si bien la “Salud es un derecho”, en los hechos y en la práctica podemos ver la escasez de recursos materiales y humanos- El gobierno ha decidido ajustar en salud, siguiendo la hoja de ruta del FMI para seguir pagando la deuda a los especuladores. Esta situación es legitimada y reproducida por el Estado y sus gobiernos, sean los Kirchner, los Scioli, los Macri o los Massa, porque son los responsables del vaciamiento y desfinanciamiento de la salud pública. También son los responsables de naturalizar la violencia (no sólo en el ámbito laboral) por medio de sus instituciones, sino también en los medios de comunicación, etc.

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Los trabajadores tenemos derechos y debemos exigir a las autoridades, a los gobiernos y las cúpulas sindicales que sean respetados. Lejos de buscar una salida punitivista a la presente situación, es necesario tener presupuestos acordes que puedan garantizar el derecho a la salud de la población y donde se garantice la integridad del equipo de salud.

Nuestra bandera tiene que ser de unidad y organización junto con la comunidad, no podemos caer en la trampa que pretenden los gobiernos que desfinancian la salud pública de enfrentarnos con nuestros pacientes. Es inaceptable la violencia, pero en los hospitales necesitamos más presupuesto, y no policías. Los sindicatos tienen que levantar esta bandera, porque necesitamos organizarnos y seguir luchando por mejores condiciones de trabajo, por nombramientos de personal, pase a planta permanente, por insumos, aparatología, no a los contratos basura, nombramiento de personal que sea contratado en blanco, con todos los derechos laborales, contrario a la precarización que primó durante la emergencia sanitaria.




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