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Qué deja la elección de Río Cuarto

La elección de Río Cuarto tuvo una atención particular. La primera elección de la era Macri concitó la atención de la totalidad de los aparatos partidarios patronales.

Guillermo Torrent

Asesor legislativo FIT - Córdoba @Guillotadas

Miércoles 15 de junio de 2016 | Edición del día

Lejos de una foto o el fin de una película, esta elección es más parecida a un trailer de un estreno que llegara el próximo año, pero permite ver algunas tendencias de desarrollo político.

La primera discusión pasa por si, con el triunfo del PJ cordobés sobre “Cambiemos” se expreso un rechazo a la gestión de Macri o fue contra la “gestión local” del intendente Jure.

Lo cierto es que la ciudad, si bien no contó con la presencia de Macri, fue visitada por cuatro de sus ministros: el influyente Marcos Peña, Esteban Bullrich, Frigerio y el ministro de Agricultura Buryaile (en la ciudad que es corazón del agrobussines).
Jure también se caracterizó por ser el primer radical cordobés que jugó abiertamente por Macri. Hubo una apuesta fallida del jefe del PRO que según el electo Llamosas, “estuvo mal asesorado” y rápidamente los medios locales de la “Corpo” y el gobernador Schiaretti salieron a marcar el carácter local de la elección para despegarlo de la derrota.

En tanto, el exgobernador y padrino político de Llamosas, De la Sota, salió a responsabilizar a Macri a través de sus ministros. Sin urgencias de gestión, De la Sota se perfila para encabezar las listas del PJ cordobés el año que viene y su accionar político se mueve en esa línea. Recordemos que vía De la Sota, a Llamosas le llego el apoyo abierto de Massa y prometieron en campaña un sistema de seguridad basado en el modelo de Tigre.

Desde el 83, es la segunda vez que el peronismo logra triunfar en una elección municipal en la segunda ciudad de la provincia.

El kirchnerismo que tanto festeja la derrota del candidato de Macri fue dividido en dos listas que ocuparon los extremos de la tabla. El sector referenciado con el legislador Martín Fresneda, logro colocar un concejal en la lista vencedora. En tanto La Cámpora encabezó un frente abiertamente K que salió en último lugar con el 0,6 % de los votos.

Lejos de los festejos a nivel nacional, el kirchnerismo debería reflexionar profundamente por las opciones que dan a su base en la provincia y que fueron clave en la derrota del balotaje.

Lo que viene…

Como buen trailer que busca llevar inquietud al potencial espectador, lo que viene en la provincia muestra muchas puntas. Varios analistas señalan que el PJ en la provincia, está pasando de ser la expresión local del peronismo a ser un partido provincial con juego propio al estilo del MPN en Neuquén. La triada dirigente de De la Sota, Schiaretti y Oscar González, mantiene un férreo control del partido desde mediados de los ´80.

Por debajo surge un espacio que busca articularse como una renovación y que incluye al intendente electo de Río Cuarto, al vicegobernador Llaryora, al legislador Passerini y, al ex diputado K y actual intendente de Villa María, Martin Gil.
Sus necesidades de gestión lo hacen mantener hoy un alineamiento total con el gobierno nacional, matizado con algunos débiles enfrentamientos discursivos y formales para mantener las apariencias.

El frente Cambiemos mantiene tensiones a su interior. Mientras el PRO busca proteger a Macri y mantener los acuerdos con el PJ, el radicalismo busca montarse sobre el prestigio del presidente en la provincia para ir por la gobernación en 2019. Pero la UCR tiene un problema adicional: el pacto de gobernabilidad tiene un “tercer nivel” que es entre Schiaretti y el intendente de la capital, Ramón Mestre.

Las discusiones dentro de Cambiemos, sobre definirse si opositores o no, juegan a favor del PJ. Prueba de eso es que, en la legislatura provincial, luego de encendidos discursos de diferenciación frente a cada ley que signa la gobernabilidad de Unión por Córdoba, los radicales votan junto con el oficialismo provincial.

La posición del kirchnerismo

Como señalamos arriba, el kirchnerismo jugo, literalmente, a dos puntas. Un debate recorre a su interior, si buscar la unificación del PJ para que los radicales no ganen la provincia en 2019, o construir una identidad propia por fuera del peronismo tradicional.

