Política

DESAPARICIÓN, MUERTE Y ENCUBRIMIENTO

¿Qué dice Cristina Castro de quienes atacan al perito Marcos Herrero y su perro Yatel?

La respuesta de la madre de Facundo y sus abogados a las “dudas” que se quieren instalar sobre el perito que ya encontró la sandía, la turmalina y rastros del joven en tres patrulleros. Los casos Maldonado, Ortega y Salto como antecedentes.

Daniel Satur

@saturnetroc

Domingo 20 de septiembre | 00:02

Cristina Castro, Luciano Peretto y Leandro Aparicio cuentan quién es el perito Marcos Herrero - YouTube

Este viernes el perro Yatel, una vez más, fue el único que encontró evidencias que involucran a la Policía Bonaerense en el caso de Facundo Astudillo Castro. Esta vez los que no encontraron nada fueron los perros K9 de los Bomberos Voluntarios de General Dorrego, convocados por la Fiscalía Federal 1 de Bahía Blanca.

Solo Yatel encontró una piedra que la madre de Facundo, presente en la pericia, identificó como de su hijo. Ese trozo de turmalina colgante encontrado en el pliegue interior del asiento trasero de un patrullero de la Policía Bonaerense (sede de la Local de Bahía Blanca), se suma al amuleto con forma de sandía hallado el 31 de julio en un calabozo inmundo de la comisaría de Teniente Origone y a los rastros detectados el 23 de julio en otros dos patrulleros (uno de Origone y otro de Mayor Buratovich).

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Hay que decir que en los otros rastrillajes en vehículos y sedes policiales el mismo perro Yatel fue el único en dar con esos rastros de todos los animales empleados por la Policía Federal y los Bomberos de Punta Alta. En una conversación con este diario, Herrero explicó que eso podía deberse a “una diferencia de especialidades”, ya que los otros perros “buscan esencias cadavéricas y el trabajo con ellos se basa en la memoria”.

En cambio el perro de Herrero “también las busca, pero trabaja otra función. Para mí el perro es un ser vivo, que es determinado, que tiene su conciencia y piensa, obviamente no al nivel de un humano. Por eso cuando le doy una muestra de olor se produce en su cerebro un impacto mucho más importante frente a una mínima esencia”.

Herrero habla desde su inobjetable experiencia, tras años hallando cuerpos y pruebas junto a sus perros. Sobre todo en casos de muy difícil resolución, al esconderse detrás de la impunidad el poder económico, político, judicial y policial de diversas ciudades y provincias.

Sólo por esa experiencia, altamente comprobable, la familia de Facundo hizo caso a las sugerencias de familiares de otras víctimas de crímenes amparados desde el Estado. Casos como los de Santiago Maldonado, Micaela Ortega y Marito Salto lo sostienen con solidez. Sin embargo, parece que el caso de Facundo Castro es un grave problema para la Bonaerense, Sergio Berni y quienes lo sostienen desde el Gobierno y desde algunos medios. Si no, no se entiende por qué desde algunos sectores se quiere poner en cuestión a Herrero y sus perros.

Repudiablemente, esos mismos sectores ya habían cuestionado al perito de la familia de Facundo tras el hallazgo de la sandía, dando a entender que el mismo Herrero podría haber plantado ese amuleto en la celda derruida y maloliente de Origone. Un amuleto que Facundo siempre llevaba en su mochila y que Herrero nunca podría haber “plantado” a escondidas en esa dependencia policial.

Aunque con argumentos ridículos, el intento de desacreditar a Marcos Herrero no es inocente ni mucho menos. Es jugar a favor de la Bonaerense y sus cómplices políticos y judiciales en una causa en la que cada vez queda más claro que esa fuerza está comprometida con la desaparición y muerte de Facundo.

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Por eso, para no dar lugar a falsos “debates” entre periodistas (en rigor, contrapuntos a brazo partido entre la verdad y la mentira), La Izquierda Diario se limita a amplificar lo que tienen para decir los propios protagonistas de esta historia. Empezando por Cristina Castro y sus abogados Luciano Peretto y Leandro Aparicio. Así respondieron en una entrevista con este medio del 30 de agosto a los ataques a Herrero.

Cristina afirma que a Marcos Herrero no lo buscó por capricho. “Lo busqué porque otros papás me llamaron para decirme que lo busque. Me llamó Mónica Cid. Pueden hablar con Mónica Cid. Nosotros, los papás de hijos desaparecidos, mientras estuvieron desaparecidos pusimos todo de nuestra parte para que aparezcan”, dijo la madre de Facundo.

