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Red Internacional

El acuerdo firmado entre el gobierno y la burocracia deja familias en la calle y profundiza la precarización.

Lorena ItabelDelegada gremial ATE-Mecon, Ministerio de Economía

Alan Juarez Trabajador Aerolíneas Argentinas

Viernes 30 de abril | Edición del día
Foto: La Izquierda Diario.

Con el Puerto de Buenos Aires militarizado y causas penales a varios delegados de base y trabajadores, el 29 de abril se conoció el acta-acuerdo con la que el gobierno asesta un golpe a los portuarios en primer lugar a los trabajadores de Terminal 5 (T5). Entre las consecuencias directas del acta, está el despido de 200 trabajadores fuera de convenio, el traspaso del personal efectivo de T5 como tercerizado bajo la modalidad de prestaciones discontinuas y de forma jornalizada, salarios a la baja en muchos casos, un tope máximo de 10 años de antigüedad para contabilizar vacaciones, jubilaciones anticipadas y retiros voluntarios.

La firma, se llevó adelante con el aval del Ministerio de Trabajo de la Nación, entre la Administración General de Puertos (AGP), la Federación Marítima (FEMPINRA) que agrupa a la mayoría de los sindicatos portuarios y las dos empresas concesionarias, que, a partir del próximo mes, concentrarán la totalidad de las operaciones de las terminales del Puerto de Buenos Aires.

Está planteado seguir la pelea por la reincorporación de todos los despedidos, que no quede un solo trabajador con causa y para preparar el segundo round de esta pelea a conciencia, ya que el ataque a los trabajadores de T5 es parte de un plan que va por las condiciones laborales de todos los trabajadores portuarios y que pretenden consumar el año que viene.

Después de casi un mes de lucha de los trabajadores de T5 hay que dejar claro lo siguiente. En primer lugar, los trabajadores portuarios de esa terminal fueron quienes se enfrentaron de entrada la primera acta flexibilizadora que firmó FEMPINRA en diciembre pasado. Fueron ellos quienes en asamblea y a través de su cuerpo de delegados de base dejaron en claro su repudio a cualquier negociación que contenga un retroceso en sus derechos. Los trabajadores de T5 supieron mostrar la fuerza que tienen los portuarios controlando un resorte estratégico de la economía, protagonizando distintas movilizaciones y medidas muy contundentes en la primera etapa del conflicto como el paro activo con piquetes a los accesos de las terminales, votado masivamente en asamblea.

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Luego de esto, un bloqueo de 12 días consecutivos en los accesos a las terminales puso el grito en el cielo de las cámaras automotrices, de frigoríficos y ligadas al agro que salieron a alentar la represión y el desalojo en defensa de sus ganancias. Incluso, luego del desalojo represivo del bloqueo los trabajadores de T5, no solo se movilizaron a AGP y al Ministerio de Trabajo sino que realizaron un paro de guincheros el 21 de abril. Aunque la medida no fue votada en asamblea conjunta y eso ya la hizo débil desde el inicio ya que la realizó solo guincheros, T5 estuvo paralizada. Si la acción hubiera sido decidida por el conjunto de los trabajadores de la terminal hubiera no solo servido para soldar la unidad sino para fortalecer las medidas de fuerza.

En segundo lugar, queda claro a qué jugó todo este tiempo la AGP, el Ministerio de Transporte, el de Trabajo y el mismo presidente de la nación. El 15 de Mayo vence el contrato que tiene la empresa BACTSSA (controlada por la firma Hutchison Ports Holdings, HPH, de capitales chinos) en la T5.

El gobierno aprovechó el fin de la concesión para que las operaciones de la terminal pasarán a manos de las dos multinacionales que aún continúan sus concesiones. Se trata de Terminales Río de la Plata, que tiene como accionistas a Dubai Ports World (Emiratos Árabes) y APM, controlada por la multinacional danesa Maersk, que además dispone del mayor flete naviero del mundo.

