×
×
Red Internacional

El aborto es legal en Estados Unidos desde 1973. A diferencia de Argentina, el acceso al derecho se da mediante un fallo de la Corte Suprema. Desde ese año, los sectores conservadores pelean por revertirlo con restricciones legales pero también con bombas y asesinatos.

Celeste Murillo@rompe_teclas

Martes 29 de diciembre de 2020 | 20:42

En 1969, Norma McCorvey intentó realizarse un aborto en la ciudad de Dallas (Texas). Ante la imposibilidad de hacerlo, conoció a un grupo de abogadas que impulsaron su caso hasta la Corte Suprema. El fallo fue conocido como “Roe versus Wade”, ella era Jane Roe (una forma de llamar una mujer para no dar a conocer su identidad) y Henry Wade el fiscal de Dallas que actuó en el caso.

El resto es historia. A partir de ese fallo de la Corte Suprema, el Estado no podría interferir en la decisión de una mujer de interrumpir su embarazo. La decisión de la Corte no fue un capítulo aislado. En Estados Unidos, las calles estaban encendidas por las movilizaciones contra la guerra de Vietnam, el movimiento de liberación femenina, la lucha contra el racismo y el movimiento por la liberación sexual.

La misión de revertir el fallo Roe versus Wade

Desde su legalización, el derecho al aborto se transformó en el blanco del movimiento conservador y la derecha cristiana. Hasta 1973, la mayoría de las iglesias cristianas ignoraban el tema del aborto (algunas incluso no perseguían a las mujeres que recurrían al aborto). Pero el fin de la clandestinidad, con la movilización de las mujeres y la juventud de fondo, alentó la reacción del movimiento evangélico y soldó una alianza duradera con la derecha republicana.

Desde 1973 las muertes por abortos se redujeron drásticamente y también la cantidad de abortos que se realizan. Sin embargo, como la aplicación de las leyes depende de las legislaturas estatales es posible avanzar en restricciones, aunque no pueden contradecir el fallo de la Corte.

El fallo sufrió varios embates. Por ahora, no ha podido ser revertido, especialmente por la revitalización de la movilización de las mujeres. Sin embargo, el derecho al aborto legal hoy se encuentra arrinconado entre las leyes que limitan su acceso y las dificultades económicas que enfrenta la mayoría de las mujeres que deciden interrumpir su embarazo.

Los métodos para obstaculizar este derecho son muy variados e incluyen ataques a las clínicas que realizan interrupciones legales. Lo más común son las marchas de sectores antiderechos en las afueras de las clínicas, que insultan a las mujeres que acuden al centro de salud.

Desde fines de los años ‘70, los ataques a las clínicas de abortos legales se radicalizaron. Sectores religiosos y conservadores pusieron bombas, dispararon contra el personal de salud y las pacientes. En 1977 se registraron cinco personas asesinadas y 13 clínicas destruidas por bombas e incendios de grupos antiaborto. Entre 1990 y 2015 se registraron 11 asesinatos (hubo otros 26 intentos).

Las clínicas de abortos (que son legales) son blanco de ataques conservadores. Muchas clínicas trabajan con las ventanas tapiadas y sin luz natural para resguardar la seguridad del personal y las pacientes. La mayoría prohíbe el ingreso de bolsos y mochilas, después de varias amenazas con armas de fuego.

En los últimos años, crecieron los robos y vandalismo y se redoblaron los piquetes en las puertas de las clínicas. Según la Federación Nacional del Aborto (NAF, en inglés), que analiza las condiciones en las que se realizan las interrupciones, los piquetes y escraches crecieron con una frecuencia inédita, más de 78.000 en 2017, el índice más alto desde que comenzaron su registro.

Otra organización, la Encuesta Nacional de Violencia Clínica, coincide en la escalada de violencia: casi la mitad de los centros de salud que realizan abortos informaron haber sido víctimas de violencia de algún tipo durante 2016, un aumento de 6,2% respecto de 2014.

La violencia extrema de los sectores ultra conservadores está amparada en las restricciones que proveen las legislaturas locales, limitando el acceso a un derecho.

Restricciones y obstáculos

El Guttmacher Institute (especializado en salud y derechos reproductivos), que sigue de cerca la situación del aborto legal en Estados Unidos, estima que la mitad de todas las mujeres del país vive en estados que son hostiles al derecho al aborto legal.

El gobierno de Donald Trump se comprometió con la causa de revertir el fallo Roe y apoyar la agenda de la derecha conservadora. Esto no significa que la ofensiva contra los derechos de las mujeres haya empezado cuando Trump llegó a la Casa Blanca.

Durante décadas se impulsaron 1.074 restricciones al derecho a decidir de las mujeres, y casi el 30 % (288) fueron promulgadas de 2010 en adelante (es decir durante las administraciones de Barack Obama y la actual de Donald Trump).

Actualmente y bajo el próximo gobierno de Joe Biden, la Corte cuenta con mayoría conservadora pero eso no significa luz verde para todas las agendas de la derecha conservadora. Por el momento, los fallos han mantenido lo esencial del fallo Roe vs. Wade. El próximo desafío vendrá con la primera votación de la jueza Amy Coney Barret, conservadora y parte de los sectores que buscan revertir completamente el fallo que hoy garantiza el acceso al derecho al aborto.

Cuando las mujeres conquistaron el derecho al aborto legal en 1973, aprendieron rápidamente que tendrían que defenderlo siempre. En 2020, varios derechos conquistados con la movilización -incluso aquellos restringidos, recortados y obstaculizados- están bajo ataque y confirma que en estas democracias ninguna victoria es permanente.

Advertencia

Las organizaciones feministas y que defienden los derechos reproductivos alertaron sobre nuevos avances contra el aborto legal.

Es una advertencia adecuada: desde que se reconoció el derecho de las mujeres a decidir en 1973, muchos estados avanzaron en restricciones y prohibiciones. Se estima que en Estados Unidos, 29 estados tienen legislaciones hostiles al derecho al aborto y 6 de cada 10 mujeres en edad reproductiva viven en estos estados.

El aborto legal es la única garantía para el acceso igualitario a un derecho elemental. Cualquier retroceso no significará menos interrupciones voluntarias sino más desigualdad: solo aquellas mujeres que puedan pagarlos accederán a abortos seguros. El resto será arrojado a la clandestinidad y los riesgos para la salud.




Comentarios

DEJAR COMENTARIO


Banner elecciones 2019

Destacados del día

Últimas noticias