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Red Internacional

El conflicto de Airbus Puerto Real expone la necesidad de conquistar una estrategia que permita vencer a la empresa y al Gobierno PSOE-UP tras la traición de CCOO y UGT.

Roberto Bordón@RobertoBordon13

Martes 25 de mayo | Edición del día

El conflicto de Airbus Puerto Real sigue muy vivo a pesar de la traición de CCOO y UGT aceptando el borrador de acuerdo con la empresa. Una muestra de ello es la actividad de la CGT en la planta asumiendo la iniciativa de dirigir el combate, a pesar de las dificultades planteadas desde la dirección de la empresa, la burocracia sindical y la decisión del gobierno del PSOE-UP de apoyar el cierre de la planta.

En estos meses se han producido distintas movilizaciones en la provincia de Cádiz y muestras de apoyo desde otros puntos del Estado. Si bien como nos comentaban hace poco trabajadores del Puerto Real, desde el anuncio el pasado jueves de un posible acuerdo promovido por las cúpulas de CCOO y UGT, la burocracia sindical ha hecho una brutal campaña de desmovilización que ha desarticulado gran parte de la solidaridad expresada desde otras plantas. Con mezquinas promesas que apelan al individualismo y al miedo a perder el empleo en mitad de una crisis económica, la burocracia de estos sindicatos que van de la mano con Airbus se dedica a extender la idea de que el cierre del Puerto del Real podría asegurar el futuro de otras plantas. Tal es la vileza de estos burócratas al servicio del empresario que estarían tratando de convencer a los trabajadores de industrias auxiliares de no movilizarse en defensa de sus puestos de trabajo, a pesar de que el acuerdo promovido desde CCOO les dejaría sin empleo, al trasladarse tanto el personal como la carga de trabajo de Airbus a otras zonas como Sevilla o Getafe. Una estrategia de confusión en base a tratar de interpretar los puntos del borrador publicado que busca mantener pasivos a las trabajadoras para que no tengan voz en las decisiones sobre su futuro.

Una actitud no sólo repugnante sino además errónea incluso en sus propias lógicas, ya que como señalaba un trabajador afiliado a CGT en Puerto Real, el traslado de la plantilla hacia otras fábricas como el CBC en la misma provincia podría llevar a convertir la planta en una contrata de primer nivel. Un golpe que por tanto acompañaría la destrucción de empleo que ya supondría el cierre de Airbus Puerto Real con la precarización de los empleos restantes en otras plantas. Una jugada que desde CGT afirman que se busca también aplicar en fábricas de otros países del consorcio de Airbus.

Por tanto, vemos que el conflicto lejos de estar reducido al ámbito de la Bahía de Cádiz tiene potenciales efectos a nivel estatal. El cómo se resuelva también determinará qué ocurrirá con el resto de las plantas, ya sea aprovechando para reducir sus condiciones, su posible transformación en contratas y en general un golpe hacia las posibilidades de organización de sus trabajadores.

En este marco queremos abrir un debate con Anticapitalistas. A través de sus cargos institucionales como parte de Adelante Andalucía, que les otorgan una posición privilegiada -y una responsabilidad- para el impulso del conflicto, la organización liderada en Andalucía por Teresa Rodríguez y el alcalde de Cádiz, José María González “Kichi”, ha participado y apoyado en las movilizaciones de Airbus Puerto Real. También han planteado la exigencia al Gobierno del aumento de la inversión pública para el mantenimiento de la planta y los puestos de trabajo, así como la perspectiva de la nacionalización de Airbus Puerto Real, que compartimos. Sin embargo, no han aprovechado al máximo las posibilidades que les brindan sus posiciones institucionales.

Anticapitalistas y Adelante Andalucía: regionalismo y electoralismo

Los cargos públicos de Adelante Andalucía han defendido y defienden las reivindicaciones de Airbus Puerto Real y de sus trabajadores, participando en las movilizaciones e incluso llevando sus demandas al Gobierno a través de una moción en el Senado. Un gesto en el que recogían lo esencial de las exigencias de las movilizaciones:

1. El Gobierno debe usar los mecanismos disponibles a través de su participación en la empresa Airbus de la SEPI para evitar el cierre de Airbus Puerto Real y lograr el mantenimiento de los puestos de trabajo y la carga de trabajo.
2. Además, el Gobierno debe aumentar la inversión pública que permita el mantenimiento de dicha carga de trabajo y de los empleos en Puerto Real en el futuro.
3. Se debe dar además un apoyo a la industria auxiliar que corre el riesgo de desaparecer con el acuerdo que hay sobre la mesa, suponiendo una gran destrucción de empleo de cumplirse el borrador presentado por CCOO.