Una clara “colaboración” del gobierno para mejorar la rentabilidad de estas empresas a quienes les dio en bandeja contratos flexibles, despidos y mayor precarización acorde a los cánones flexibilizadores que estas multinacionales exigen en diversas partes del mundo. El plan de Fernández y compañía en el puerto es un ataque neoliberal liso y llano y acá no se le puede echar la culpa a la “herencia de Macri”. Los responsables son Beni de AGP, el fallecido Meoni del Ministerio de Transporte, Moroni del Ministerio de Trabajo y el mismo presidente de la nación. Fue el gobierno en su conjunto quien solicitó mediante la AGP el desalojo del bloqueo y lo ejecutó la madrugada del 18 de abril por medio de un operativo conjunto que incluyó a 1200 efectivos pertenecientes a la Policía Federal Argentina (PFA), Prefectura y la Policía de la Ciudad, bajo las órdenes de la cartera que conduce la ministra de seguridad nacional, Sabina Frederic. Acá no hubo ninguna “grieta”. La PFA y el Ministerio de Seguridad de la Nación, salieron a primeras horas de la mañana a adjudicarse orgullosamente el hecho, a través de un spot en las redes sociales.

El esquema se completa con el inestimable apoyo de las conducciones de Sindicato Unidos Portuarios Argentinos (SUPA) y la Federación Marítima (FEMPINRA) que agrupa a los principales gremios portuarios y cuyo titular es Juan Carlos Schmid y los burócratas sindicales que finalmente firmaron la segunda acta del 29 de abril que quería la AGP.

En este conflicto también hubo ausencias claras: la CGT a la que pertenecen los gremios portuarios que no atisbó a una sola medida de apoyo. Hubo dirigentes como Pablo Moyano que se solidarizaron pero lo que hacía falta era algo más que discursos. Todos pudimos ver cómo en febrero pasado el sindicato camioneros paralizó una de las terminales portuarias. Medidas como esa eran necesarias para que la lucha de los portuarios llegara a buen puerto.

No está todo dicho en la nueva etapa que se abre. Existe un importante repudio de la propia base portuaria y durante el conflicto los trabajadores recibieron muchas muestras de solidaridad y apoyo de distintos sectores en lucha de trabajadores dispuestos a coordinar cada una de sus peleas y sumar fuerzas. Además de trabajadores de la T4 que se acercaron a solidarizarse y llevar donaciones a pesar de la persecución y hostigamiento por parte de la empresa y las conducciones gremiales. La Comisión de Solidaridad junto a estudiantes y trabajadores de LATAM es un ejemplo de ello, también las muestras de apoyo de los tercerizados de Aerolíneas Argentinas de GPS, ferroviarios tercerizados del San Martín y Roca, docentes de Ademys, Camioneros y de trabajadores de TecPlata y del Astillero Río Santiago, entre otros.

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Hay otro camino. El de mantener organizados a los despedidos para pelear por la reincorporación y autoconvocarse junto al resto de las terminales para soldar la unidad de los trabajadores de Terminal 5 y del conjunto de las terminales portuarias y preparar medidas contundentes contra la tercerización y por el pase a planta permanente de todos los trabajadores. Es el camino de confiar solo en las propias fuerzas, le cueste a quien le cueste e implica superar la pasividad y la desmoralización de dirigentes que presentan al enemigo más fuerte de lo que está. Fuerza hay en los trabajadores portuarios.

En los últimos días desde el sur del país, la lucha de los trabajadores de la salud de Neuquén mostró cuál es el rumbo a seguir. Ante la firma de un aumento salarial miserable por parte de la burocracia de ATE, el gremio que debía representarlos, los trabajadores de la salud se autoconvocaron poniendo en pie una coordinadora interhospitalaria, para tomar decisiones democráticamente en asambleas donde se debate y se votan las distintas mociones, ganaron el apoyo de toda la comunidad y con los piquetes junto a los mapuches paralizaron el acceso estratégico al petróleo de Vaca Muerta. Así pudieron torcerle el brazo al gobierno neuquino.

Los ejemplos no vienen solo de Argentina. En Chile el paro del 26 y 27 de abril que paralizó en 17 puertos la operatoria de 25 terminales le hizo sentir al gobierno de Piñera la fuerza que tienen los 8 mil trabajadores portuarios. Piñera fue derrotado y los portuarios se convirtieron en un ejemplo para todo el pueblo de ese país hermano que apoyó con cacerolazos el llamado a su lucha. Hay que aprovechar la bronca que existe entre los trabajadores de Terminal 5 para profundizar las conclusiones de este primer round y preparar el segundo. La primera tarea que tienen los trabajadores portuarios es pelear por la reincorporación de todos los despedidos, así como garantizar las mejores condiciones para su traspaso y para que queden libres de causas judiciales todos los trabajadores.




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