Cid es la madre de Micaela Ortega, una nena de 12 años de Bahía Blanca que desapareció el 23 de abril de 2016 y su cuerpo fue encontrado 35 días después. Durante más de un mes la Policía Bonaerense “buscó” a Micaela. Pero fue el perro Duke de Marcos Herrero el que encontró el cadáver en un descampado. Previo al hallazgo, Duke había hecho una toma de olor de un apósito con sangre que pertenecía a la nena.

“A Micaela la encontró Duke, el perro de Marcos. ¿Qué me van a decir? ¿Que plantó a Micaela en el lugar? La gente de Santiago del Estero, del caso Salto... ¿qué me van a decir? ¿Que Marcos fue plantando las partes de ese chico a medida que las fueron encontrando? Yo me basé en lo que me decían esos papás”, remarcaba Cristina Castro en la entrevista de La Izquierda Diario.

El 16 de agosto de 2017 Duke encontró un collar de Santiago Maldonado a la vera del Río Chubut. Ese hallazgo fue una prueba que sirvió para demostrar que Maldonado había estado ahí quince días antes, cuando Gendarmería irrumpió a sangre y fuego en la Pu Lof Cushamen.

A fines de noviembre de ese mismo año Herrero viajó a Santiago del Estero junto a sus perros Duke y Alcón. La familia de Marito Salto había pedido su colaboración en la investigación para dar con los asesinos del nene de la localidad de Quimilí (a 200 kilómetros de la capital provincial). Un año y medio antes, el 31 de mayo de 2016, Marito fue secuestrado por un grupo de adultos que lo torturaron, violaron, estrangularon, dejaron morir desangrado y descuartizaron.

Los restos del nene fueron hallados dispersos en descampados de Quimilí. Pero el Poder Judicial santiagueño no daba con sus asesinos. Finalmente, con las tomas de olor de Marito, Duke y Alcón condujeron a los investigadores hasta las casas de personas a las que se les encontraron muchas evidencias que demostraban que estuvieron detrás del horrendo crimen.

Sobre los cuestionamientos a Herrero por su participación en la causa de Facundo Castro, los abogados Luciano Peretto y Leandro Aparicio demuestran que se trata de una campaña deliberada para desprestigiarlo y, así, intentar contrarrestar el peso de las pruebas obtenidas por Yatel.

Al comentar lo inobjetable del hallazgo de la sandía el 31 de julio, Peretto afirma que “el procedimiento se cumplió con todas las garantías previas, hubo dos testigos civiles ajenos al caso, el acta de desarrolló con absoluta claridad. Está doblemente filmado, por la querella y por dos partes más de la Policía Federal. Y lo importante es que está suscripto por la propia Policía Bonaerense”.

Hay que resaltar que el mismo Peretto estuvo presente en el lugar el día del peritaje, y da fe del celo de la Bonaerense y de los peritos de la Federal procurando tener casi bajo control los movimientos de Crisitina, su letrado y el propio Herrero.

Aparicio agrega un elemento central para poder comprender la trama de una campaña que tiene múltiples intérpretes. “Quien primero habló de Marcos Herrero fue Germán Sasso, el de La Brújula, quien retuiteó a otro periodista, Luis Cano, que hizo un tuit en el que decía que lo ocurrido era para una novela de un escritor famoso que se llama Guillermo Martínez (que casualmente es de Mayor Buratovich). Cano dice algo así como ’¿qué título para vos, Guillermo Martínez, tendría todo esto?’ y él mismo dice ’Me metieron el perro’. En sus retuiteos, Sasso da a inferir que Marcos estaba detrás de un ilícito.

“Después, sutilmente, lo dijo el todavía ministro de Seguridad Sergio Berni, cuando dijo ‘el calabozo estaba abierto, alguien puede meterlo’ (al amuleto). ¿Y quién podía meterlo? Lo tienen que meter Cristina o Marcos. Y después se sumó (Pablo) Duggan diciendo que Marcos ‘puede ir preso’, calumniándolo sin tener ningún tipo de pruebas”, dijo indignado Aparicio.

Finalmente el experimentado abogado de casos como los de Katherine Moscoso, Daniel Solano y Sergio Ávalos, asegura que “hay un plan organizado para, ante cada acción de la querella, tener una reacción. Y esas son las reacciones que vemos. Y nosotros identificamos a los actores, que no son tan distintos. No hay que generalizar y decir ‘los periodistas’. No, son Sasso, Duggan, Kablan y algún otro. Ése de América 24, que tiene cara de policía, también compra todo lo que dice Sasso. Son esos”.







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