La moción, presentada por la senadora Pilar González (Primavera andaluza), fue derrotada en parte por los votos del PSOE, acordes a la posición del Gobierno frente al conflicto, y de Esquerra Republicana, que hoy inauguró el Govern catalán con un desahucio y represión. Nada que sorprenda viniendo de dos partidos tributarios del neoliberalismo “progresista”.

Teresa Rodríguez, líder de Anticapitalistas y Adelante Andalucía, ha cuestionado el posicionamiento del PSOE y ERC contra la plantilla de Airbus. Y lo ha hecho en términos “andalucistas”: la liquidación de Airbus Puerto Real sería un problema derivado de que no existe un partido que “represente la voz de Andalucía” en el Congreso de los Diputados. Rodríguez afirma que esto no ocurriría en otros territorios donde la existencia de fuerzas nacionalistas habría asegurado la permanencia de la fábrica. Sin embargo, el cierre de Alcoa en Galiza, la dura lucha de Tubacex en Euskadi, o el cierre de Nissan en Catalunya, desmienten la afirmación de que la existencia de partidos nacionalistas como el BNG, ERC o Bildu es algún tipo de garantía en la defensa de los intereses de la clase trabajadora. Para muestras no solo hay un botón, sino tres.

El problema fundamental de la lucha de Airbus es como cómo articular una respuesta desde el movimiento obrero a un ataque frontal por parte de una multinacional, avalado por el Gobierno central y que cuenta con el apoyo de las burocracias sindicales, en especial de CCOO que es mayoritaria en la empresa, para quebrar la lucha desde adentro.

En ese marco, la actitud de Anticapitalistas de “regionalizar” el problema, planteando el conflicto de Airbus Puerto real, no en términos de clase, sino poco menos que de una batalla entre andaluces vs el centralismo madrileño o mesetario, impide pensar una estrategia global de unidad y coordinación obrera que permita construir un movimiento lo suficientemente fuerte para doblegar nada menos que a una multinacional poderosa como Airbus, el Gobierno del Estado -que encima se cubre de “progresismo” con ministros y secretarios “de izquierda”-, y a la burocracia sindical de las dos grandes centrales sindicales que forman un verdadero “frente único” para derrotar a los trabajadores.

El discurso andalucista de Teresa Rodríguez y Anticapitalistas en nada ha ayudado a la lucha de los trabajadores de Airbus Puerto Real. Pero si lo ha hecho a su objetivo de “figurar” ante las cámaras de tv y la prensa madrileña anunciando que presentará Adelante Andalucía a las elecciones generales de 2023.

La batalla de Airbus se libra en varios frentes

El conflicto de Airbus, aunque se focaliza en la Bahía de Cádiz, no es puramente andaluz y se libra en varios frentes.

En primer lugar, es cierto que los empleos actuales que desaparecerían de aprobarse el acuerdo son los del Puerto Real y sus industrias auxiliares. Pero como explican compañeros de allí, existe también el riesgo de que las plantas restantes sufran precarización como resultado de la reestructuración de trabajadores y su desplazamiento a otras plantas. Además de que abre el camino a que Airbus en el futuro tome decisiones similares, fruto de la negativa del Gobierno a aumentar la inversión en el consorcio como señalan los trabajadores.

En segundo lugar, la carga de trabajo que llegue a los centros de trabajo de Airbus España depende de la inversión a través de la SEPI y esta sigue sin aumentarse, lo que puede afectar a otras plantas. Sobre todo, teniendo en cuenta que como nos comentaban en Puerto Real, durante años la carga de trabajo en Airbus España ha sido mayor a la que debería haber sido por inversión. La situación actual proviene de que se está equilibrando carga de trabajo con inversión, pero esto que ahora se focaliza en una sola planta puede trasladase a otras en futuras crisis. Sin embargo, el discurso de las burocracias sindicales es que el cierre de Puerto Real favorecerá al resto de las plantas, fomentando el individualismo y minando la solidaridad de clase entre la plantilla.