Aparte de la integración de un sector en la lista de Río Cuarto a cambio de una banca en el concejo, tenemos a quien quedo como figura emergente de este espacio y con mayor responsabilidad de gestión, el intendente de Villa María, Martin Gil; el ex diputado paso a jugar abiertamente dentro del PJ, de hecho fue uno de los pocos privilegiados que logro subirse al escenario del ganador Llamosas. El Movimiento Evita no se quedo atrás y se incorporo formalmente al bloque legislativo de Unión por Córdoba garantizando el quórum del oficialismo.

La opción de ir por fuera no reditúo electoralmente. La opción del kirchnerismo presentada como tal volvió a repetir los pésimos resultados de la elección de intendente de la capital cordobesa. En ambos casos quedaron en los últimos puestos, por debajo de las listas de la izquierda.

A esto se suma la pérdida de su principal bastión en la provincia que era el rectorado de la Universidad Nacional de Córdoba.

Las opciones antipartidarias (ADN y Respeto)

Causo sorpresa en los medios la irrupción del partido vecinalista Respeto quien compitió con la legalidad alquilada al MST logrando más del 9% de los votos. Si bien históricamente en Río Cuarto, por lo general, siempre han accedido terceras opciones al Concejo Deliberante hay que señalar que Respeto canalizo de forma mayoritaria el rechazo a los políticos tradicionales en el marco de una campaña totalmente apática. Otra expresión del rechazo fue la alta abstención, solo participo el 68% del padrón en el comicio.

La opción de Respeto no se puede definir de izquierda y ni siquiera contestaria.
Desarrolló un perfil de austeridad y gestión, haciendo permanente eje en ser un “partido de vecinos y ONGs” que no tiene nada que ver con otros partidos nacionales o provinciales. No se puede encontrar en toda la campaña una sola crítica a los responsables de la situación actual del país, de la provincia y ni siquiera de Río Cuarto.

Se trata de una construcción policlasista que incluye a referentes de la Federación Agraria e incluía en su discurso, en reiteradas oportunidades al sujeto social preferido del macrismo, los emprendedores.

La actitud del MST apropiándose post factum de la elección de Carrizo, sólo puede explicarse como parte del oportunismo que tienen el ADN, o por llevar hasta el final su giro derechista, o por ambas cosas a la vez.

Carrizo, otro especie de outsider de la política, de esos que abundan como expresión de partidos con representantes de una casta de privilegiados y corruptos, impotentes para expresar las demandas más sentidas del pueblo trabajador, podría pensarse análogamente al ex periodista y conductor de Movimiento ADN, Tomas Mendez, que sacó casi 25 % de los votos en la ciudad de Córdoba, pero qué más allá de las denuncias la gestión municipal, ni siquiera intenta plantearse como oposición a la gestión radical de Mestre.

Fortalecer el Frente de Izquierda

El FIT fue dividido en Río Cuarto. De por si las elecciones ejecutivas municipales suelen ser las más difíciles para la izquierda revolucionaria. Son elecciones donde el electorado busca soluciones a los problemas de gestión local, como las cloacas, las calles, las luminarias o la recolección de residuos y por ello opta por opciones afines políticamente al gobierno nacional o provincial, con la esperanza que den fondos para gestionar. A esto se suma la imposibilidad de cortar boleta entre el candidato a intendente y la lista de concejales. También cabe contemplar la inexistencia de spots gratuitos de difusión en radios y TV.

En ese marco las listas del FIT sumadas sacaron poco más de 2000 votos, un 2,5 % de los votos, correspondiendo 1300 a la lista del PTS encabezada por Guadalupe Fantin y 700 la lista del PO apoyada por IS.

Con respecto a las PASO de Agosto del año pasado, donde de conjunto se había logrado el 1,7 %, el PTS, lejos de retroceder, como suele suceder en estas elecciones, subió un 30 % en términos numéricos y un 60% si se toma en cuenta el porcentaje de votantes. El PO e IS retrocedieron en cantidad de votantes pero mantuvieron el porcentaje.

La destacada campaña que llevó adelante el PTS con Guadalupe Fantin a la cabeza, plantea el desafío de transformar en organización el reconocimiento público como una joven luchadora por los derechos de las mujeres, los trabajadores y la juventud, que enfrente las políticas de ajuste que los partidos patronales ya empezaron a consumar.







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