La solución, por tanto, pasa por imponer al Gobierno que aumente dicha inversión y utilice sus capacidades dentro de Airbus para el mantenimiento del empleo y la carga de trabajo. Algo que no se arranca con una moción en el Senado ni con la promoción de partidos andalucistas en platós de televisión en Madrid, sino promoviendo la unidad de las filas obreras, radicalizando la lucha de clases y apuntando todos los cañones contra el Gobierno “mas progresista de la historia”, que es quien tiene la llave para que se resuelva el conflicto.

Una estrategia así presupone, en primer lugar, denunciar abiertamente el rol de las burocracias sindicales que le hacen el trabajo sucio a la empresa vendiendo un acuerdo nefasto, mientras en el resto de las plantas anda envenenando los oídos de los trabajadores y poniéndolos en contra de sus compañeros gaditanos, con mentiras y confusiones. Esto no puede hacerse si se alimenta la división reaccionaria entre plantas y regiones, que bien están sabiendo explotar CCOO y UGT para evitar que el resto de las plantas salgan a la lucha en defensa de sus compañeros de Puerto Real.

Junto con ello, la lucha tiene planteado pegar un salto. La huelga indefinida impulsada por CGT puede ser el primer paso hacia la ocupación de la planta pacíficamente para evitar que la desmantelen. Una medida así, que pondría a prueba no solo a la plantilla sino a todas las organizaciones solidarias, solo puede ser exitosa si va acompañada de la organización de asambleas en todos los centros de trabajo de la Bahía para coordinar la solidaridad y así arrancar a la burocracia sindical una huelga general en la provincia de Cádiz. Hay que desenmascarar a viva voz el papel anti obrero que están jugando CCOO y UGT, para de ese modo contrarrestar el discurso reaccionario y divisionista que impide unir a los trabajadores de Cádiz con sus hermanos de Sevilla y Getafe.

Pero la movilización tiene que superar las fronteras territoriales de Andalucía. Es necesario llegar también a las puertas del Congreso de los Diputados, para denunciar que mientras el Gobierno “más progresista de la historia” está regalando miles de millones a las grandes empresas del IBEX, deja en la calle a cientos de familias obreras cuando podría evitarlo.

Si de algo pueden servir a la lucha de Airbus los cargos públicos de Anticapitalistas en Andalucía es favoreciendo una estrategia de este tipo. Todo lo demás no es, parafraseando a Rosa Luxemburg, nada-más-que-parlamentarismo.

Solidaridad en todo el Estado por el triunfo del conflicto

Fuera de Andalucía Anticapitalistas no ha planteado ningún tipo de acción de cara a apoyar lo que sus compañeros defienden en Cádiz. Si Teresa Rodríguez pide a diputados andaluces de otras formaciones (en referencia al PSOE) que se rebelen en contra de sus direcciones para apoyar a Airbus Puerto Real, también podría pedir a sus propios compañeros de partido que preparen acciones de apoyo desde más allá de Despeñaperros.

En vez de tratar de alimentar la marca de su nuevo partido andalucista utilizando la lucha de Airbus, cuyo carácter es estatal por naturaleza, presentándolo como una suerte de partido de “Andalucía vs Madrid”, Anticapitalistas debería dejar de lado su electoralismo febril -en parte heredado de su penosa experiencia en Podemos- y poner sus fuerzas al servicio de una campaña estatal de movilizaciones en los centros de Airbus España. La CGT, en cuyas manos se encuentra actualmente la dirección del conflicto, tiene por su parte la responsabilidad fundamental de actuar a la altura de las circunstancias y ponerse a la cabeza de organizar esta campaña en todo el Estado.

Quienes nos reivindicamos de la izquierda revolucionaria y anticapitalista tenemos del desafío de colaborar con todos nuestros recursos a sumar los volúmenes de fuerza necesarios para arrancarle al Gobierno PSOE-UP lo que se reivindica: el no cierre de Airbus Puerto Real, el aumento de inversiones que asegure la carga de trabajo y empleo en los centros de Airbus España y, en perspectiva, la nacionalización de Airbus Puerto Real bajo control de los trabajadores.




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